Cuando nacer niña te condiciona como mujer: expectativas de género.

¿Será niño o niña? Esta pregunta es la primera que solemos realizar a los papas, que con orgullo nos revelarán el sexo de su futuro bebé, siempre y cuando lo conozcan. Detrás de esta pregunta hay una importante carga social, y unas expectativas a cerca de lo que ese futuro individuo será. El peso cultural que llevamos en las espaldas marcado únicamente por nuestro sexo biológico sigue siendo en pleno siglo XXI excesivo.

En occidente, la diferencia con respecto a roles de genero, no es tan acusada como en otras culturas, sin embargo, aún estamos lejos de la neutralidad. Desde que las sociedades comenzaron a organizarse en grupos, el peso de la figura del hombre siempre ha sido más importante. Las tareas de conservación y alimentación de la prole recayeron sobre ellos, principalmente por su mayor complexión muscular. Las mujeres se dedicaron al cuidado de los hijos, supeditando su autonomía a la de sus compañeros masculinos. Y aunque parezca algo tan alejado de nuestra sociedad actual hay una herencia cultural que el ser humano arrastra y que es complicado despojar de un siglo para otro.

Sin embargo, nuestra sociedad actual poco tiene que ver con los contextos de caza y protección masculina de las época de las cavernas. La revolución industrial llevo a las mujeres a las fabricas, y comenzaron a ser importantes en el mantenimiento económico del hogar. El siglo XX posicionó a las mujeres en un lugar relevante, estas empezaron a ser figuras de éxito a nivel científico, pedagógico y empresarial. El siglo XXI vino a reforzar la igualdad de competencias entre hombres y mujeres, pero a pesar de ello, nacer niña aún nos condiciona.

Las etiquetas que acompañan a la idea de niña como “sensibles”, “emocionales”, “delicadas”, “presumidas”, “cuidadoras”, etc. son tan potentes que es difícil no incorporarlas en nuestra personalidad, que se esta formando en los primeros años de nuestra vida. Buscar el equilibrio entre la sensibilidad y la fortaleza, entre cuidadoras y ser cuidadas…ese es el gran objetivo que debemos marcarnos mujeres, hombres, niños y niñas. Y es que el sexo no determina nuestro género, y la sociedad no debe determinarnos como futuras mujeres, debemos construirnos sobre nuestros propios criterios de feminidad y/o masculinidad.


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Marina Perez

Psicóloga infantil apasionada por el mundo de los más pequeños. Desde mi formación y experiencia con familias, ayudo a gestionar aquellas... Ver perfil ›

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