Los meses de verano pueden ser terribles tanto para adultos y niños que tienen la piel atópica. El cloro, el calor y la humedad pueden hacer que aparezcan rojeces o erupciones. Además, si no se cuida bien la piel y no se tiene cuidado con el cambio de las rutinas de verano, viajes y productos de higiene diferentes, puede hacer que la piel se irrite más de la cuenta.
Si en tu familia hay adultos o niños con piel atópica, es necesario que exista cierto control no solo en el calor, sino en el cuidado que debe hacerse en la piel para evitar irritaciones o cualquier otro problema más grave. Es fundamental entender que la piel atópica posee una barrera hidrolipídica alterada, lo que impide que la piel retenga la humedad y la hace extremadamente vulnerable a agentes externos.
¿Qué es la piel atópica y cómo reacciona al verano?
La dermatitis atópica es una afección inflamatoria crónica. A diferencia de una piel simplemente seca, la piel atópica tiene un fallo estructural que permite la pérdida de agua y la entrada de alérgenos. Esto genera un círculo vicioso: la sequedad provoca picor intenso, el rascado lesiona la piel y estas lesiones generan aún más picor y riesgo de infecciones.
Curiosamente, el verano tiene un efecto dual. Para algunos, la exposición moderada al sol y la mayor humedad ambiental actúan como un inmunosupresor natural, mejorando los síntomas. Sin embargo, para otros, el calor extremo y el sudor son desencadenantes de brotes severos, ya que algunas personas presentan hipersensibilidad a su propio sudor.

Cómo cuidar bien las pieles atópicas en verano
- Enjuaga bien la piel después de cada baño. El cloro y el agua salada pueden resecar la piel. Se recomienda ducharse con agua templada inmediatamente después de salir de la piscina o el mar para eliminar residuos irritantes.
- Evita los baños calientes. El agua muy caliente elimina la grasa natural de la piel, agravando la sequedad. Opta por duchas cortas (menos de 10 minutos) y agua tibia.
- Lleva encima tus propios productos en viajes. Muchos jabones y geles de ducha de hoteles pueden irritar las pieles atópicas. Utiliza limpiadores suaves, sin jabón (syndet) y con pH neutro o ácido.
- Sigue con tus cremas y lociones espesas en verano. No cambies a las que son más finas; recuerda que una crema fina no proporciona las mismas propiedades humectantes que las espesas. Los emolientes son claves para restaurar la barrera cutánea y deben aplicarse varias veces al día, idealmente con la piel ligeramente húmeda. Si buscas opciones, consulta las mejores cremas para pieles atópicas.
- Si tienes algún eccema activo acude a tu médico para que te recete esteroides tópicos o tratamientos específicos para controlar la inflamación.
- Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día y usar prendas con texturas suaves para evitar irritaciones por fricción.
- Usar protector solar adecuado al tipo de piel. Debe ser de amplio espectro (UVA y UVB), con un FPS 50+ y, preferiblemente, con filtros físicos que no se absorban, evitando perfumes y alcohol.
Medidas adicionales para prevenir brotes
Alimentación e hidratación interna
La salud de la piel comienza desde el interior. Es fundamental beber abundante agua (al menos dos litros diarios) para compensar la pérdida de líquidos por el calor. En la dieta, prioriza alimentos ricos en Omega-3 (salmón, semillas de lino), vitaminas antioxidantes (C y E) y probióticos que fortalezcan el sistema inmunológico. Evita el exceso de cítricos o frutos secos si sabes que desencadenan brotes en tu caso particular.
Cuidado con la ropa y el ambiente
Opta por tejidos naturales y transpirables como el algodón o el lino. Evita las prendas muy ajustadas y los tejidos sintéticos o rugosos (como la licra), que aumentan la fricción y la acumulación de sudor. Respecto al ambiente, evita los cambios bruscos de temperatura; el aire acondicionado excesivo puede resecar la piel y provocar reacciones adversas.
Manejo del sudor y picor
El sudor puede actuar como un irritante químico. Si la sudoración es excesiva, intenta eliminarla rápidamente con duchas suaves. Para calmar el picor sin recurrir al rascado, puedes aplicar compresas frías o geles refrescantes específicos. Si necesitas usar repelentes de mosquitos, elige opciones naturales (citronela, lavanda) y realiza siempre una prueba parche en una zona pequeña antes de la aplicación general.
Estas son algunas indicaciones para poder cuidar la piel atópica en verano. Tanto tú como tus hijos debéis cuidar la piel, pero aún tendréis que tener especial cuidado si tenéis la piel atópica. La piel es un órgano muy sensible que está expuesto a los radicales libres, es tu deber que esté bien protegida todo el tiempo.
Mantener una rutina de hidratación constante, utilizar protección solar de alto espectro y elegir ropa transpirable son los pilares para evitar que el calor y el cloro transformen las vacaciones en un problema dermatológico. La vigilancia constante y la consulta con un dermatólogo ante cualquier signo de infección son esenciales para garantizar la salud cutánea de toda la familia durante la temporada estival.


