Cuando tu hijo se resfría, en ocasiones puede ser algo más serio que un simple catarro. Es probable que cuando escuches a tu hijo toser se te encoja una parte de tu alma, porque la tos infantil a veces suena muy aparatosa y angustia mucho a las familias. Quieres que se ponga bien y que deje de toser cuanto antes, pero también necesitas saber en qué situaciones puedes observar tranquilo en casa y en cuáles debes acudir al pediatra sin demora.
Hay veces que no hay que preocuparse por la tos porque se pasa sola y forma parte del mecanismo natural de defensa del cuerpo. Sin embargo, hay otras ocasiones en las que sí es necesario prestar mucha atención e incluso acudir al médico o a urgencias, especialmente si la tos se acompaña de otros signos de alarma.
Por eso, desde Madres Hoy queremos hablarte de cuándo debes preocuparte por la tos de tu hijo/a, cómo distinguir los distintos tipos de tos y qué medidas puedes tomar en casa para aliviarla, siempre teniendo claro cuándo llamar al pediatra o acudir a un servicio de urgencias.
¿Qué es la tos en los niños y por qué aparece?

La tos es uno de los síntomas más frecuentes en la infancia. Aunque a menudo suene muy fuerte o asuste, en la mayoría de los casos no indica una enfermedad grave. De hecho, la tos es un reflejo protector muy importante que ayuda a limpiar las vías respiratorias de mucosidad, gérmenes y partículas irritantes.
Se calcula que, por término medio, un niño sano puede realizar entre 10 y 30 episodios de tos al día sin que eso signifique que está enfermo. La ausencia completa de tos, de hecho, podría relacionarse con una menor capacidad de defensa frente a infecciones o aspiración de cuerpos extraños.
Las causas más habituales de tos infantil son los cuadros catarrales de vías respiratorias altas (resfriados comunes), que en general no se asocian a gravedad. Los niños pueden sufrir varios resfriados al año, sobre todo en los meses fríos, y en cada uno de ellos la tos puede alargarse alrededor de dos semanas. Por eso, en algunas épocas, la sensación de que “no dejan de toser” es prácticamente continua.
Aun así, hay situaciones en las que la tos sí puede estar relacionada con problemas más serios (asma, neumonía, bronquiolitis, tos ferina, alergias, cuerpos extraños, etc.), y es importante aprender a reconocerlas.
La tos perruna (tos de crup)

Si tu hijo se va a dormir con la nariz tapada pero ha estado durmiendo tranquilamente durante unas horas, es posible que de repente empieces a escuchar una tos muy ronca y estridente, que parece más un ladrido de perro que la tos de tu pequeño. Esta tos se conoce como tos perruna o tos de crup.
Esta tos es bastante agresiva y, en ocasiones, los bebés y niños pequeños tienen que esforzarse mucho para coger aire después del acceso de tos. Lo que causa esta tos, normalmente, es una enfermedad viral que provoca inflamación en las cuerdas vocales, la laringe y la tráquea, estrechando la vía aérea.
Es más común entre los 6 meses y los 3 años y suele aparecer sobre todo en los meses fríos; habitualmente se describe una mayor incidencia entre octubre y marzo. La tos puede presentarse durante el día, pero típicamente empeora de forma brusca por la noche. Además, se puede escuchar un ruido agudo al inspirar, llamado estridor, que indica que el aire pasa por una vía respiratoria estrechada.

Cómo ayudar a tu hijo con tos de perro
Cuando tu hijo se despierta con tos perruna es fundamental mantener la calma y observar cómo respira. El aire frío puede ayudar a disminuir la inflamación de las vías respiratorias, por lo que, si el tiempo lo permite, puedes abrigarle bien y salir unos minutos al exterior o asomarte a una ventana abierta para que respire aire fresco.
Otra estrategia útil es crear un ambiente de vapor caliente. Encender la ducha con agua caliente y sentarte con tu hijo en el baño (sin meterlo en el agua) durante unos 15-20 minutos puede hacer que el aire caliente y húmedo ayude a que respire mejor y tosa menos.
