El agobio del hombre en su rol de padre

El padre siente una carga emocional al entender que su hijo depende de él en todos los aspectos.

Para hombre y mujer aceptar los cambios que conlleva el ser padres puede resultar abrumador. Para el hombre incluso más agobiante. Siente que debe secundar su vida anterior para adentrarse en un nuevo y permanente rol, pero ¿qué sucede si no se ve en ese papel, siente que le viene grande o no es lo que creía? A continuación vas a conocer qué pasa por la mente de un hombre cuando tiene un hijo.

Cuando la mujer decide junto a su pareja ser padres, se habla en conjunto y se exponen dudas y temores. Juntos comentan puntos de vista y se elabora un esquema mental de lo que probablemente ocurra cuando el bebé llegue. No obstante, son meras hipótesis, lo que para en el padre primerizo puede crear inquietud e inseguridad.

Instinto paternal

Pensar en una futura situación, resultará confuso al tornarse distinto. El hombre puede haber tenido contacto a lo largo de su vida con otros niños, pero el instinto paternal, por lo general, no lo tienen tan agudizado como las mujeres. Ya no decir entonces para quienes no han estrechado nunca a un bebé en brazos.

Antes de ser padres la visión que se tiene de la paternidad viene del entorno cercano y la televisión. Se muestran a niños que se duermen con un cuento por la noche, que desde muy pequeños duermen 8 horas seguidas y en la cuna en su propia habitación con una nana de fondo. Vemos a niños que van en sus carros tranquilos mientras sus padres se toman un café o pasean por la ciudad.

Ni todos los bebés son iguales, ni lo somos los padres y obviamente no todo es realidad. No se nos prepara para ser padres, se nos dan datos sobre los hijos de otros. Un padre intuye qué será pero no conoce aún a su hijo. Un padre no sabe si dormirá bien, comerá de todo, será tranquilo…Seguramente desea tener a esa personita consigo, pero el trabajo y la responsabilidad que vienen no se pueden preveer.

Una paternidad idealizada

La maternidad o paternidad se idealizan, se habla de que todo es perfecto, sobre todo en los demás. El hecho de que debas sentirte agradecido y feliz provoca que se silencien otros sentimientos. El padre puede sentirse una figura negativa cuando no desea hacer algo, no le gusta, tiene miedo o agobio. Lo que sucederá es que sienta que no puede expresarlo libremente porque seguramente se le vaya a juzgar. Eso nos ocurre a todos. La comunicación entre la pareja, familia y amigos es esencial.

Por la contra, las mujeres llevamos 9 meses de adelanto en preparación emocional respecto a ellos. No es lo mismo sentir a tu hijo dentro de ti y ya considerarlo tuyo, amarle y hablarle, empezar a conocerle, que el hombre que hasta que no le tiene en sus brazos no constata su existencia, le mira y empieza a comprender lo que va a suceder.

El agobio del padre

El cansarte o agobiarte, no implica ser un mal padre.

En el hombre, cuyo proceso madurativo es más lento que el de la mujer, comienza un sentimiento de angustia cuando empieza a vislumbrar su nuevo día a día. El hombre al tener a su hijo no alcanza a entender todo lo que va a suponer. Las actuaciones diarias, determinarán lo que será la nueva vida del padre. Suele escucharse que se podrán seguir haciendo cosas que se hacían antes de ser padres. Muchos hombres se escudan en esa idea durante  meses, incluso años, y no ven la realidad.

Descubrir los cambios que se dan en la propia vida, la falta de ocio, de intimidad con la pareja, la falta de descanso, el estrés, la monotonía…, todo es una constante en el hombre, quien no ve la luz. Se produce la dicotomía de la obligación y el deseo. Son muchas las ocasiones que el hombre entiende que debe ejercer pero no quiere, le agotan ciertas tareas, le aburren otras…, y el hecho de hacer algo sin ilusión le causa insatisfacción.

