Deja lo que estés haciendo y aplica la escucha activa con tus hijos

Desgraciadamente, no es la primera vez que veo a padres mirando el teléfono móvil cómo si se fuese la vida en ello mientras sus hijos están hablando. Hay adultos que no prestan ninguna atención a los niños y ni siquiera son capaces de despegar la vista de la pantalla para mirarlos a los hijos. De esta manera, no se está produciendo una escucha activa (que más adelante explicaré lo que es) y los niños pueden sentirse rechazados.

Estoy segura de que vuestros hijos os tienen muchísimas cosas que contar. Y, aunque, algunas de ellas no son de vital importancia, a ellos les hace ilusión contarlas y que las sepáis. Pero, pensemos por un momento que haya niños que sufren acoso escolar por parte de los compañeros o que algún profesor les ha humillado en clase (que todo puede pasar). ¿Cómo os lo van a contar si no les escucháis correctamente?

Escuchar a vuestros hijos no significa asentir con la cabeza

Cuando salgo a pasear a mi perro por los parques, me doy cuenta de cómo actúan algunos padres con sus hijos. Hay niños que cuando quieren contarles algo van corriendo hacia ellos y les hablan. En ese momento, hay padres que asienten con la cabeza sin apartar la mirada del libro o del móvil. Por eso digo que asentir con la cabeza repetidas veces no significa, ni mucho menos, que se esté escuchando de manera activa.

Si vais a escuchar a vuestros hijos tenéis que prestarles toda la atención

A través de una escucha activa podéis hacer sentir increíblemente queridos a vuestros hijos. Ellos al ver que son comprendidos, que son valorados y que se les está prestando toda la atención que requiere en ese momento, serán felices y no tendrán miedo alguno de contaros cualquier cosa. Por eso, cuando los niños quieran hablar con vosotros es mejor que os despeguéis de todo lo que puede distraeros de la conversación y que os centréis simplemente en ellos.

Si no podéis hablar en un momento concreto, decírselo de manera correcta

Puedo entender que no tengáis todo el tiempo del mundo y que en un momento concreto estéis ocupados. Cuando vuestros hijos acuden a vosotros para hablar de un tema y justo no podéis, no os enfadéis. Y tampoco les gritéis (eso lo he visto hacer a bastantes padres). Es mejor levantaros unos minutos y decirles de una manera asertiva que vais a estar ocupados un rato y que luego les dedicaréis toda la atención.

Imaginad por unos minutos que sois niños. ¿Cómo os sentiríais si al ir a buscar a vuestros padres os gritaran y se enfadaran con vosotros? Supongo que mal. Por eso, hay que tener empatía e intentar comprenderlos a ellos también. Vuestros hijos se van a sentir mejor si les explicáis las cosas y les informáis.

Tenéis que prestar mucha atención al lenguaje no verbal

Puede que en algunas ocasiones a vosotros os cueste expresar las emociones y sentimientos. A vuestros hijos les puede pasar lo mismo. Si han tenido algún mal comportamiento en el colegio les va a resultar complicado decíroslo por miedo a un posible castigo. Quizás cuando os hablen no os digan directamente que se han portado mal en el centro. Os recomiendo que prestéis atención a su lenguaje no verbal. Pueden mirar hacia otro lado cuando hablan, moverse mucho, tener una sonrisa nerviosa porque están ocultando algo…

En caso de situaciones de acoso escolar, los niños pueden tener un tono de voz de tristeza o de amargura. Y su postura corporal se tensa cuando les preguntan qué tal les ha ido en la escuela. Por eso, es fundamental que todos vuestros sentidos estén en vuestros hijos. Quizás no estén contando algo y realmente les estén pasando algo grave en el centro.

Dejad que terminen de hablar y no les interrumpáis

Algunos padres cuando sus hijos les están contando alguna cosa no les dejan terminar. Les hacen un montón de preguntas entre medias y les interrumpen constantemente. Está claro que esa no es la mejor forma de comunicarse con nadie. Es mejor que siempre les dejéis terminar de hablar (muchos niños necesitan tiempo para ordenar sus ideas y pensamientos) y que os intereséis por lo que han dicho una vez hayan acabado de hablar.

Y recordad que una escucha activa favorece la buena comunicación con vuestros hijos

Intentad que vuestros hijos no os lleguen a preguntar: “¿pero me estáis escuchando?” Una escucha activa favorece la buena comunicación y relación con los niños. Recordad que mirar a vuestros hijos es más importante que estar atentos a las redes sociales y que ellos se sentirán más cercanos a vosotros si les prestáis la atención necesario. Y si no podéis, cómo decía antes, hablad con ellos de una manera natural y pausada. Estoy segura de que lo comprenderán.

¿Y vosotros mantenéis una escucha activa con vuestros hijos?


Un comentario

  1.   Macarena dijo

    ¡Maravilloso post! Y ¡cuánta razón tienes Mel! Las niñas y los niños necesitan mucho tiempo y dedicación, y a veces, el poco de que disponemos, lo perdemos en acciones intrascendentes.

    Suelo hablar de esto a los asistentes a mis charlas, y les cuento que las madres y los padres tenemos la costumbre de interrogar a los niños sobre cuestiones que NOS interesan, pero no solemos estar preparados para escuchar lo que ellos necesitan contar.

    Requiere un poquito de esfuerzo y sobre todo estar convencidos de que al escuchar también se transmite interés y afecto.

    Un abrazo.

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