Varicela en niños: síntomas, contagio, cuidados y prevención con vacuna

  • La varicela es una infección muy contagiosa causada por el virus varicela zóster, con erupción en varias fases, fiebre y fuerte picor.
  • En la mayoría de los niños sanos cursa de forma leve, pero puede complicarse con infecciones de piel, neumonía o afectación neurológica.
  • El tratamiento es sintomático: aliviar el picor, controlar la fiebre, evitar el rascado y vigilar signos de alarma que requieren atención médica.
  • La vacunación infantil frente a la varicela es la medida más eficaz para prevenir la enfermedad y reducir de forma drástica las formas graves y sus complicaciones.

Varicela en niños

Ayer supimos que un niño vizcaíno de 4 años falleció por cuadro de shock séptico, por lo que en primer lugar trasladamos nuestras condolencias a sus padres, es una tragedia a la que nadie se querría enfrentar. Según parece el desencadenante fue un estreptococo A, así que el motivo sería en este caso la sepsis estreptocócica.

El estreptococo A es una bacteria localizada en la garganta que normalmente causa infecciones leves de faringe, pero que en algunas circunstancias puede producir cuadros graves. Lo que ocurre es que en algunas ocasiones la infección bacteriana supera las defensas de la persona. El pequeño llevaba algunos días enfermo con varicela, por lo que hemos creído conveniente recoger toda la información sobre esta enfermedad infecciosa que es considerada benigna, aunque a veces cursa con complicaciones muy graves o incluso fatales.

En este post intentaremos resolver dudas frecuentes sobre la varicela en niños: qué la provoca, cómo se contagia, cómo reconocerla, qué complicaciones puede tener, cuándo acudir al médico y, sobre todo, cómo prevenirla mediante la vacunación. Puede que te estés haciendo estas u otras preguntas, así que intentaremos ofrecerte todos los detalles con un enfoque claro y práctico para familias.

Erupción de varicela en niños

¿Qué es la varicela?

Se trata de una infección de origen vírico muy contagiosa causada por el virus varicela zóster (VVZ), uno de los herpesvirus humanos. Produce un exantema (sarpullido) característico con ampollas por todo el cuerpo y síntomas generales como fiebre y malestar. Es una de las enfermedades exantemáticas clásicas de la infancia y, salvo en niños vacunados, casi todos la padecían en algún momento de la niñez o la adolescencia.

En la actualidad, la varicela ha sido incluida en el Calendario Oficial de Vacunaciones para España como vacuna sistemática financiada. Se administra en dos dosis en la infancia; la pauta más habitual es la primera dosis alrededor de los 13-15 meses y la segunda entre los 2 y 4 años (según el calendario vigente en cada comunidad). Un niño no vacunado mayor de 12 años que no haya pasado la enfermedad debe consultar con su pediatra para valorar la vacunación, porque a mayor edad aumenta el riesgo de complicaciones.

Hasta su inclusión como vacuna financiada, los progenitores debían comprarla en la farmacia, lo que hacía que la cobertura no fuera completa. En épocas de desabastecimiento incluso hubo dificultades para encontrar dosis. Aun así, la evidencia de diferentes países muestra que, tras la vacunación sistemática, los casos de varicela, las hospitalizaciones y las muertes asociadas han disminuido de forma muy notable. Por ejemplo, en Estados Unidos, antes de la vacunación sistemática se estimaban entre 100 y 150 muertes al año por complicaciones relacionadas con la varicela.

Es importante recordar que, aunque lo habitual es que la varicela curse de forma leve, no es una simple “enfermedad de la infancia sin importancia”. Puede provocar complicaciones graves, sobre todo en lactantes pequeños, adolescentes, adultos, embarazadas y personas con defensas bajas.

Vacunación infantil contra la varicela

Varicela y sistema inmunitario: ¿por qué a veces se complica?

En la mayoría de los niños sanos, el sistema inmunitario controla el virus sin problemas graves y la enfermedad se resuelve en una o dos semanas. Sin embargo, cuando las defensas están debilitadas por enfermedades crónicas, tratamientos inmunosupresores u otras infecciones asociadas (como la infección por estreptococo A en la piel), aumenta el riesgo de infecciones bacterianas secundarias y sepsis.

