¿Debería haber una lengua de signos universal?

La lengua de signos es el lenguaje mediante signos que utilizan para comunicarse las personas que tienen dificultades de habla, discapacidad auditiva y otros trastornos asociados. Hoy en día muchas personas aprenden este lenguaje pese a no necesitarlo como forma de comunicación habitual. No obstante, aprender cualquier forma de comunicarse con el resto de personas es un gran avance. Una forma única de relacionarse con todo tipo de personas y como tal, una enorme puerta abierta ante el resto del mundo.

Sin embargo, no existe una lengua de signos universal. De hecho, en la actualidad se conocen más de 300 lenguas de signos diferentes en todo el mundo. Esto supone un agravio para las personas que solo pueden comunicarse a través de los signos, porque si necesitan comunicarse con personas de otros países, deben aprender sus reglas, lo que supone una dificultad añadida.

¿Por qué no hay una lengua de signos universal?

Para los expertos, la respuesta a esta pregunta es bien sencilla, no es posible que exista una única lengua de signos porque esta tiene mucho que ver con la cultura de cada comunidad. Con la forma de expresarse en los diferentes lugares, ya no solo del mundo, sino dentro de un mismo país. Por ejemplo, en España están reconocidas la LSE (Lengua de Signos Española) y la catalana, como lengua oficial.

Lengua de signos

Por otra parte, la lengua de signos está en constante evolución, a través de la comunicación entre personas que utilizan este método. Incluso, sin necesidad de que esta evolución se produzca a la misma vez que la lengua hablada. Es decir, establecer una única lengua de signos, supondría eliminar las características propias del lenguaje de cada zona. Por ejemplo, en los países occidentales se utilizan los cubiertos para comer, pero no ocurre lo mismo en los países asiáticos donde se come con palillos. Por lo tanto, es difícil crear un signo que determine la acción de comer de forma universal, cuando no se come igual en todos los lugares del mundo.

En definitiva, el lenguaje y la comunicación tienen mucho de social, de la forma en que las personas se relacionan de forma cotidiana. Crear una única lengua de signos universal, supondría eliminar esas características especiales de cada lugar. Aunque en algunas situaciones pudiera resultar algo beneficioso y una forma más sencilla de comunicarse, inevitablemente se perderían esas formas cotidianas que se aprenden y transfieren en el día a día.


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