Cuando no sube la leche

Hay ocasiones en las que la subida de la leche no es inmediata. Quiero decir, muchas tenemos en mente que nada más nacer nuestro bebé, los pechos se nos van a llenar de calostro, y poco después tendremos inmediatamente la subida. Y no es verdad. O lo es, pero a medias. Porque, como en todo, la lactancia también va por barrios. Y hay mujeres que tienen una subida inmediata, y otras a las que les cuesta más.

Por poner un ejemplo, los partos por cesárea no generan el tsunami de hormonas que uno natural. Y por tanto, la subida es más lenta. ¿Cómo solucionarlo? Pues primero, no desesperándonos, y con mucha paciencia. Tienes que ponerte al pecho al bebé sí o sí; estimularte el pezón todo lo que puedas; y volver a empezar. Así una y otra vez, cada dos o tres horas, aunque parezca que tu bebé no hace nada. Piensa que es un recién nacido, que no tiene mucha fuerza, y que tiene que mejorar su técnica de succión poco a poco. Además, las primeras veces tú tampoco sabrás cómo ponértelo correctamente. Créeme que poco a poco y con práctica iréis aprendiendo tanto tú como tu bebé sin necesidad de nada más.

¿Trucos? Si eres de las que la leche no le llega, tranquila, porque es cuestión de tiempo y acabará llegando. Le puedes ayudar de muchas maneras, y en esto, cada maestrillo tiene su librillo, pero prueba a comprarte un sacaleches, -hay muchos y hablaremos de ellos en próximos artículos-, y a tratar de sacar leche de tus mamas. Eso estimular la secreción de leche para tu hijo, -ya sabes que cuanta más saques, más produces-. Otro lacteo-truqui es el uso de la pezonera. Hay niños a los que les resulta más fácil mamar con la pezonera de su madre, que sin ella. Cómprate, no son muy caras, y a veces resultan efectivas.

Pero lo más importante, no tengas prisa ni te dejas llevar por consejos de abuelas o madres. Muchas te dirán que no tienes leche o que tienes muy poca, y que a ellas también les pasó. Falso. Todas las madres pueden amamantar a sus hijos, -salvo excepciones-, porque somos mamíferos, y por tanto, amamantamos. La tentación en este caso llega en forma de biberón, -y no de manzana como Adán y Eva-, pero hacedme caso, el bibi puede esperar. Los primeros meses es no sólo recomendable, sino muy positivo que le des de mamar al bebé. Él y su ausencia de resfriados y enfermedades de todo tiepo te lo agradecerán. Así que, ármate de paciencia, que la leche acaba subiendo, antes o después.


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