Además, cuanto más mayor es la persona en el momento de pasar la varicela (adolescente o adulto), más intensa suele ser la erupción y mayor el riesgo de complicaciones como neumonía o afectación neurológica. Por eso se insiste tanto en la vacunación y en revisar el estado vacunal de los mayores de 12 años que no han pasado la enfermedad.

¿Cómo se desarrolla la varicela en niños?

El virus responsable es el virus varicela zóster y la manifestación de la infección consiste en un sarpullido rojo que aparece en el pecho, la cara y la espalda, y después se extiende al resto del cuerpo. El siguiente síntoma típico son las ampollas (vesículas) en las que se convierte el sarpullido: son muy pruriginosas, se rompen con facilidad y terminan formando una costra.

Lesiones típicas de varicela

Fases del exantema de varicela

La» erupción de la varicela pasa por tres etapas básicas que pueden coexistir al mismo tiempo en el cuerpo del niño:

  • Pápulas: pequeñas protuberancias rojas que recuerdan a granitos o a picaduras de insecto. Son las primeras lesiones que aparecen.
  • Vesículas: en horas estas pápulas se transforman en ampollas de paredes finas, llenas de un líquido claro que después se vuelve más turbio. Son las que más pican.
  • Costras: tras romperse, las vesículas se secan y forman una costra marrón que finalmente se desprende en días.

Las lesiones aparecen en oleadas durante 2 a 4 días, por lo que en la piel del niño pueden verse simultáneamente granitos rojos, vesículas frescas y costras, lo que da el típico aspecto de “cielo estrellado”. En la mayoría de niños sanos, se forman entre 250 y 500 ampollas, aunque en casos leves, sobre todo en vacunados, pueden aparecer menos de 30.

La erupción suele comenzar en el tronco o la espalda y el rostro y se extiende luego al cuero cabelludo, brazos, piernas y nalgas. También puede afectar a mucosas delicadas como la boca, los párpados, la vulva o el ano, donde resulta especialmente molesta y dolorosa.

Los médicos suelen identificar la sintomatología más evidente con solo verla (y las mamás o papás de peques que han pasado varicela, también). La erupción pica mucho, y si llega a aparecer en mucosas como labios, vulva o ano, es tremendamente molesta y puede dificultar la alimentación o el uso del orinal.

Erupción de varicela en el cuerpo del niño

Síntomas generales que acompañan a la erupción

Días antes de la aparición del sarpullido, muchos niños presentan síntomas inespecíficos de infección vírica:

  • Fiebre de grado variable, que puede aparecer uno o dos días antes del exantema.
  • Dolor de cabeza y sensación de cansancio.
  • Pérdida de apetito y malestar general.
  • Dolor de garganta o de barriga en algunos casos.

Una vez aparecen las lesiones, la fiebre puede mantenerse de 2 a 4 días. En general, en niños sanos la varicela dura entre 5 y 10 días desde la primera erupción. Durante este tiempo es esencial ofrecer al niño atención constante para vigilar la evolución de los síntomas y aliviar la intensa comezón, reduciendo el riesgo de infecciones bacterianas por rascado.

La varicela es muy contagiosa

La varicela es una de las infecciones más contagiosas en la infancia. Si se ha insistido tanto en su inclusión en el calendario vacunal es, en parte, por la dificultad de aislar al enfermo antes de que contagie a sus hermanos o amiguitos.

Más o menos sucede así: el niño presentará el sarpullido de 10 a 21 días tras haber tenido contacto con otro que tenía varicela; pero es posible contagiar desde uno o dos días antes de que aparezcan las ampollas, es decir, cuando aún no hay signos evidentes en la piel.

La varicela se transmite principalmente por dos vías:

  • Vía aérea: al toser, hablar o estornudar, el enfermo expulsa gotitas cargadas de virus que pueden ser inhaladas por las personas cercanas.
  • Contacto directo: al tocar las mucosidades, la saliva o el líquido de las vesículas y luego llevarse las manos a la cara o a la boca.

La mayoría de los niños que tienen un hermano infectado también contraerán la varicela si todavía no la han pasado o no están vacunados. Es frecuente que los síntomas aparezcan alrededor de dos semanas después de la exposición.

