“El conejito que no quiere dormirse”: ¿necesitamos los padres ayuda para que los niños duerman?

"El conejito que no quiere dormirse": ¿ayuda para dormir o entrenamiento en técnicas de relajación?

Si leemos el resumen del “Debate científico sobre la realidad del sueño infantil” (interesantísimo documento, por ciento), publicado por la doctora en Biología María Berrozpe, nos damos cuenta de que ha sido la sociedad occidental industrializada, la verdadera causante de los problemas relacionados con el sueño infantil. En primer lugar se obligó a los bebés a dormir lejos de sus cuidadores, y se intentó que aprendieran a dormir solos; lo cual fue un craso error pues el sueño es una cuestión evolutiva, es decir todos acabamos durmiendo del tirón en algún momento, sin que nadie nos enseñe.

Por si ello fuera poco, en la actualidad estamos permitiendo interferencias en el sueño a modo de dispositivos electrónicos, y falta de respeto a los ritmos de cada niño; pero no me quiero ir del tema, así que me centro. La introducción de más arriba me sirve para justificar la idea de que si se proporcionara una cercanía, un contacto que diera seguridad al bebé por las noches, probablemente no tendríamos que recurrir a técnicas perniciosas como la que describíamos aquí. Y sobre leerles un cuento, es evidente que más allá de los beneficios en cuanto a promoción de la lectura, proporciona unos momentos de intimidad familiar de valor incalculable. ¿Pero y si se tratara de una lectura diseñada específicamente para inducir el sueño?

Os quería hablar de un libro auto publicado por el psicólogo sueco Carl-Johan Forssen Ehrlin, se trata de una obra dirigida a público infantil cuyos efectos son sufridos (es broma) también por adultos, y titulada en su versión original “Rabbit who wants to fall asleep” (El conejito que quiere dormirse). El éxito obtenido ha sorprendido al propio Forssén, y desde Amazon declaran que es la primera vez que un autor independiente alcanza el primer puesto de ventas de libros impresos en el Reino Unido. El libro está estructurado de forma que durante la historia se repiten las palabras clave; además diferentes personajes amigos de Carlos (el conejito), le van dando ideas para su problema de sueño, hasta que al final el “tío Bostezo” ofrece la solución definitiva

"El conejito que no quiere dormirse": ¿ayuda para dormir o entrenamiento en técnicas de relajación?

¿Sabes el efecto que provoca el balanceo de una mecedora? pues es lo que los cientos de padres agradecidos describen que les ha pasado a sus hijos: se les van cerrando los ojitos, los bostezos les “inundan” y se quedan dormidos. Y además todo ello se consigue de una forma bastante natural, al contrario de lo que supone dejarles solos en una habitación cerrada, y sin sufrimiento

Muchos comentarios apuntan a que el libro está revolucionando la hora de dormir: lo que hace en realidad es guiarles en el aprendizaje de las técnicas más conocidas para relajarse. Veréis, mientras mamá Conejo ayuda a su hijito a desterrar pensamientos erróneos, el búho explica cómo nombrar las partes del cuerpo, para ir relajándonas. Por su parte el Caracol durmiente muestra cómo es de importante respirar lentamente. Para mí, la aparición más inquietante, es la del tío Bostezo, cuyo polvo del sueño mágico, provoca bostezos imparables; esta alusión a un elemento externo parece ser interiorizada por los pequeños que desean dormirse, aunque probablemente el tono y el ritmo en la voz de papa o mamá obren “milagros” (de hecho el propio libro incluye unas “instrucciones de uso”). Lo dicho, el polvo del sueño mágico para mí sobraba, aunque no tengo nada más que decir a tenor de los resultados que este cuento está obteniendo.

Y si los polvos mágicos son sospechosos, el cartelito de la portada: ‘yo puedo hacer que cualquiera se duerma’, resulta bastante… ¿perturbador?

Sobre el autor sé que no es su primera obra, aunque textos previos estaban orientados al desarrollo personal o el liderazo; lo que ha hecho en esta ocasión es adaptar las técnicas a una “tierna” historia protagonizada por animalitos amigables. Parece ser que ya está anunciando futuros libros de ayuda a papás (por que sí, son los papás los más preocupados porque algunos bebés y niños muy pequeños tardan en dormirse), de hecho puede que en un futuro cercano tengamos en las manos un cuento relacionado con la utilización del water, intuyo que incluirá aspectos como dejar el pañal. Cruzo los dedos para que no sea demasiado intervencionista, el tiempo, y sobre todo el señor Forssen, lo dirán.

Personalmente, si mis hijos fueran aún muy pequeños, volvería a hacer lo que hice: procurar que estuvieran activos durante el día, acostarles a una hora prudente (pero no tan pronto para que no tuvieran sueños), leerles cada noche bajo una luz no directa y tenue, y quedarme con ellos todo el tiempo que fuera necesario; ello acompañado de la teta, que para estos casos viene muy bien.

