El cuarto soñado

Los bebés suelen ser un verdadero centro de inspiración y atención, en la vida de los novatos padres. El hecho de la llegada del querubín a la familia, plantea una serie de cambios, los cuales se reflejan especialmente, en la disponibilidad del espacio de la vivienda y en la decoración, la cual lentamente va adoptando un efecto kínder.

Por ello, en cuanto al caso preciso del cuarto, se aconseja preparar un plan de acción, sobre la decoración y la disposición del mismo.

Para evitar el amontonamiento de objetos, la superposición inadecuada de colores o el ridículo causado por una mala combinación de muñecos, se sugiere con anticipación (al menos tres meses previos al nacimiento), proponer ideas concretas de adecuación del cuarto, teniendo en cuenta pautas concretas.

El primer detalle a considerar, es la superficie que debemos cubrir, así como el área libre que deseamos dejar.

En base a este cálculo en metros cuadrados, se seleccionarán la cantidad y tamaño de amueblamiento que deseamos colocar. Para esto un simple plano a mano alzada, será suficiente, al menos para darse una noción espacial.

En este plano se puede contemplar además, la ubicación de las aberturas, pudiendo así disponer mejor de la luz y la ventilación.

Recién una vez diseñado este plan, se deberá pensar en los colores, objetos y motivos  puntuales a través de los cuales realizaremos nuestra decoración.

Es muy importante tomar la decisión de realizar un bosquejo previo a la decoración definitiva de la habitación, a fin de evitar malos tragos, una vez nacido el niño.


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