Puedes indicar a los hermanos que se laven las manos después de estar junto al enfermito y que no se toquen la cara antes de lavarse, pero es prácticamente imposible evitar la transmisión dentro del hogar si han convivido en la misma casa desde días antes de la erupción.

Contagio de varicela entre niños

¿Durante cuánto tiempo contagia un niño con varicela?

La varicela es contagiosa aproximadamente:

  • Desde 1 a 2 días antes de la aparición del sarpullido.
  • Hasta que todas las ampollas se han secado y están en fase de costra, lo que suele ocurrir entre 5 y 7 días después de la primera erupción.

Lo más normal es que cuando los papás de un niño detectan varicela, lo mantengan en casa hasta su completa curación y avisen a la escuela infantil o colegio. Una vez que las ampollas se han secado y han hecho costra, ya no contagian, aunque a veces hay tantas que pueden pasar varios días antes de que deje de existir riesgo. En caso de duda, el pediatra o la enfermera de pediatría pueden orientarte sobre el momento seguro para volver al colegio.

Mi hijo se ha contagiado: ¿cuál será el pronóstico?

Como hemos comentado, lo más habitual es que la varicela curse sin más complicaciones que las derivadas del prurito extendido, la fiebre y los dolores generales. La mayoría de los niños se recuperan en casa con cuidados básicos y sin necesidad de tratamientos específicos.

Una vez curado el paciente, el virus permanece latente en las raíces nerviosas. Se acepta que una parte de los adultos que han sufrido varicela en su niñez podrían sufrir años más tarde un rebrote del virus llamado herpes zóster o culebrilla. Este cuadro se manifiesta como una franja de ampollas muy dolorosas en la piel, siguiendo el recorrido de un nervio.

Los estudios disponibles indican que las personas vacunadas tienen menor riesgo de desarrollar herpes zóster en la edad adulta que quienes pasaron la varicela de forma natural, lo que añade un beneficio a largo plazo de la vacunación infantil.

Niño con varicela en casa

¿Tengo que ir al médico?

No somos nosotros quienes debemos sustituir el criterio del pediatra, pero sí orientarte. Un transcurso “normal” de la enfermedad en un niño sano puede manejarse en casa con las recomendaciones habituales, aunque siempre estás en tu derecho de acudir al médico desde la primera ampolla si te sientes insegura o inseguro.

En general, conviene buscar atención médica inmediata cuando se presenta alguno de estos signos de alarma:

  • Eres tú la enferma y estás embarazada.
  • Tu hijo presenta mucha sensibilidad y dolor intenso en la zona del sarpullido, la piel está muy roja y caliente o sale pus de las ampollas, lo que sugiere infección bacteriana.
  • Fiebre muy alta que dura más de 3-4 días o que reaparece tras haber bajado.
  • El niño o la niña tienen dificultades para despertarse, parecen muy somnolientos o confundidos.
  • Presentan otros síntomas como vómitos persistentes, dificultades para respirar, respiración rápida o con quejido, o cuello rígido.
  • Notáis problemas para caminar, pérdida de equilibrio o torpeza brusca (posible afectación neurológica).
  • Se trata de un paciente de más de 12 años que no ha sido vacunado.
  • Es un niño que tenía previamente una enfermedad crónica o un sistema inmunitario debilitado.

También es recomendable consultar si el sarpullido afecta a los ojos o a la zona cercana a ellos, o si hay dolor de pecho intenso y tos muy fuerte, por el riesgo de neumonía.

Complicaciones de la varicela en niños

Aunque la varicela es generalmente leve, es importante conocer sus posibles complicaciones para poder identificarlas a tiempo. Entre las más relevantes se encuentran:

