El debate sobre el etiquetado frontal en Argentina: expertos piden un sistema más preciso

  • Especialistas en nutrición infantil proponen modificar el sistema de etiquetado frontal para que sea más claro y preciso.
  • Critican que el modelo actual, basado en umbrales móviles de la OPS, no permite distinguir bien entre alimentos y desincentiva la reformulación.
  • Plantean adoptar valores fijos por cada 100 gramos, diferenciar nutrientes naturales de añadidos y crear incentivos para la industria.
  • El Gobierno argentino impulsa la derogación de la ley, mientras la industria alimentaria apoya un cambio hacia criterios del Mercosur.

Etiquetado frontal de alimentos

El futuro del etiquetado frontal de alimentos en Argentina ha vuelto a ponerse sobre la mesa. Mientras el Gobierno impulsa la derogación de la Ley 27.642, un grupo de especialistas en nutrición infantil, agrupados en PROFENI, defiende que la discusión no debe centrarse en eliminar los octógonos negros, sino en perfeccionar el sistema para que ofrezca información más clara y útil a los consumidores. El país arrastra graves problemas de salud: más de seis de cada diez argentinos tienen sobrepeso u obesidad, y persisten carencias de hierro, calcio, vitamina D y fibra.

Según un informe al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, los expertos consideran que la normativa actual, basada en el perfil de nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), presenta limitaciones importantes. El modelo emplea umbrales móviles que calculan los excesos en proporción a las calorías totales, un criterio que fue diseñado para evaluar dietas completas, no productos individuales. Esto provoca que alimentos con composiciones nutricionales muy diferentes reciban la misma cantidad de sellos, mientras que otros con mayor densidad energética pueden mostrar menos advertencias. La doctora María Elena Torresani, de PROFENI, lo resume así: «La discusión no debería plantearse como una elección entre mantener o eliminar los octógonos. El verdadero desafío consiste en construir un sistema que preserve el derecho de las personas a recibir información nutricional sencilla, pero que al mismo tiempo refleje con mayor precisión las diferencias entre los alimentos».

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Las limitaciones del modelo actual y los primeros ajustes

Etiquetado frontal de alimentos

Los especialistas señalan que el sistema de umbrales móviles no solo genera confusión, sino que también desincentiva la reformulación de productos. Cuando una empresa reduce el contenido de azúcares, sodio o grasas saturadas, también suele bajar el aporte calórico total, por lo que la proporción se mantiene y el producto sigue mostrando la misma cantidad de octógonos. Esto, según los expertos, penaliza los esfuerzos de mejora. La doctora Mónica Katz, expresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición, insiste en que «el sistema que se utilice debe permitir a las personas distinguir claramente entre alimentos y comprender mejor las diferencias que existen entre ellos».

No obstante, la propia implementación de la ley ya ha incorporado algunos ajustes. La Disposición ANMAT 11362/2024 introdujo cambios para diferenciar los azúcares naturalmente presentes de los añadidos durante la elaboración, un paso que los expertos consideran un antecedente relevante para seguir perfeccionando la regulación. Además, recuerdan que la ley solo aplica a alimentos envasados, dejando fuera a panaderías, carnicerías o restaurantes, donde muchos productos también tienen excesos de nutrientes críticos. Proponen soluciones como códigos QR para ampliar la transparencia.

Hacia una segunda generación del etiquetado frontal

Etiquetado frontal de alimentos

Frente a este panorama, PROFENI ha planteado una hoja de ruta para una «segunda generación» del etiquetado, basada en cuatro consensos. El primero es mantener el derecho de los consumidores a una información clara y visible en la parte frontal de los envases. El segundo, adoptar criterios técnicos expresados en valores absolutos por cada 100 gramos o 100 mililitros, como ya hacen países como Brasil, Chile y Uruguay, lo que facilita la comparación directa entre productos y armoniza la regulación a nivel internacional.

En tercer lugar, proponen distinguir con claridad los nutrientes intrínsecos de los añadidos, especialmente en el caso de los azúcares, para no penalizar alimentos naturalmente nutritivos como los lácteos o las frutas. Por último, abogan por crear incentivos regulatorios que estimulen la reformulación progresiva, con metas alcanzables y reconocimiento de las mejoras. Sergio Britos, director del CEPEA e integrante de PROFENI, subraya que «la evidencia científica demuestra que ningún sistema de etiquetado, por sí solo, modifica los hábitos alimentarios. La alimentación saludable depende también de la educación nutricional, del acceso a alimentos de calidad y del desarrollo de hábitos sostenidos dentro del hogar, en la escuela y en la comunidad».

El pulso político y la postura de la industria

Etiquetado frontal de alimentos

Mientras los expertos debaten sobre mejoras técnicas, el Ejecutivo nacional presentó un proyecto para derogar la Ley 27.642, argumentando deficiencias técnicas y la necesidad de armonizar con el Mercosur. La iniciativa, firmada por el presidente Javier Milei, cuenta con el respaldo de la industria alimentaria, representada por la Confederación de Asociaciones de la Industria Alimenticia Argentina (Copal). Esta entidad, que agrupa a grandes empresas como Arcor, Coca-Cola, Danone y Molinos, sostiene que el modelo actual no permite distinguir adecuadamente entre alimentos y que sería más conveniente un marco unificado con los criterios del bloque regional.

Sin embargo, desde PROFENI insisten en que cualquier cambio debe preservar los avances logrados en información al consumidor. «El etiquetado debe entenderse como una herramienta dentro de una estrategia mucho más amplia, pero desarrollar científicamente criterios fijos de perfil de nutrientes es una urgente necesidad para perfeccionar la ley que ya tenemos», concluye Britos. El debate, lejos de cerrarse, promete seguir dando que hablar en los próximos meses, con la salud de millones de argentinos en juego.

Etiquetado frontal de alimentos

En definitiva, la discusión sobre el etiquetado frontal en Argentina ha trascendido la mera cuestión de mantener o eliminar los octógonos. Los especialistas coinciden en que el sistema actual necesita una revisión profunda, pero advierten que cualquier modificación debe basarse en la evidencia científica y en el objetivo de ofrecer información clara y útil. Mientras el Gobierno y la industria apuestan por un cambio de modelo, los expertos reclaman una regulación más precisa que, además, se complemente con educación nutricional y acceso a alimentos de calidad. La pelota está en el tejado de los legisladores y de la sociedad, que deberá decidir qué camino tomar para mejorar la alimentación de la población.


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