Un padre debe ejercer desde el amor a su hijo. No está mal que necesite su espacio en momentos, que pida ayuda o que se lo explique a la madre. Esto es mejor que estropear ocasiones donde el niño deba estar a gusto. El hombre debe pasar de ser un niño para ser un hombre, para relegar sus deseos a los de su hijo. Siente una carga emocional al entender que depende de él en todos los aspectos.

El padre dentro de su angustia puede poco a poco sentirse el coprotagonista de la historia de su hijo. El hecho de buscar puntos en común y que le gusten es un estímulo. Jugar con su hijo a juegos donde ambos participen, se rían, se cansen físicamente, donde el padre pueda enseñarle, es un aliciente. Los lazos padre e hijo se afianzan en momentos de dos.

En el momento que el hombre perciba la recompensa y el amor de su hijo, le será más fácil seguir adelante.

Salir adelante y ser feliz en tu paternidad

Es de valientes, pese al cansancio y posible insatisfacción, hacer un esfuerzo por salir adelante y poner buena cara. No hay una ley que hable del buen padre, sin duda alguna, el cansarte o agobiarte, no implica ser un mal padre. El despertar de su instinto es más lento que el de una mujer, su madurez y afrontación de la etapa también. Como mujeres seguro que lo vemos y debemos ser comprensivas, entendiendo su deseo de desconexión cuando les veamos saturados.

El hombre ha de hallar ese vértice donde le agrade su nuevo papel. Asimilar un trabajo y un estilo de vida tan radical, para ellos es gradual. A su lado tienen a la figura que ejerce de pilar y sostén, la madre vela desde el primer instante por la nueva conjunción como familia, ante lo que el hombre se permite dudar y delegar. En el momento que el hombre perciba la recompensa y el amor de su hijo, le será más fácil seguir adelante.

Nadie es perfecto, así que es lícito sentir miedo y agobio ante todo lo que es desconocido y difícil. Comienza una etapa de aprendizaje, labor continuada y fuerte responsabilidad. Mentalmente es intenso, por ello es conveniente hablar, desahogarse, sobre todo no sentirse juzgado y en la medida de lo posible relajarse y descansar cuando se pueda. El tiempo pasa y todo llega a verse con otra perspectiva.

Se debe dar especial relevancia a la salud física, pero también a la emocional. Ciertamente en muchas ocasiones un padre quiere ejercer pero le pesa, por lo que se siente contrariado. Los hombres, piensan muchas veces, que no valen para ser padres y realmente enfocan su estrés en actuar de un modo más rudo, exigente o disgustado constantemente, lo que se convertirá en un círculo vicioso y hará infelices a todos los miembros.


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Familia

Ana María Longo Silva nació en Bonn (Alemania) en 1984 y es hija de padres gallegos y emigrantes. Licenciada en Pedagogía en 2006 por la Universidad de Santiago de Compostela, también posee formación en coaching y liderazgo personal, psicología infantil, inteligencia emocional y trastornos emocionales. Colaboró en Woman Actitud, donde destaca el artículo “Vivir”, publicado en 2015. Entre 2007 y 2016, ha realizado trabajos esporádicos como cuidadora infantil y profesora particular, por lo que los niños han sido y son un referente en su vida. Amante del cine, la música y viajar, Mommy: amor en uso es su primer libro editado. Le sigue Mamá...: ¡Teta! Lactancia materna. Actualmente, reside en Palma de Mallorca. Está casada y es madre de una preciosa bebé, quien le ha despertado el deseo y el valor para publicar. Actualmente también es redactora en la revista Bekia y colabora en el blog Madres Hoy, publicando sobre temas de maternidad, una temática que le fascina y a la que dedica el tiempo completo. Con su trabajo quiere apoyar y ayudar a madres primerizas y futuras madres. En cuanto a sus proyectos, tiene pendiente publicar un libro sobre el comportamiento humano.

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