  • Infecciones bacterianas de la piel: son la complicación más frecuente, debidas al rascado de las lesiones. Van desde infecciones superficiales (impétigo) hasta celulitis profundas o, en casos muy graves, infecciones que se extienden a la sangre (sepsis).
  • Neumonía por varicela: más habitual en adultos, adolescentes y personas inmunodeprimidas. Cursa con fiebre alta, tos intensa y dificultad respiratoria.
  • Complicaciones neurológicas: la más frecuente en la infancia es la ataxia cerebelosa, que provoca pérdida de equilibrio y descoordinación. Suele ser autolimitada, pero requiere valoración urgente. También puede aparecer encefalitis (inflamación del cerebro) con convulsiones, alteración de la conciencia o cambios de comportamiento.
  • Deshidratación: cuando la fiebre es alta, el malestar intenso o hay muchas lesiones en la boca que dificultan comer y beber, el riesgo de deshidratación aumenta.
  • Complicaciones graves poco frecuentes: síndrome de Reye asociado al uso de aspirina, síndrome de choque tóxico, afectación del músculo cardíaco o complicaciones hematológicas.

En casos muy poco frecuentes, la varicela puede provocar la muerte, sobre todo en personas de riesgo o cuando aparece una sobreinfección bacteriana grave no tratada a tiempo. De ahí la importancia de vigilar estrechamente la evolución del niño y actuar ante los signos de alarma.

Complicaciones de la varicela en la infancia

Alivio del picor y otros tratamientos

No se suelen prescribir antivirales en niños sanos, pero sí es fundamental aliviar las molestias y garantizar el bienestar. El objetivo del tratamiento es sintomático: controlar la fiebre, reducir el prurito, evitar el rascado y prevenir infecciones de la piel.

Cuidados generales en casa

Algunas medidas muy útiles para que el niño se sienta mejor son:

  • Ropa cómoda de algodón, amplia y limpia, que no roce ni irrite la piel.
  • Baños de agua templada con harina de avena o bicarbonato disuelto, que ayudan a aliviar el picor y a mantener la piel limpia. No es necesario evitar el baño; de hecho, favorece la higiene y previene infecciones.
  • Aplicación de lociones calmantes como talco con calamina o lociones específicas para prurito, siguiendo las indicaciones del pediatra.
  • Uso de aceites o pomadas suaves (como caléndula procedente de proveedores de confianza) en áreas muy irritadas, siempre que el profesional de salud lo considere adecuado.
  • Mantener al niño bien hidratado ofreciendo agua, leche o suero oral a sorbos frecuentes, sobre todo si tiene fiebre.

Los baños funcionan muy bien porque ayudan a limpiar la piel y a despegar restos de sudor y costras, lo que también es importante para reducir el riesgo de infección bacteriana.

Cuidados en casa de un niño con varicela

Medicamentos para la fiebre y el dolor

Puedes administrar analgésicos y antitérmicos según la dosis que tu pediatra te haya recomendado tras la pesada del niño en la revisión anual. Habitualmente se emplean paracetamol o, si lo indica el profesional, ibuprofeno.

Evita sin embargo la aspirina y sus derivados, porque están asociados al síndrome de Reye, una enfermedad grave que afecta a órganos vitales como el hígado y el cerebro y puede causar la muerte.

Medicamentos para el picor

Además de las lociones calmantes, el pediatra puede recomendar:

  • Antihistamínicos orales para disminuir el prurito, sobre todo por la noche para que el niño descanse mejor.
  • Ungüentos o cremas con ingredientes antipruriginosos suaves aplicados con cuidado, evitando zonas próximas a ojos y mucosas.

Uso de antivirales

Existe un tratamiento antiviral oral, el aciclovir, que puede disminuir la intensidad y la duración de la varicela. Sin embargo, en niños sanos los beneficios son limitados y puede producir efectos secundarios, por lo que no se indica de forma rutinaria. Suele reservarse para:

  • Adolescentes y adultos que presentan varicela.
  • Niños con enfermedades crónicas o inmunodeprimidos.
  • Lactantes pequeños en determinadas circunstancias, según criterio del especialista.

Para que sea eficaz, el aciclovir debe iniciarse dentro de las primeras 24 horas desde la aparición del exantema. Es el pediatra quien debe valorar en cada caso si está indicado.

