Día de Internet Segura: educación digital y ciberseguridad para menores

  • El Día de Internet Segura 2026 se celebra el 10 de febrero bajo lemas centrados en la seguridad digital en tiempos de inteligencia artificial.
  • La iniciativa, impulsada desde la Unión Europea, cuenta en España con el liderazgo de INCIBE, programas educativos y campañas autonómicas.
  • Niños, adolescentes, familias, docentes, administraciones y empresas comparten responsabilidad en la construcción de un entorno digital seguro.
  • La expansión del comercio electrónico, la IA y las nuevas formas de ciberdelito exigen medidas proactivas de protección y educación en ciberseguridad.

Día de Internet Segura

El Día de Internet Segura 2026 vuelve a poner sobre la mesa una realidad que ya nadie discute: vivimos conectados casi a todas horas y, sin embargo, todavía nos queda mucho por aprender sobre cómo protegernos en el entorno digital. Esta jornada busca recordar que la tecnología ofrece enormes oportunidades, pero también riesgos que afectan especialmente a menores, familias y comunidad educativa.

Lo que empezó en 2004 como una iniciativa europea centrada en la infancia se ha convertido hoy en un evento global que se celebra en más de 160 países. Cada año, miles de centros escolares, administraciones, empresas tecnológicas y organizaciones sociales se coordinan para promover un uso responsable, crítico y creativo de Internet, con especial atención a la protección de los niños y adolescentes y a conocer sus peligros y beneficios.

Un día mundial para una Internet más segura

Campañas de seguridad en Internet

El Día de Internet Segura, conocido internacionalmente como Safer Internet Day (SID), se celebra cada año el segundo martes de febrero. En 2026 la cita cae el 10 de febrero y reúne campañas, talleres y actividades en todo el mundo con un objetivo común: favorecer una experiencia digital más segura, respetuosa y positiva, en especial para los más jóvenes.

Esta jornada está coordinada por la red europea Insafe/INHOPE, con apoyo de la Comisión Europea y enmarcada en la Estrategia Europea para una Internet Mejor para los Niños (BIK+), dentro del programa Europa Digital. En este ecosistema, los Centros Europeos de Internet Segura (SICs) desempeñan un papel clave ofreciendo recursos educativos, líneas de ayuda y mecanismos de denuncia.

En España, la representación en la red INSAFE recae en el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), con sede en León. Desde allí se impulsa un amplio programa de actividades orientadas a niños y adolescentes y actividades orientadas a que niños, adolescentes y sus entornos más cercanos aprendan a moverse por Internet con mayor seguridad, criterio y autonomía.

El Día de Internet Segura también se integra en la Estrategia de Seguridad Nacional 2021, que identifica la ciberseguridad como un ámbito prioritario por su impacto directo en la vida cotidiana de la ciudadanía, el funcionamiento de las instituciones y la actividad económica. El documento alerta de que la creciente digitalización amplía la superficie de exposición a ciberataques y reclama la implicación conjunta de administraciones, empresas y usuarios.

Para seguir las acciones previstas en esta edición, se han popularizado etiquetas como #SID2026 y #DíaDeInternetSegura en redes sociales, a través de las cuales se difunden mensajes de sensibilización, buenas prácticas y retransmisiones de eventos en directo.

Lemas centrados en la seguridad digital en tiempos de IA

Seguridad digital e inteligencia artificial

Este año, la celebración se articula en torno a lemas que ponen el foco en la seguridad digital en un contexto marcado por la expansión de la inteligencia artificial. Bajo formulaciones como «Seguridad Digital para Educar en tiempo de IA» o «Tecnología inteligente, decisiones seguras», se insiste en que el reto ya no es solo navegar con prudencia, sino comprender cómo funcionan las herramientas basadas en IA que usamos a diario.

El mensaje central se mantiene: construir una Internet más segura, pero también mejor, caracterizada por un uso responsable, respetuoso, crítico y creativo de la tecnología. Esto implica aprender a identificar riesgos como el ciberacoso, la desinformación, las estafas, la exposición a contenidos inadecuados o la manipulación mediante imágenes y vídeos generados artificialmente.