Para finalizar, no os quiero dejar con la intriga: he mencionado que también hay adultos que “sufren” los efectos de este libro: según varias experiencias leídas, más de una mamá, o un papá, incluso abuelos, sienten la llamada de Morfeo al escuchar las andanzas de Carlos y sus amigos; lo cual me hace sospechar que no sólo el relax, sino también el aburrimiento (tanta repetición), también está implicado en el éxito de la lectura, o quizás no.


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Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita adolescencia!... Ver perfil ›

6 comentarios

  1. Este libro es prácticamente un milagro… llegué solo a la mitad y ya estaba fritocuando normalmente es una tortura intentar dormirlo… Por si os interesa, os paso una web que he visto sobre el libro: http://conejitoquieredormirse.com/

  2.   Macarena dijo

    Hola, y gracias por comentar. Como he querido explicar más arriba, personalmente prefiero entender el sueño infantil, y darme cuenta de que las cosas no son como querríamos que fueran, simplemente es una cuestión inherente al desarrollo infantil el que se duerman antes, después, o el que no tengan despertares nocturnos.

    Me llama la atención el libro porque introduce el aprendizaje de técnicas de relajación, pero creo que estas en ocasiones pueden ser más útiles por el día que a la hora de dormir.

    En cualquier caso, es indudable que está teniendo mucho éxito, en parte (no nos engañemos) porque muchos padres cuando se acaba el día después de una jornada agotadora, no están para fiestas, y lo que desean es que los niños se duerman.

    Un abrazo.

    1.    El conejito otra vez dijo

      Hola de nuevo! Completamente cierto lo que comentas. Creo que es interesante que aprendan a relajarse en su día a día y creo que si bien el libro este está pensado un poco para eso, para que los padres puedan descansar rápidamente, también creo que les ayuda a aprender a relajarse en general. Como he tenido que leerlo veo que hace hincapié a que luego cada día ellos solos puedan relajarse (es cierto que se refiere a dormir) pero si son capaces de aplicar todo lo que han aprendido en el día a día… 😉 Un blog genial. Un saludo!

  3.   Macarena dijo

    ¡Hola!, de acuerdo en que todos (los peques también) deberíamos aprender a relajarnos, es una buena manera de controlar las emociones de armonizar la relación entre cuerpo y mente.

    Gracias 😉

  4.   María Emilia dijo

    Cada niño es un mundo y mi hija es única e inimitable (por suerte). Aunque hacemos colecho, soy una persona super tranquila y le sigo dando teta con 20 meses que tiene, dada la etapa de revolución mental que le supone caminar, correr, saltar y empezar a hablar (es decir, de ganar independencia de movimiento – que no libertad, porque de eso está más que servida-), lleva semanas en que he tenido que volver a acunarla en brazos durante casi una hora para que logre conciliar el sueño (con el detalle de que pesa 13 kilos y mide casi cm y yo soy un tapón)… Luego, claro está, de días enteros en los que hace lo que le apetece (si la veo animada para salir: salimos. Si quiere jugar en casa, nos quedamos. Si quiere pintar: pinta). La vida que hicimos siempre adaptada a ella. Nada ha cambiado, solo ella en su evolución natural.
    Asi que, hoy fue mi primer día de “El conejito que quiere dormirse” y si no fue casualidad y funciona, ¡¡BIENVENIDO!! Se lo leeré cada noche detrás de los otros cuentos que tanto le gusta escuchar antes de dormir.
    Me molesta la gente que se queja por quejarse o que cree que el apego, el colecho y la teta obra milagros… No señora. Los niños siguen siendo niños.

    1.    Macarena dijo

      Hola M. Emilia, como dices tú, cada niño es un mundo; pero además de eso en muchos (si no la mayoría) casos, es muy normal que quieran volver a sentirse bebés, ser acunados y esas cosas… los míos son bastante más grandes y aún lo piden.

      Personalmente no conozco a nadie que piense que apego + colecho + teta obren milagros, y me muevo en ese mundo desde hace 12 años; simplemente es un posicionamiento de ‘crianza’. En muchas ocasiones no es más que adoptar la postura que se cree mejor para todos los miembros de la familia; como otros padres, otras familias, hacen otras cosas para facilitar el bienestar de sus hijos a la hora de dormir, de eso no tengo dudas.

      Y sí, los niños siguen siendo niños, por eso se siguen despertando de noche, y reclaman a sus padres, es lo que tiene el sueño infantil, como siempre digo se trata de una cuestión evolutiva. En cualquier caso, mil gracias por contarnos tu experiencia. También cada familia es un mundo.

      Saludos.

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