Cualquier incidencia en la salud de nuestros hijos nos genera infinitud de dudas. Una de las más frecuentes es si es necesario acudir al servicio de urgencias o una visita ambulatoria con el pediatra serÃa suficiente.
Revisamos los principales sÃntomas que te indican una urgencia médica pediátrica.
Fiebre
La mayorÃa de las veces la fiebre en los niños se debe a una infección vÃrica y, por lo tanto no tienes que alarmarte.
En caso de 38º C o más tienes que desabrigar al niño para que esté lo más fresco posible, darle un antitérmico, ofrecerle agua (o leche materna si es un bebé) para evitar la deshidratación e ir controlando la temperatura. Nunca tienes que darle aspirina.
Durante y después de episodios de fiebre alta es normal que tu hijo no tenga hambre. Cuando la fiebre remita, ofrécele algún alimento suave o una chuche de azúcar para prevenir la acetona.
Acudir al servicio de urgencias si
- Es un bebé menor de tres meses
- La temperatura supera los 39,5 y/o no remite con antibióticos
- La fiebre persiste más de tres dÃas
- Tu hijo padece alguna enfermedad crónica
- El niño tiene dificultades para respirar
- Aparecen puntitos rojos por su cuerpo (petequias) que no desaparecen al estirar o presionar su piel
- Tu bebé de entre 6 y 12 meses es incapaz de mantener la cabeza recta
- Tiene entre 1 y 2 años y no es capaz de mantenerse sentado.
- Tu hijo mayor de dos años no puede andar con normalidad.

Convulsión febril
En algunos niños un proceso febril puede desencadenar convulsiones, episodios de hipotonia (falta de tono muscular) e incluso pérdida de conciencia. Por lo general estas convulsiones son inofensivas y suelen ceder por ellas mismas (no suelen durar más de dos o tres minutos). Después de la convulsión el niño puede quedarse dormido. Consulta con tu pediatra cúal es la medicación más indicada.
¿Qué tengo que hacer si mi hijo está convulsionando?
- Lo más importante es mantener la calma.Â
- Túmbalo en el suelo boca arriba y colócale la cabeza de lado.
- Asegúrate que no tiene nada dentro de la boca.
- Desabróchale la ropa.
- No intentes frenar los movimientos ni inmovilizarlo.
- No administrar antitérmicos orales si el niño está inconsciente.
- Controla el tiempo que duran las convulsiones.
Si las convulsiones duran más de cinco minutos avisa a los servicios médicos de urgencia.

Dolor abdominal
Acudir a urgencias si
El niño no quiere moverse a causa del dolor y/o este dura más de una hora ininterrumpidamente. PodrÃa ser un caso de apendicitis.
Vómitos
Si se trata de un virus gástrico hay que seguir una dieta blanda y ofrecer mucho lÃquido. No administrar ningún fármaco a menos que asà lo indique tu pediatra.
Consulta con tu pediatra si
- Aumenta la frecuencia de los vómitos.
- El niño vomita más de tres veces en una hora.
- Lós vómitos persisten más de 12 horas.
Acudir al servicio de urgencias si
- El niño presenta dificultades para respirar.
- Hay sangre en el vómito.
- Hay sÃntomas de deshidratación.
- Está somnoliento o cuesta despertarlo.
Diarreas
Consulta con tu pediatra si
- La diarrea se acompaña de vómitos frecuentes y/o fiebre alta que no remite con los antitèrmicos.
- La diarrea persiste más de cinco dÃas seguidos.
Acudir al servicio de urgencias si
- El niño tiene diarrea grave; deposiciones lÃquidas en gran cantidad.
- Hay un rechazo completo de lÃquidos.
- El niño está somnoliente.
- Hay convulsiones
- Hay sangre en las heces.

Golpes en la cabeza
Aunque los niños pequeños se golpean en la cabeza con relativa frecuencia, la mayorÃa de veces se trata de golpes leves sin mayores consecuencias. Aplicar agua frÃa o frÃo local (sin que este toque directamente a la zona afectada) es lo más indicado en estos casos.
Después de un golpe fuerte en la cabeza hay que observar al niño durante las siguientes 24 horas. Si se queda dormido habrá que despertarlo casa 2 o 3 horas.
Acudir al servicio de urgencias si
- Hay pérdida de conciencia.
- Presenta somnolencia o es difÃcil despertarle.
- Sufre convulsiones.
- Vomita frecuentemente.
- Hay salida de sangre o lÃquidos por la nariz o las orejas.
- Visión borrosa o movimientos anormales de los ojos.
- Desviación de los ojos y/o de la boca.
- Dificultades para andar.
- Presenta desorientación o dolor de cabeza intenso.