La IA se ha integrado en juegos, redes sociales, sistemas de recomendación y asistentes digitales, lo que exige reforzar las competencias digitales de menores y adultos. La idea no es demonizar estas herramientas, sino saber cuándo aportan valor y dónde pueden generar problemas, desde la invasión de la privacidad hasta la creación de contenidos falsos extremadamente realistas.

En esta línea, expertos del ámbito de la ingeniería informática y la educación subrayan la importancia de una formación integral en competencias digitales, que incluya pensamiento crítico, análisis de la información, comprensión de los límites éticos y técnicos de la IA y capacidad para reconocer contenidos manipulados.

Estudios recientes, como la investigación sobre infancia, adolescencia y bienestar digital impulsada por UNICEF España, Red.es, la Universidad de Santiago de Compostela y el Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática, confirman un uso cada vez más temprano e intensivo de la tecnología. También señalan avances en sensibilización, pero advierten de la persistencia de problemas vinculados al bienestar emocional, la convivencia en línea y la exposición a contenidos dañinos, como el uso problemático.

España y Europa: quién impulsa el Día de Internet Segura

Actividades educativas en el Día de Internet Segura

En el ámbito europeo, el Día de Internet Segura se enmarca en la política comunitaria para una Internet más segura para la infancia, apoyada por la Comisión Europea y coordinada por European Schoolnet (EUN) como secretaría de la iniciativa. La red conjunta Insafe-INHOPE y los Centros de Internet Segura actúan como nodos que conectan campañas, líneas de ayuda y programas de formación.

España participa activamente a través de INCIBE, que organiza un amplio abanico de eventos, jornadas en línea y materiales gratuitos para la comunidad educativa y las familias. Este esfuerzo se complementa con la acción del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF), que colabora en el desarrollo de recursos pedagógicos específicos.

Un ejemplo destacado es el taller didáctico interactivo «¡Claro!, aquí tienes una propuesta. ¿Tú qué harIAs?», concebido para trabajar con el alumnado la toma de decisiones inteligentes ante situaciones delicadas. A través de casos prácticos se abordan cuestiones como el cibercontrol en relaciones afectivas, la difusión de imágenes íntimas generadas con IA, la sextorsión, los deepfakes y la importancia de denunciar contenidos inadecuados.

Este taller, accesible de forma gratuita y sin necesidad de inscripción previa, se ofrece a través de Eventos INCIBE y está pensado para que docentes y orientadores puedan utilizarlo directamente en el aula, favoreciendo el debate y la reflexión entre los estudiantes.

Además del enfoque estatal, distintas comunidades autónomas han puesto en marcha iniciativas propias para reforzar la seguridad digital desde los sistemas educativos regionales, integrando la alfabetización mediática y la educación para la salud en sus programas.

Programas educativos y experiencias autonómicas: el caso de Aragón

Entre las acciones territoriales sobresale la celebración del Día de Internet Segura 2026 en Aragón, donde el Gobierno autonómico ha organizado actividades dirigidas al alumnado de Secundaria del IES Sierra de Guara de Huesca. La jornada, impulsada a través del programa Pantallas Sanas de la Dirección General de Salud Pública, se ha coordinado con la Dirección General de Política Educativa, Ordenación Académica y Educación Permanente.

Bajo el lema «Seguridad digital para educar en tiempos de Inteligencia Artificial», se celebró un conversatorio titulado «Imaginario y dilemas desde el cine: recomendaciones saludables, seguras y sostenibles con la Inteligencia Artificial». En él participaron la cineasta y directora de fotografía Laura Sipán y el coordinador técnico de Pantallas Sanas, Carlos Gurpegui, utilizando fragmentos de películas y series como punto de partida para analizar los retos que plantean las tecnologías digitales en la vida diaria de los adolescentes.

El acto contó con la apertura institucional de la directora general de Salud Pública, Nuria Gayán, y de la directora general de Política Educativa, Ana Moracho, que incidieron en la necesidad de coordinación entre Sanidad y Educación para promover entornos digitales seguros, responsables y saludables, y en el papel clave de los centros educativos y las familias en el acompañamiento del uso de pantallas.

