Diferencia entre encefalitis y meningitis en los niños


Hoy 22 de febrero se celebra el Día Internacional de la Encefalitis, esta enfermedad no es tan conocida como se piensa, y en ocasiones puede confundirse con la meningitis. Los niños menores de un año siguen siendo uno de los principales grupos de riesgo. En muchos casos no se llega a determinar sus causas.

Hablarte de la encefalitis, hoy, en el día internacional de esta infección, es ,o que queremos, y para ello la compararemos con la con la meningitis. Sobre todo al principio, ambas enfermedades comparten síntomas. Por eso es importante realizar diferentes pruebas para distinguirlas y diagnosticarlas.

Diferencias entre la encefalitis y la meningitis

Tanto la encefalitis como la meningitis están causadas por virus o bacterias, en la mayoría de los casos. Casi siempre el sistema inmunitario corporal suele contener y vencer la infección, pero si esta pasa al torrente sanguíneo y al líquido cefalorraquídeo que rodea al cerebro y la médula espinal, afectará los nervios, el cerebro y causará inflamación.

Esta inflamación del cerebro y la médula espinal, la encefalitis, pueden ser muy peligrosas. Produce una amplia gama de síntomas, como fiebre, dolor de cabeza, confusión y en casos extremos, accidente cardiovascular, convulsiones, o la muerte. El niño estará más dormido, confuso y desorientado, e incluso se pueden presentar modificación del comportamiento.

En el caso de la meninigitis, se localiza en las capas que recubren el cerebro o encéfalo, llamadas meninges. El síntoma principal para su diagnóstico es la rigidez de la nuca. Para lograr un diagnóstico certero de inmediato, se realizan estudios, como la punción lumbar o algunos menos invasivos, como imágenes asistidas por ordenador.

¿Son estas enfermedades contagiosas?

Algunas formas de meningitis bacteriana y encefalitis sí son contagiosas. Estas enfermedades pueden diseminarse por el contacto con la saliva, descarga nasal, heces, o secreciones respiratorias y de la garganta. Es común que en los niños la forma de contagio sea por los besos, la tos o compartir vasos, utensilios de comida o artículos personales como lápices mordidos en la escuela. Los niños y niñas que no han tenido acceso a las vacunas infantiles corren mayor riesgo de contraer ciertos tipos de meningitis bacteriana.

Como ambas enfermedades pueden producirse súbitamente, cualquier persona que se sospeche que tenga encefalitis o meningitis debe acudir al médico. Aunque los síntomas sean leves, debe ser diagnosticada correctamente y llevar una prevención en el seno de la familia, y la escuela.

En la mayoría de los casos los niños con encefalitis y meningitis necesitan recibir cuidados en el hospital. Sin embrago, como la estancia hospitalaria puede ser traumática para los pequeños, el equipo médico, tras valorar el caso, puede decidir que el tratamiento se lleve en la casa. Los profesionales estarán en contacto con la familia en todo momento.

Tipos de encefalitis

Como afrontar una encefalitis

Dedicaremos un espacio un poco más particular a la encefalitis, por ser hoy su día internacional. Lo curioso es que a veces no se diagnostica como encefalitis tal enfermedad porque los síntomas son leves, o no existentes en la algunos pacientes. Existen dos tipos de encefalitis, la primaria, es una infección viral directa de la médula espinal y el cerebro. Y la encefalitis secundaria, que puede deberse a complicaciones de una infección viral. A menudo se produce 2 a 3 semanas después de la infección inicial.

La mayoría de los casos de encefalitis está causada por el virus del herpes simple tipos 1 y 2. Más de la mitad de los casos que no se tratan llegan a ser mortales. El virus se transmite por el contacto con una persona afectada. Una madre infectada puede transmitir la enfermedad a su hijo en el momento del nacimiento.

Los signos importantes de encefalitis en un bebé son vómitos, rigidez corporal, llanto constante que puede empeorar al levantarlo, y un punto blando en la parte superior de la cabeza saliente. En los recién nacidos los síntomas como letargo, irritabilidad, temblores, convulsiones y alimentación deficiente se desarrollan entre los 4 y 11 días del nacimiento.


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