Cuándo empiezan a formar recuerdos los niños

La mayoría de nosotros apenas recordamos nada de nuestros primeros años de vida. Es curioso cómo funciona el cerebro. A pesar de que los niños son como esponjas, es en esta etapa donde tenemos menos los recuerdos en toda nuestra vida.

¿Cuándo comienzan a formas recuerdos los niños? ¿Por qué algunos son tan claros y otros difusos? ¿Son fiables o son inventados? Averigüemos éstas y más incógnitas.

Amnesia infantil

Así fue bautizado este fenómeno por Sigmun Freud. Esta amnesia infantil estaría dividida en 2 fases: una primera fase en los primeros años de vida (0-3 años) donde apenas hay recuerdos y una segunda fase entre los 3-7 años donde ya hay algunos recuerdos pero todavía muchas lagunas.

De bebés se produce la mayor proliferación neural de nuestra vida (neurogénesis) con 700 conexiones neurales por segundo. A pesar de ello nuestra memoria episódica (la encargada de guardar información a largo plazo de nuestras vidas) no llega a su óptimo desarrollo hasta los 3-5 años. Es por ello que la edad media de la que podemos guardar ciertos recuerdos es sobre los 3 años de edad.

En investigaciones con ratas se ha demostrado que durante la fase de aceleración de nacimiento de neuronas es mucho más difícil guardar recuerdos. Una vez que el crecimiento es más progresivo se facilita la labor para guardar recuerdos a largo plazo. La neurogénesis también fomenta los procesos de olvido de información no relevante, por lo que los recuerdos no llegan a fijarse.

Más hipótesis

Otra de las hipótesis es que a edades tempranas se carece del lenguaje y de una base de conocimientos para interpretar y codificar la información y guardarla como recuerdos, lo que dificultaría la labor. A partir de los 3 años de edad gracias al lenguaje, el niño es capaz de clasificar lo que ve, sus emociones y experiencias lo que facilitaría la memoria. Sin capacidad narrativa es muy difícil crear una historia de la vivencia para almacenarla.

En diferentes estudios se ha comprobado que los sordomudos tardan una media de 6 meses más en guardar recuerdos, igual que los niños poco estimulados en el lenguaje.

Los animales también padecen amnesia infantil por lo que no puede explicarse solo en términos humanos.

Qué creas recordar algo no significa que sea cierto

Aunque pueda parecer mentira, muchos de nuestros recuerdos infantiles que parecen más claros nunca sucedieron. Inconscientemente hemos ido recopilando información de distintas fuentes y hemos ido generando recuerdos a partir de ellos.

Seguro que lo habéis visto en niños cercanos. Aseguran recordar cosas que sucedieron cuando eran bebés, siendo imposible por su corta edad, o de una forma totalmente distinta a como fue en la realidad. Cuando nos han contado o hemos oído tantas veces una historia nuestro cerebro lo asimila como si lo hubiera vivido y lo asume como recuerdo.

Diferencias culturales

Existen diferencias culturales que afectan a los recuerdos. Las culturas orientales conceden poca importancia al pasado, por lo que sus recuerdos son menos y son mucho más vagos e imprecisos. En cambio en la cultura occidental se le da mucha importancia al pasado, y los recuerdos son más elaborados y largos.

También hay diferencias en cuanto al género: las mujeres recordamos mucho más tempranos que los hombres. Al madurar antes nuestra capacidad para almacenar recuerdos es mejor que la de los hombres.

Cómo mejorar los recuerdos en niños

A pesar de lo que hemos dicho antes podemos hacer algo para favorecer los recuerdos en los más pequeños. Los recuerdos siempre van unidos a emociones, cuando más intensa es la emoción más fijamente se queda el recuerdo.

  • Estimula sus sentidos. Puedes hacer uso de sus sentidos (el olfato es el sentido más desarrollado en niños) para explorar el mundo. Puedes poner olores que le hagan transportarse a su infancia cuando sea mayor, como cremas con olor a lavanda, ambientadores de vainilla, el olor a canela del pastel de la abuela…
  • Cuéntale cosas con imágenes. Es más fácil recordad algo si se le acompaña de una imagen.
  • Habla con él/ella. Hablar de lo sucedido sirve no solo para guardar recuerdos sino también para entablar una buena comunicación con tu hijo y ayudarle a expresar sus emociones.
  • Crea planes de familia. Que el niño recuerde con cariño cuando sea mayor: domingos en familia, paseos por el parque, alguna actividad que hagáis todos juntos…

Por que recuerda… que no lo recuerdes no significa que no esté en tu mente.


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Aprendizaje

Psicóloga apasionada de la Inteligencia Emocional y el desarrollo personal. Compagino mi labor como empresaria con el estudio de la mente humana. Creativa, curiosa y emprendedora, apasionada de acercar la psicología a todo el mundo.

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