Durante la jornada se recordaron datos que ilustran el impacto del entorno digital en la salud adolescente. Estudios como el HBSC (Health Behaviour in School-aged Children), presentado en 2025, muestran que uno de cada cinco adolescentes reconoce no poder dejar de pensar en el uso de redes sociales o medios digitales, y casi un 40 % afirma haber intentado reducir su tiempo de conexión sin conseguirlo, lo que apunta a patrones de uso problemático.

Gayán subrayó que más de un 26 % de jóvenes declara pasar tiempo solo por el uso de estas tecnologías, alertando sobre el aislamiento social asociado al uso compulsivo y fenómenos como el miedo a perderse algo (FOMO) o la ansiedad ante la idea de permanecer sin móvil. En este contexto, reclamó responsabilidad compartida de familias, centros educativos y plataformas digitales.

La comunidad educativa y las familias como pieza clave

El Día de Internet Segura insiste en que la construcción de una Internet más segura para la infancia y la adolescencia pasa por implicar a todos los agentes que rodean a los menores. Niños y jóvenes son protagonistas de la transformación digital, pero necesitan referentes, acompañamiento y normas claras.

Los padres, madres y tutores desempeñan un papel fundamental al establecer un diálogo abierto sobre el uso de la tecnología, pactar tiempos y normas de conexión, supervisar la actividad en redes sociales y actuar como ejemplo de comportamiento digital responsable. Disponer de información fiable y recursos de apoyo es clave para que puedan responder a dudas y gestionar situaciones de riesgo.

El personal docente y los equipos de orientación se consideran otro pilar central. A través de su labor diaria pueden integrar la ciberseguridad y la alfabetización digital en el currículo, fomentar el pensamiento crítico, trabajar la convivencia en línea y ayudar al alumnado a crear contenidos propios de forma segura. Además, suelen ser los primeros en detectar casos de acoso digital, uso problemático de pantallas o exposición a contenidos nocivos.

Programas como Pantallas Sanas (en Secundaria) o Pantallas Amigas (en Primaria) ofrecen materiales específicos para profesorado, alumnado y familias, abordando desde la gestión del tiempo de pantalla hasta la prevención del ciberacoso, el respeto a la privacidad o el impacto emocional del uso intensivo de redes sociales y videojuegos.

En el ámbito universitario y profesional, organizaciones como el Colegio Profesional de Ingeniería en Informática de Galicia (CPEIG) colaboran en iniciativas como el Plan Integral de Bienestar Digital de Galicia, que propone medidas educativas, herramientas de autorreflexión y compromisos compartidos entre centros y familias para promover un uso equilibrado, consciente y respetuoso de la tecnología entre la infancia y la juventud.

Regulación, derechos de la infancia y entorno digital

La preocupación por la exposición de los menores a contenidos inadecuados y dinámicas dañinas en Internet ha llevado a intensificar el debate sobre la regulación del acceso a redes sociales. En España se ha anunciado la prohibición del acceso a estas plataformas para menores de 16 años, una medida que ha generado apoyo social, pero también críticas, especialmente desde algunas grandes tecnológicas y ciertos colectivos.

Organismos como UNICEF recuerdan que el entorno digital ofrece a niños y adolescentes la oportunidad de ejercer su derecho a la información y a la participación, pero también advierten de que pueden encontrarse con contenidos sesgados, discriminatorios, violentos, sexualizados o abiertamente falsos, lo que puede poner en riesgo su desarrollo, su privacidad y su derecho a la protección de su privacidad.

El reto pasa por equilibrar la protección y la capacidad de agencia de la infancia: garantizar que puedan aprovechar las oportunidades educativas y sociales de Internet, al tiempo que se limita su exposición a riesgos como el discurso de odio, la explotación sexual, la desinformación o las comunidades que fomentan conductas autodestructivas.

En este contexto, las administraciones públicas están llamadas a asegurar que los planes educativos incluyan formación en seguridad digital, que las familias tengan acceso a recursos y asesoramiento, y que las empresas tecnológicas asuman compromisos claros en materia de moderación de contenidos, transparencia algorítmica y diseño de entornos más seguros por defecto.

La Estrategia de Seguridad Nacional y las políticas europeas de protección de datos y servicios digitales avanzan hacia un marco en el que la seguridad y el bienestar de niños y jóvenes en línea sean una prioridad, aunque la velocidad de los cambios tecnológicos obliga a revisar y adaptar las normas con frecuencia.

