Dormir con la luz encendida: una práctica desaconsejada

dormir con la luz encendida

Los niños no deberían dormir con la luz encendida, y la principal razón, es que se relaciona esta práctica con el riesgo de miopía en la edad adulta. Más a menudo de lo que creemos, o de lo que sería conveniente, dejamos luces encendidas para evitar el miedo a la oscuridad, miedo que (por otra parte) es completamente natural, puesto que tiene un componente evolutivo. De hecho la intranquilidad al caer la noche, aunque sea más acusada en los niños, puede presentarse también en población adulta.

Otro motivo para no mantener lamparas de sobremesa o luces principales encendidas una vez los niños se meten en la cama, es que pueden provocar carencia de descanso nocturno, ya que la melatonina (hormona del sueño) se segrega cuando hay oscuridad. Si sus niveles son bajos, se desregulan los ritmos circadianos de sueño / vigilia. Una de las soluciones utilizadas para no recurrir a iluminación intensa, es utilizar apliques que proporcionen una luz muy tenue, cuyo objetivo sería aportar algo de claridad. Apliques o lamparas de noche cuya ‘luz’ podamos regular hasta que quede en una débil señal.

En una entrada hace algunas semanas, María José ya aportaba la idea de reducir estímulos, ahora pretendemos que se tome conciencia de que es importante para el descanso, eliminar o reducir luminosidad. Además me gustaría introducir brevemente la conveniencia de acompañar el miedo de los niños, puesto que se trata de un mecanismo de protección que ‘llevamos incorporado los humanos’. El temor a la oscuridad, es uno de los más frecuentes entre criaturas de nuestra especie.

Dormir con la luz encendida

Miedo a la oscuridad: vencerlo sin luces

A la hora de organizarse para ir a dormir, cada familia hace lo mejor que puede o sabe, es aconsejable ser respetuosos con las necesidades de los niños, y no recurrir técnicas para que aprendan, puesto que no se puede aprender forzosamente algo que tarde o temprano acabaremos sabiendo hacer.

He hablado de acompañar los miedos (frente a negarlos) porque de lo contrario se pueden convertir en fobias. Es decir, si un niño tiene miedo, sirve de poco y además es insaludable, obligarle a no tenerlo, o hacer oídos sordos. Hay algunas cosas que podemos hacer, y otras que seguramente os estarán funcionando, para que se sientan reconfortados en un momento del día que es tan delicado, y necesario (para el descanso).

  • Se deben reducir los estímulos al menos desde 90 minutos antes de meterse en la cama.
  • Podemos recurrir a baños o masajes relajantes.
  • También podemos conversar sobre temas que les preocupan, pero sin convertirlos en problemas.
  • Escuchar música suave ayuda a relajarse.
  • La lectura cuando ya están metidos en la cama proporciona calma, siempre que no sean libros de terror, o con tintes trágicos.
  • Si os va bien que uno de los adultos se queden en la habitación de los peques hasta que se duerman, que nadie te convezca de que es contraproducente; si vuestra opción es dormir todos juntos, lo mismo.
  • No hay nada malo en que los hermanos duerman en la misma habitación, tanto si soy del mismo sexo, como si son chico (s) y chica (s); la compañía ayuda.
  • La casa es segura, pero tu certeza no hace que los niños lo crean a la primera, aún así, puedes recordárselo de vez en cuando.
  • Como hemos dicho, una luz tenue también sirve para el objetivo pretendido.
  • Encontrad vuestra propia solución, o utilizad uno de estos consejos, pero id acostumbrando a vuestros hijos a dormir sin luces intensas en la habitación.


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