Disnea, dificultad para respirar en los niños, lo que debes saber

Asma en la infancia

Una de las frases más repetidas en la consulta del pediatra es: A mi niño o niña le cuesta respirar.  A esto es a lo que llamamos disnea, está causada por una obstrucción a nivel de las vías respiratorias. Consultar siempre al pediatra nada más detectar los primeros síntomas de falta de aliento.

Recuerda que es una sensación subjetiva, involucra una sensación de dificultad o incomodidad al respirar o la sensación de no estar recibiendo suficiente aire. Pero también muestra síntomas evidentes. Estos pueden ocurrir cuando el niño está completamente en reposo, o durante períodos de ejercicio intenso.

Síntomas de la disnea infantil

Carita de bebé durmiendo

Para detectar si tu bebé tiene dificultad al respirar debes prestar especial atención a si tiene una coloración azulada en su piel, fuerte aleteo nasal, respiración irregular o apnea. A veces puede presentarse alteraciones (disminución) en la frecuencia del pipí y en la cantidad. El especialista programará las pruebas necesarias para determinar la naturaleza de la dolencia. Te hemos hablado en primer lugar de los bebés, porque en ellos suele ser más difícil detectar la disnea.

En los niños un claro síntoma es la incapacidad para poder respirar con normalidad. Podemos verlo, es por ejemplo si se detiene con frecuencia mientras habla para tomar aire, carraspea o tiene suspiros constantes. El niño puede sentirse cansado habitualmente, ya que una mala oxigenación hace que el organismo funcione más lentamente.

También puede ser que el niño diga que le duele el pecho, se maree, tenga náuseas o incluso que se ponga muy nervioso. Es frecuente que tosa, que tendrá diferentes características. En los casos más graves se produce la coloración azulada de los labios, manos o generalizado y el ruido (pitidos) en el asma o las bronquitis. También detectaremos ronquidos mientras duerme.

Causas, diagnóstico y tratamiento de la disnea

Asma en la infancia

Puede venir por cuestiones respiratorias, como el asma, bronquiolitis, laringitis y neumonía, por un tema de infecciones o inflamaciones de las vías aéreas superiores, por traumatismos o golpes importantes en la región torácica, o simplemente porque se haya atragantado con un cuerpo extraño.

Pero también la disnea puede estar provocada por causas no respiratorias desde problemas psicológicos, hasta enfermedades graves generalizadas o problemas del corazón. Por eso es tan importante que le prestes atención y lo lleves al pediatra.

Para hacer un diagnóstico además de la exploración física, se medirá la saturación de oxígeno mediante un pulsioxímetro. Casi seguro que le realizarán una radiografía de tórax y en las causas de mayor gravedad, habrá que realizar más pruebas como electrocardiograma, analíticas…

El tratamiento será diferente según la causa que origine la disnea en tu hijo. Los más utilizados son los broncodilatadores, que se administran por vía inhalatoria, oxígeno, en casos de dificultad respiratoria grave. Los antibióticos sólo se deben utilizar en casos de neumonía. En otros casos también te pueden recetar medicamentos sedantes. Se pueden recetar corticoides para ayudar a disminuir la inflamación de la laringe y torax.

Recomendaciones que ayudarán a respirar a tu hijo

Ni que decir que lo primero es evitar los ambientes cargados como bares, centros comerciales, y en especial aquellos expuestos al humo del tabaco. Mantén tu casa en un ambiente de humedad adecuado. Ambos podéis practicar ejercicios de respiración al menos diez minutos al día, realizando inhalaciones y exhalaciones profundas.

Cuando tenga dificultades para respirar ponlo en posición semiincorporada y boca arriba para dormir. Procura que tu hijo beba mucha agua y en las crisis es mejor una bebida tibia que vaya a pequeños sorbos.

Ayúdale a mantener sus fosas nasales bien despejadas, realizando lavados nasales con lota, por ejemplo, o con inhalaciones de vapor, que mantendrán los conductos nasales descongestionados. El hinojo y el jengibre, tiene propiedades expectorantes que ayudan en la congestión, la bronquitis y la tos. Pero hay que reconocer que para un niño no resultan sabores muy atrayentes.

En este artículo encontrarás consejos específicos para niños que ya tienen un diagnóstico de asma.

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