Otros consejos para cuidar a tu hijo con varicela

Además de los tratamientos mencionados, algunos hábitos sencillos pueden marcar la diferencia en el confort del niño y en la prevención de marcas permanentes en la piel:

  • Es importante intentar evitar el rascado cortando bien las uñas del enfermo y manteniéndolas limpias. En niños pequeños, a veces ayuda poner guantes de algodón o calcetines en las manos mientras duermen.
  • Evita la humedad y el exceso de abrigo, ya que el sudor intensifica el picor.
  • Procura que el niño use toallas propias y no comparta camisetas o pijamas con sus hermanos antes de lavarlas.
  • Mantén el dormitorio a una temperatura agradable y usa sábanas de algodón suaves y ligeras.
  • No fuerces la comida si no tiene apetito; es mejor ofrecer comidas ligeras y en pequeñas cantidades, vigilando que beba lo suficiente.

Consejos para padres ante la varicela

Prevención de la varicela: la importancia de la vacuna

Ya lo hemos comentado más arriba: la prevención pasa fundamentalmente por vacunar a los niños, beneficiando no solo a nuestros hijos, sino también a la comunidad. Se trata de evitar las complicaciones más severas, que aunque inusuales pueden ocurrir. Entre ellas se encuentran la ataxia cerebelosa, el síndrome de Reye, infecciones en el músculo cardíaco, neumonía, septicemia y otras infecciones graves por bajada de defensas.

La Asociación Española de Pediatría y otras sociedades científicas recomiendan la vacunación universal contra la varicela. La pauta habitual en la infancia incluye dos dosis, la primera en el segundo año de vida (habitualmente 13-15 meses) y la segunda antes del inicio de la etapa escolar (aproximadamente entre 2 y 4 años), según el calendario oficial vigente en cada comunidad autónoma.

En niños mayores, adolescentes y adultos que no han pasado la varicela ni han sido vacunados, también se aconseja la inmunización, generalmente con dos dosis separadas por varias semanas. Esto es especialmente importante en personas con mayor riesgo de exposición (profesionales de guarderías, personal sanitario, maestros) o de complicaciones (mujeres en edad fértil que no hayan pasado la enfermedad, personas con enfermedades crónicas, etc.).

Calendario de vacunación de la varicela

Eficacia y beneficios de la vacuna

Los estudios realizados en diferentes países muestran que la vacuna contra la varicela es muy eficaz y segura:

  • Con una sola dosis, reduce de forma importante los casos graves y moderados.
  • Con dos dosis (pauta completa) la protección frente a cualquier forma de varicela es muy alta y se acerca a la protección completa frente a las formas graves.
  • En las personas vacunadas que llegan a tener varicela, suelen ser casos mucho más leves, con pocas lesiones, menor fiebre y rápida recuperación.
  • La vacunación masiva reduce también el riesgo de herpes zóster en la edad adulta.

La duración de la protección es prolongada, con evidencias de inmunidad mantenida durante muchos años tras la vacunación. Además, al disminuir la circulación del virus en la comunidad, se protege indirectamente a quienes no pueden vacunarse por motivos médicos.

Beneficios de la vacuna de la varicela

¿Quién debe tener especial cuidado con la varicela?

Algunas personas corren un mayor riesgo de sufrir problemas si están expuestas al virus de la varicela-zóster, como por ejemplo:

  • Mujeres embarazadas que no han pasado la varicela ni están vacunadas.
  • Recién nacidos y lactantes pequeños, especialmente si la madre no es inmune.
  • Niños y adultos con enfermedades que debilitan el sistema inmunitario o que toman medicamentos inmunosupresores.
  • Pacientes con cáncer, leucemia u otras enfermedades graves.

En estos casos, los médicos pueden administrar medicamentos antivirales o inmunoglobulinas específicas tras una exposición de riesgo para reducir la gravedad de la enfermedad si llegara a producirse el contagio.

Prevención de la varicela en grupos de riesgo

Y hasta aquí nuestro especial sobre varicela, esperamos que te haya servido. Si tu niño se ha puesto enfermito, es probable que no tenga apetito, que esté más irritable y que el picor os desespere a todos en casa; saber qué es normal, qué signos vigilar y cómo aliviarle, junto con la tranquilidad de contar con la vacuna para prevenir los casos más graves, ayuda a vivir la varicela con menos miedo y más seguridad.

Imágenes — PhylB, Dominic Sayers, MarcoRoatan
Más información — CDC, Comité de Vacunas AEP (Varicela), Kids Health.


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