En casa, también puedes usar un humidificador de vapor frío en su habitación, ofrecerle líquidos con frecuencia para evitar la deshidratación y mantenerlo en una posición algo incorporada durante el descanso.
Debes acudir al médico de inmediato o a urgencias si:
- Notas que tiene dificultad para respirar, respira muy rápido o se le hunde la piel entre las costillas al inspirar.
- El estridor (ese ruido agudo al inspirar) aparece también en reposo, no solo al toser o llorar.
- Presenta una apariencia muy decaída, pálida o con labios azulados.
- La tos perruna empeora a pesar de las medidas en casa.
Aunque la tos de crup suele desaparecer por sí sola, siempre es buena idea que le vea un pediatra, sobre todo si los episodios se repiten, para valorar la gravedad y el tratamiento más apropiado (por ejemplo, corticoides inhalados u orales en algunos casos).
Tos seca, tos nocturna y tos con sibilancias

Si tu hijo tiene una tos molesta y seca, que aparece a temporadas durante el invierno, empeora por la noche o cuando corre y juega, probablemente estemos ante una tos seca irritativa, que en muchos casos se relaciona con asma o con vías respiratorias muy sensibles.
La causa de esta tos puede ser el asma infantil, una enfermedad crónica en la que las vías respiratorias y los pulmones se inflaman y se estrechan, o un exceso de mocos que no se expulsa bien. Aunque muchos padres piensan que las sibilancias (pitos al respirar) son el principal signo de asma, en algunos niños la única manifestación puede ser la tos seca, especialmente nocturna.
Cuando hay mucho moco en la nariz o en los senos paranasales, este puede gotear hacia la parte posterior de la garganta mientras el niño está tumbado. Esto se conoce como goteo posnasal y provoca una tos seca y persistente durante la noche. En ocasiones, al cabo de unos días, la tos se hace más húmeda.
Es importante observar si la tos seca:
- Se desencadena con el ejercicio físico (correr, saltar, jugar).
- Aparece o empeora con el frío o cambios bruscos de temperatura.
- Se asocia a alergias (congestión nasal persistente, estornudos, picores).
- Se repite de forma crónica durante semanas sin resfriados claros.
Si al exhalar escuchas un silbido o pito, podría tratarse de tos con sibilancias, que indica inflamación de las vías respiratorias bajas. Esto puede ocurrir en el asma o en la bronquiolitis, pero también cuando un objeto extraño se ha quedado atrapado en la vía aérea. Si la tos con sibilancias y dificultad respiratoria comienza de manera brusca y sin resfriado previo, es urgente acudir al médico para descartar que el niño haya inhalado algo.

Cómo ayudar a tu hijo con tos seca o con pitos
Si sospechas que la tos seca puede estar relacionada con el asma o con alergias, es importante consultar al pediatra. Los niños de alrededor de 5-6 años ya pueden realizar pruebas de función pulmonar (como la espirometría) soplando en un tubo especial para valorar cómo están sus pulmones.
En menores de esa edad, el diagnóstico de asma se basa sobre todo en la exploración física, la historia clínica y los antecedentes familiares de alergia o asma. A veces se usan tratamientos de prueba (como broncodilatadores) para ver si la tos mejora.
Los niños con asma leve pueden necesitar un broncodilatador inhalado en los momentos de crisis, mientras que aquellos con asma moderada o frecuente requieren además tratamiento preventivo diario para mantener controlada la inflamación. Seguir el plan de acción pautado por el pediatra o el neumólogo infantil es clave para reducir la tos y las crisis.
Debes acudir a urgencias de inmediato si tu hijo:
- Tiene mucha dificultad para respirar, no puede hablar en frases completas, comer o beber.
- Respira muy rápido o ves que la piel entre las costillas se le hunde al inspirar.
- Presenta coloración azulada en labios, lengua o cara.
En el día a día, además del tratamiento médico, ayuda mucho evitar irritantes ambientales como el humo del tabaco, desodorantes de ambiente, productos de limpieza fuertes o polvo acumulado en textiles. Mantener la casa ventilada, usar fundas anti-ácaros si hay alergias y cuidar la humedad ambiental también puede reducir notablemente los episodios de tos.
