Estoy deprimida durante el embarazo, ¿por qué?

Depresión durante el embarazoDurante el primer trimestre del embarazo existen riesgos de depresión importantes. Los niveles de progesterona, la hormona encargada de la serenidad y el equilibrio, aumentan considerablemente. A esto también se le suman los malestares que la mayoría de mujeres sufrimos durante la primera etapa del embarazo como las náuseas, vómitos, ansiedad, cansancio, trastornos del sueño, del apetito y un largo etcétera.

Paradójicamente, la depresión durante el embarazo también puede afectar a mujeres que tuvieron dificultad para quedar embarazadas, o que se sometieron a tratamientros contra la infertilidad. Numerosos estudios afirman que esto se debe a que estas futuras mamás perdieron la esperanza de quedar embarazadas, se hicieron a la idea de no tener hijos y luego les vino por “sorpresa”, estando así menos preparadas para la realidad del embarazo.

También puede afectar a mujeres que ya tienen hijos, que anteriormente tuvieron un embarazo o un parto difícil e incluso cuando se presentan complicaciones médicas durante el embarazo, la ansiedad y la preocupación aumentan pudiendo acabar en depresión.

Estos riesgos de depresión los podemos encontrar de nuevo alrededor del octavo mes de embarazo. El cuerpo está más pesado, se tienen dolores en la espalda, articulaciones y pelvis, se duerme mal… Por no hablar de la líbido, que generalmente permanece en estado de hibernación total. Todo esto crea un ambiente que puede acabar en depresión, aun más si la futura mamá es primeriza o para ella el parto es algo aterrador.

Existen otros factores fuera del embarazo que pueden afectar a la salud mental de una mujer embarazada, como puede ser abandono o relación difícil con sus padres, antecedentes de abuso físico o sexual, ciertas situaciones o condiciones difíciles para la madre como no encontrar apoyo de la familia o amistades, problemas con la pareja o cualquier otra situación que resulte difícil para ella.

Si te encuentras mal no tengas miedo de expresar tus sentimientos, sacarlos afuera te ayudará. Puedes hablar incluso con tu ginecólogo o tu matrona, estarán encantados de poder ayudarte y te sentirás mucho mejor. También puedes recurrir a métodos de relajación que te vendrán de maravilla, muchas mujeres encuentran mejoría con la acupuntura o haciendo yoga. Si eso no es lo tuyo puedes probar a disfrutar de un buen masaje, eso nos gusta a todas y además te aliviará los dolores de espalda. Si es necesario tu médico podrá darte el tratamiento antidepresivo más adecuado para tí.

¡Ah! Y una última cosa muy importante: no estás sola, ¡no lo olvides!


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