Dificultades infantiles en la noche

niño

La llegada de la hora de ir a la cama debe ser un evento placentero para padres e hijos, pues es el momento de descansar y reponer la energía agotada para enfrentar un nuevo día con vitalidad. Sin embargo, esto no siempre es así en todas las familias. Hay una serie de dificultades infantiles comunes que dificultan el paso de la vigilia al sueño.

La aparición de miedos y fobias asociadas a la noche es algo común. En los primeros años de la vida de nuestro hijo suelen surguir una serie de “miedos evolutivos” que irán desapareciendo con la edad. Entre estos miedos es recurrente el que se asocia a la oscuridad, fantasmas, monstruos y otros seres imaginarios. Ser comprensivos y entender la intensa ansiedad que les provocan es importante para no dañar su creciente autoestima, siendo siempre conscientes de no sucumbir a sus demandas (“mamá duerme en mi cama”).


Otros trastornos nocturnos infantiles muy comunes en los primeros años son las pesadillas y terrores nocturnos. Ambos trastornos afectan directamente a la calidad del sueño de los niños y sus padres, siendo necesaria la orientación con especialistas como pediatras y psicólogos en casos graves. Las pesadillas son recordadas por los niños, generando altos niveles de estrés y miedo ante la idea de volver a conciliar el sueño. Los terrores nocturnos son vividos negativamente por los padres y hermanos que vivencian el episodio (gritos, sudoración…), pero el niño al despertar no recuerda lo ocurrido y vuelve a dormir plácidamente. Conocer la naturaleza del trastorno ayuda a que los padres entiendan y comprendan lo que le ocurre a su hijo, disminuyendo la ansiedad experimentada ante tales hechos.

La enuresis nocturna (hacerse pis en la cama) también es habitual en los 7 primeros años, ser pacientes y recurrir al especialista ayudará a que esta dificultad no afecte negativamente al niño.
En la infancia se forma nuestra personalidad, así como nuestra autoestima, manejar estas situaciones de una forma adecuada, con recursos que permitan al niño vivir la noche como algo positivo ayudará a su “yo” presente y futuro.


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