Tos ronca, fiebre y malestar general (posible gripe o infección respiratoria baja)
Si de repente tu hijo tiene una tos ronca y profunda, se encuentra débil, no quiere jugar y aparece fiebre alta, dolores musculares y estornudos, es probable que se trate de una gripe o de otra infección respiratoria baja.
La gripe es una enfermedad viral que afecta al sistema respiratorio (nariz, garganta y pulmones) y que en los niños puede tener un período de incubación relativamente largo. Antes de que aparezcan todos los síntomas, el niño ya puede estar contagiando a compañeros de clase y familiares.
Cuando un niño con tos presenta una fiebre elevada (en torno a 39 ºC o más), respiración rápida y se le ve muy decaído, es importante que el pediatra valore si existe una complicación como neumonía, sobre todo si apenas tiene mocos en la nariz o la tos con flema es muy persistente.
Cómo ayudar a tu hijo con tos ronca y fiebre
Un niño con gripe y tos ronca necesita mucha hidratación (agua, leche, caldos, infusiones suaves apropiadas para su edad) y reposo. Para aliviar el malestar y la fiebre, el pediatra puede recomendar paracetamol u otros antitérmicos adecuados para la edad y el peso del niño.
En algunos casos, especialmente si el niño tiene factores de riesgo o sufre gripes cada año con complicaciones, se puede valorar la vacunación antigripal como medida preventiva. La vacuna no evita todas las infecciones respiratorias, pero sí disminuye de forma importante las probabilidades de sufrir gripe grave y sus complicaciones.
Debes acudir al médico de inmediato si la tos con fiebre se acompaña de:
- Respiración muy rápida o trabajosa.
- Rechazo absoluto de líquidos o signos de deshidratación (boca seca, llanto sin lágrimas, orina escasa).
- Dolor torácico importante al toser o respirar.
- Fiebre alta mantenida más de unos pocos días sin tendencia a mejorar.
La tos ferina
Si tu hijo ha tenido un resfriado que le ha durado más de una semana y ahora presenta ataques de tos muy seguidos, con dificultad para respirar entre ellos y un ruido característico al inspirar después del acceso, podría tratarse de tos ferina (pertussis).
Esta tos es causada por una bacteria llamada Bordetella pertussis, que ataca al revestimiento de las vías respiratorias, produciendo una inflamación grave que las estrecha e incluso puede llegar a obstruirlas. Los niños que no han completado aún su calendario de vacunación son más propensos a contraerla, y los bebés menores de un año son los que más riesgo tienen de complicaciones.
En los bebés muy pequeños (por debajo de 6 meses), a veces no aparece el ruido típico de tos ferina, por lo que puede ser más difícil de reconocer. En lugar de ello, pueden tener ráfagas de tos muy seguidas que terminan en arcadas o vómitos, episodios en los que dejan de respirar unos segundos y cambios de color en la piel o los labios por falta de oxígeno.
Cómo ayudar a tu hijo con tos ferina
Lo primero que tendrás que hacer es contactar con tu pediatra si sospechas tos ferina. El tratamiento se basa en antibióticos específicos y en una vigilancia estrecha, sobre todo en los más pequeños, que en algunos casos pueden necesitar ingreso hospitalario para controlar la respiración y la oxigenación.
La vacunación es la mejor forma de prevención. Mantener al día las vacunas que incluyen la tos ferina en el calendario infantil, así como las dosis de recuerdo en la edad escolar, reduce significativamente el riesgo de contraer la enfermedad o de padecerla en formas graves.
Otros tipos de tos en niños: húmeda, persistente, con vómitos o diurna
Además de las situaciones anteriores, es útil conocer otros patrones de tos que ayudan a orientar qué puede estar ocurriendo:
- Tos húmeda o productiva: el niño expulsa mocos o flemas al toser. Suele aparecer en infecciones como resfriados, bronquitis o neumonía. Si la tos con flemas y fiebre alta se mantiene, debe valorarlo el pediatra.
- Tos con vómitos: algunos niños tosen tanto que se les activa el reflejo nauseoso y vomitan, sobre todo cuando tienen mucha mucosidad tragada. Si los vómitos son frecuentes y no permite que se hidrate bien, conviene acudir al médico.
