Dolor abdominal funcional: no es una invención de los niños

Dolor abdominal funcional: no es una invención de los niños

El dolor abdominal funcional es bastante común en niños de edad escolar: se trata de dolores recurrentes que se presentan durante el día y duran varios minutos. Es de etiología y origen desconocidos y su intensidad puede hacer que el niño afectado vea su actividad en ese momento interrumpida. La ubicación del dolor suele estar alrededor del ombligo.

La información revisada indica que se suele presentar en mayores de cuatro años, y con frecuencia afecta niños de hasta 10 años, e incluso adolescentes.

¿Por qué lo llaman dolor funcional? Los episodios de dolor se relacionan con situaciones de estrés escolar o en la familia, es una manifestación corporal de una afectación psicológica. No quiere decir ello que el problema deba subestimarse o lleguemos a recurrir a la simplificación.

¿Dolor real sin causa orgánica?

Por supuesto es posible, de hecho la única persona que puede percibir un dolor es el propio afectado. Lo que ocurre es que al ir a buscar la causa mediante métodos diagnósticos, esta no es hallada; además un niño que presenta estos cuadros de dolor puede parecer saludable.

Si el niño te dice que le duele la barriga…

Hazle caso, como te gustaría que hicieran contigo; incluso cuando sabes que la causa es el estrés, porque ¿acaso es culpable de sufrirlo? ¿no deberíamos responsabilizarnos los padres de mejorar su calidad de vida para que tuviera mayor bienestar?

El pediatra puede ayudar proporcionando información y aumentando la confianza en padres y niños afectados; es posible incluso que proponga un cambio de dieta, aún no habiendo causas orgánicas: una alimentación más equilibrada puede hacer que nos sintamos mejor.

Hay otras cosas que el médico pueda hacer por vosotros: recetar relajantes musculares, aconsejar aumentar la fibra en la alimentación, para mejorar las evacuaciones, etc.

Además piensa, si la causa es el estrés, ¿no sería lógico que la familia interviniera para reducirlo? Menos actividades extraescolares, más juego libre, menos deberes, comer en casa en lugar de en el comedor. Cada uno según su situación personal y familiar puede hacer o no, se trata de provocar cambios que ayuden al niño, porque niveles de estrés elevados en la infancia no tienen el efecto adaptativo que en otra situación tendrían, más bien pueden ser negativos.

Si a lo que te he contado añades la comprensión y mucho cariño seguro que tu hijo se siente aliviado, e incluso que mejore el dolor. Se trata de intentar que no se vea afectada su actividad, pero también de que no se vea afectado su bienestar. Sobre todo, como he comentado, no dejes de preocuparte y de consultar si sospechas de un dolor abdominal funcional.


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Salud

Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita... Ver perfil ›

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