Crece el comercio electrónico, crecen también las estafas

El aumento de la conectividad no solo afecta al ocio y la socialización, sino también al consumo. El comercio electrónico se ha consolidado como una de las principales fuerzas económicas en España y en el conjunto de Europa. Según los últimos datos del ONTSI, cerca de 29,4 millones de personas en España realizaron compras en línea en 2024, y la facturación del e-commerce superó los 110.000 millones de euros.

Este crecimiento, sin embargo, viene acompañado de un incremento notable de las estafas digitales, especialmente en periodos de rebajas y promociones, cuando se disparan las compras y disminuye la atención a los detalles. La Guardia Civil ha registrado en el último año aumentos cercanos al 40 % en los delitos de fraude en línea, que incluyen desde páginas falsas de tiendas hasta suplantaciones de identidad y campañas de phishing.

Aunque más del 90 % de los compradores percibe que comprar por Internet es relativamente seguro, solo la mitad afirma hacerlo con total confianza. Muchos usuarios siguen mostrando dudas ante la autenticidad de los vendedores, la seguridad de los pagos y el tratamiento de sus datos personales, lo que pone de relieve una demanda creciente de fiabilidad y transparencia en el entorno digital.

Esta necesidad ha convertido la verificación de identidad, la reputación de las plataformas y la claridad en las políticas de devoluciones y protección de datos en elementos clave para sostener la confianza de los consumidores. Las empresas que operan en línea están llamadas a ofrecer información accesible y medidas de seguridad comprensibles para el usuario medio.

El Día de Internet Segura aprovecha esta preocupación para insistir en la importancia de adoptar hábitos de compra seguros: desconfiar de chollos excesivos, revisar la URL de las tiendas, evitar introducir datos de pago en redes WiFi abiertas, utilizar métodos de pago con garantías y comprobar siempre las valoraciones de otros clientes.

IA, bots y el reto de demostrar que somos humanos

La irrupción de la inteligencia artificial y la automatización de las interacciones plantea otro desafío relevante: distinguir entre personas reales y sistemas automatizados en la red. Hoy existen espacios digitales donde agentes de IA generan y consumen contenido sin intervención humana directa, y las herramientas disponibles para verificar la humanidad del usuario empiezan a quedarse cortas.

Soluciones clásicas como los CAPTCHA son cada vez más vulnerables, ya que la propia IA es capaz de resolverlos con gran eficacia. Del mismo modo, la verificación por correo electrónico o SMS puede reproducirse a gran escala mediante bots sofisticados, y los sistemas de reputación social pueden ser manipulados con cuentas automatizadas que simulan comportamientos humanos.

Organizaciones centradas en la identidad digital señalan que estos mecanismos se diseñaron para un escenario en el que los usuarios humanos superaban con claridad a las máquinas en Internet, una situación que se está transformando rápidamente. Ante este cambio, se plantea la necesidad de incorporar nuevas capas de verificación que permitan a las personas demostrar que lo son sin renunciar a su anonimato y privacidad.

El objetivo es que plataformas, comercios y servicios en línea puedan garantizar que las reseñas, comentarios, compras o incluso votaciones proceden de personas reales, reduciendo el impacto de campañas de desinformación, manipulación de opiniones o suplantaciones masivas que distorsionan el debate público y el mercado.

Estos debates enlazan directamente con el espíritu del Día de Internet Segura, que no solo pretende mejorar la protección frente al malware o las estafas, sino también fortalecer la confianza y la autenticidad de las interacciones digitales en una era marcada por la automatización y los contenidos sintéticos.

Nuevas amenazas, nuevas responsabilidades compartidas

La experiencia reciente demuestra que ningún sector está completamente a salvo de los ciberataques. Empresas de banca, energía, telecomunicaciones o transporte, así como administraciones públicas y organizaciones sanitarias, han sufrido incidentes que van desde el robo de información hasta el secuestro de datos mediante ransomware.

La expansión del Internet de las cosas y la telemedicina añade presión sobre ámbitos especialmente sensibles como la salud, donde los dispositivos conectados y la sensórica médica generan grandes volúmenes de información. Estos datos, de enorme valor en el mercado negro, pueden llegar a valer hasta diez veces más que una tarjeta de crédito si caen en manos de ciberdelincuentes.

