Cuentos para enseñar a los niños a vencer sus miedos

El miedo es la sensación de incertidumbre ante un peligro, que puede ser real o imaginario. Este sentimiento primario y de auto protección del ser humano, es a la vez desalentador y necesario. Sin la sensación del miedo a lo desconocido, el temor a que se de un hecho contrario a lo que estás esperando, se acabaría la existencia. El miedo te hace ser prudente, su papel básico es el de la supervivencia.

Pero gestionar el miedo puede ser una tarea muy compleja, especialmente para los niños pequeños. Los temores pueden hacer que te paralices ante una situación desconocida. Para los niños puede convertirse en una grave interferencia en su desarrollo. Por ello, es importante que enseñes a tus hijos a gestionar sus temores. Pero demás, que les proporciones las herramientas necesarias para superarlos.

Cómo ayudar a los niños a luchar contra sus temores

Las tareas de los padres y las madres para con los niños son infinitas. Durante toda su vida, tendrás que ayudarles a crecer, a desarrollarse, a adquirir confianza en si mismos, a saber tomar decisiones y mucho más. Pero no siempre tendrás una respuesta sencilla para cada cuestión. Es más, la mayoría de las veces no sabrás como tratar el asunto. Para ello, siempre puedes apoyarte en la literatura, que en su amplia y extensa variedad está siempre a tu alcance para ofrecerte una valiosa ayuda.

A través de los cuentos puedes obtener la respuesta a muchas de tus dudas, incluso, aplicar la moraleja de los cuentos para gestionar distintas cuestiones en cuanto a la crianza de tus hijos. Hoy te traemos este cuento infantil para enseñar a los niños a gestionar sus temores.

El país de tus miedos, de Paco López Muñoz

Había una vez una niña pequeña que se llamaba Julia, esta niña tenía miedo de todas las cosas. Julia tenía miedo de la oscuridad, tenía miedo de quedarse sola, también temía cuando estaba con mucha gente. Además, tenía miedo de los perros y de los gatos, de los pájaros, de los desconocidos, del agua del mar, en fin, que Julia tenía miedo de tooodas las cosas.

Pero había algo que asustaba especialmente a la pequeña Julia, y eran los monstruos que aparecían en los cuentos. Como tenía miedo de tantas cosas, nunca quería ir al colegio, ni quería salir a la calle a jugar y pasaba los días encerrada en su casa mirando por la ventana. Su mamá le decía cada día que saliera a jugar a la calle, pero ella nunca quería y se sentía muy triste por tener tanto miedo.

Cuando llegaba la noche, Julia tenía más miedo todavía y siempre hacía lo posible por dormir en la cama con sus padres. Una noche, la cama empezó a moverse muy fuerte y la pequeña despertó asustada a sus padres. Se puso de pié en la cama y empezó a saltar mientras intentaba que sus padres despertaran. De repente, un agujero enorme apareció en sus pies y cayó al fondo por un tobogán.

Julia empezó a llorar y a llamar a sus padres para que la ayudaran a salir de allí, pero no la escuchaban. Comenzó a andar para buscar una salida, pero al no encontrarla se apoyó en un árbol y comenzó a llorar. De repente, Julia escuchó un ruido que la asustó mucho, miraba a todas partes para ver qué era. La pequeña cerró muy fuerte los ojos a ver si así despertaba, y al abrirlos, un perro negro apareció ante ella.

Julia se quedó petrificada y de repente el perro comenzó a hablar, ¡me tienes harto! ¡no he conocido a una niña tan miedica! ¡Eres la reina del miedo!

La niña no podía abrir la boca, una mezcla de estupor por ver un perro que hablaba y el miedo que sentía hacia los perros, no le permitían hablar. Entonces, el perro comenzó a explicarle a Julia quién era y porqué estaba allí. Se llamaba Dog y era el guardián del bosque de sus miedos. Le contó que allí vivían todos sus miedos y que como eran tantos, no podía controlarlos a todos.

Julia le explicó que no quería tener miedo de todas esas cosas, pero que no sabía como evitarlo. Entonces Dog le explicó, ¡al miedo hay que asustarle! y eso ¿cómo se hace? preguntó Julia. ¿Tu como asustas a tus amigos? y Julia respondió, gritando Buuuuuuu. Pues así mismo se asusta al miedo, respondió Dog.

Decidida a asustar al miedo, Julia le pidió a Dog que se lo trajera, y de la nada, el perro le puso un bulto muy grande frente a ella. Julia comenzó a gritar buuuu, para que su miedo se asustara y se fuera. Pero su sorpresa llegó cuando Dog, destapó aquel enorme bulto y ante ella apareció su reflejo en un espejo. Muy sorprendida, le preguntó al perro qué significaba aquello.

Y Dog le explicó que el miedo no existe, el miedo lo creas tú misma Julia, le dijo. La pequeña, siguió diciendo Buuu y todo a su alrededor comenzó a alejarse, los perros, los gatos, la oscuridad, incluso Dog se fue. Desde entonces, cada vez que Julia sentía miedo recordaba que ¡Al miedo hay que asustarle!, y cuando algo le asustaba decía buuuu y así, lograba siempre tapar su temor.

Fin


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Soy Toñy, mamá primeriza de un pequeño terremoto, con él aprendo y disfruto cada día. Curiosa e inconformista, dedico mi tiempo libre a investigar sobre la maternidad y crianza. Apasionada de la lectura en todos sus géneros, aprendiz de escritora, tejedora compulsiva y amante de la buena cocina.

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