- Tos diurna: puede empeorar con el aire frío, la actividad física o el contacto con irritantes ambientales (humo, perfumes, productos de limpieza). Reducir estos desencadenantes mejora mucho los síntomas.
- Tos persistente o crónica: si la tos dura más de tres o cuatro semanas, incluso aunque el niño parezca encontrarse bien, es recomendable una evaluación médica para descartar asma, alergias, infecciones prolongadas o causas menos frecuentes.
¿Cuándo debes preocuparte y llamar al médico por la tos de tu hijo?
Aunque muchas toses infantiles se pueden manejar en casa con medidas sencillas y paciencia, hay una serie de signos de alarma ante los que conviene consultar con el pediatra, un servicio de urgencias o incluso acudir directamente al hospital.
Debes llamar al pediatra o solicitar una consulta (presencial o de telemedicina) si tu hijo está tosiendo y:
- Tiene dificultad para respirar, respira más rápido de lo habitual o ves que le cuesta coger aire.
- Presenta retracciones (la piel entre las costillas se hunde al respirar) o abre mucho las fosas nasales al inspirar.
- Tiene los labios, la cara o la lengua con tono azulado o muy oscuro.
- La tos se acompaña de fiebre alta, especialmente si no hay mocos ni congestión nasal.
- Es menor de tres meses y tiene fiebre, aunque sea baja, o lleva varias horas tosiendo.
- Escupe sangre al toser.
- Presenta un ruido agudo al inspirar (estridor) o pitos constantes al espirar y nunca le han diagnosticado asma.
- Está muy decaído, irritable o somnoliento y con mal aspecto general.
- Muestra signos de deshidratación (mareos, boca muy seca, ojos hundidos, poca orina o muy concentrada).
También es aconsejable pedir cita si la tos de tu hijo no mejora tras tres semanas, si se repite de manera muy frecuente a lo largo del año o si sospechas que puede estar relacionada con alergias, asma o exposición a irritantes.
Tratamiento y cuidados: cómo aliviar la tos en casa
En la mayoría de los casos, la tos en los niños está causada por virus respiratorios y se resuelve sola con el tiempo. Los antibióticos no son útiles frente a los virus, por lo que solo se recetan cuando el pediatra sospecha una infección bacteriana (por ejemplo, ciertas neumonías, otitis o sinusitis).
Los medicamentos antitusivos y anticatarrales de venta libre no se recomiendan en menores de 4 años, y en niños algo mayores solo deben utilizarse si el pediatra lo considera necesario, ya que pueden producir efectos secundarios y su eficacia es limitada.
Para aliviar la tos y hacer que tu hijo se sienta mejor en casa, pueden ayudar las siguientes medidas:
- Ofrecer abundantes líquidos fríos o templados (agua, leche, caldos, infusiones suaves en niños mayores), que ayudan a fluidificar la mucosidad y facilitan su eliminación.
- En niños mayores de un año, dar una pequeña cantidad de miel puede aliviar la irritación de la garganta. Nunca debe darse miel a menores de 1 año por riesgo de botulismo.
- En niños mayores de 4-5 años, se pueden utilizar caramelos duros o pastillas para la garganta para calmar la irritación, siempre vigilando que no haya riesgo de atragantamiento.
- Realizar lavados nasales suaves con suero fisiológico en caso de congestión, especialmente antes de dormir.
- Usar un humidificador de vapor frío por la noche o sentarse con el niño en un baño con vapor para aliviar ciertas toses, como la perruna.
- Levantar un poco la cabecera de la cama si la tos empeora cuando está tumbado.
- Mantener el entorno libre de humo de tabaco y otros irritantes ambientales.
Si pese a estas medidas la tos no mejora o aparecen signos de alarma, es clave no retrasar la consulta con el pediatra.
Conocer los distintos tipos de tos, sus causas más frecuentes y las señales que indican que algo no va bien te permitirá tomar decisiones más seguras, reducir preocupaciones innecesarias y actuar a tiempo cuando de verdad es necesario proteger la salud respiratoria de tu hijo.