A medida que la IA se integra en las herramientas de ataque, se espera que las amenazas sean más sofisticadas y accesibles para un mayor número de actores maliciosos. Del otro lado, también se recurre a la inteligencia artificial para mejorar la detección y respuesta, pero los expertos insisten en que la tecnología no basta por sí sola.

Durante el Día de Internet Segura se repite una idea con frecuencia: la importancia de la concienciación del usuario y la asunción de responsabilidades en el uso de la red. Se impulsan cursos de formación en empresas, talleres en centros educativos y campañas de divulgación, pero que estas recomendaciones se apliquen en el día a día depende en última instancia de cada persona.

Administraciones, sector privado y ciudadanía comparten la tarea de elevar el nivel básico de ciberhigiene, actualizando sistemas, reforzando contraseñas, aplicando autenticación de doble factor y manteniendo una actitud crítica frente a correos, enlaces o aplicaciones sospechosas. Sin esta corresponsabilidad, cualquier avance tecnológico se queda corto.

Consejos clave para moverse de forma segura por Internet

El Día de Internet Segura es también una ocasión para recordar buenas prácticas sencillas pero efectivas que reducen el riesgo en el uso cotidiano de la red. Muchas son conocidas, pero no siempre se aplican con la constancia necesaria.

Un primer elemento es el sentido común: evitar descargas de páginas de dudosa procedencia, desconfiar de mensajes que piden datos personales o bancarios, y no abrir adjuntos ni enlaces de remitentes desconocidos. La prudencia sigue siendo la primera línea de defensa contra el malware.

Otro aspecto crucial es la lucha contra la desinformación. Las noticias falsas, medias verdades y contenidos fabricados para manipular opiniones se han convertido en algo cotidiano. Contrastar fuentes, leer más allá de los titulares y evitar compartir información dudosa ayuda a frenar su difusión y a reducir el impacto de campañas que, además, pueden incluir enlaces maliciosos.

Los navegadores web incorporan cada vez más opciones de seguridad y privacidad que conviene revisar: avisos sobre sitios inseguros, aislamiento de pestañas, configuración de cookies y extensiones, así como modos privados que, aunque no son una solución total, pueden mejorar la protección frente al rastreo.

Mantener sistemas operativos y aplicaciones actualizados es igualmente esencial. Muchas amenazas aprovechan vulnerabilidades ya conocidas para las que existen parches, pero que no se han instalado. Las herramientas de actualización automática y la revisión periódica de programas instalados reducen notablemente el riesgo.

En función del perfil de uso, puede ser recomendable recurrir a soluciones de seguridad adicionales. Tanto los antivirus integrados en algunos sistemas como las suites comerciales con firewall, protección frente a ransomware, phishing o spyware aportan capas extra de defensa, especialmente relevantes en entornos profesionales.

La gestión de contraseñas sigue siendo un punto débil para muchos usuarios. Se recomienda emplear claves largas, únicas para cada servicio, y apoyarse en gestores de contraseñas que faciliten su creación y almacenamiento. Complementar esta práctica con la autenticación de dos factores (2FA) en servicios críticos incrementa de forma significativa la seguridad de las cuentas.

Para perfiles con necesidades de protección más altas, como organizaciones o profesionales que manejan información sensible, puede valorarse el uso de llaves de seguridad hardware y tecnologías de cifrado de disco, que protegen los datos en caso de pérdida o robo de dispositivos.

Finalmente, conviene extremar la precaución al conectarse a redes WiFi públicas. Suelen ser fácilmente interceptables, por lo que se recomienda no realizar en ellas operaciones sensibles como compras, accesos a banca en línea o envío de información especialmente delicada.

La celebración del Día de Internet Segura 2026 muestra hasta qué punto la seguridad digital se ha convertido en un asunto cotidiano que atraviesa la educación, la salud, el consumo, la participación social y el ocio. Desde las aulas de secundaria de un instituto en Huesca hasta los grandes debates europeos sobre inteligencia artificial y protección de datos, se repite una misma idea de fondo: solo combinando educación, regulación, tecnología responsable y hábitos prudentes podremos aprovechar todo el potencial de Internet sin dejar de proteger a quienes son más vulnerables en la red.

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