El desarrollo del lenguaje

Los niños suelen comenzar a balbucear alrededor de los 4 o 5 meses de edad. Es a partir de estos primeros esbozos sonoros que la madre y los adultos circundantes deben comenzar a intervenir.

Cuando el bebé comience a expresarse a través de sonidos, se recomienda responderles, con un gesto de alegría. Mirarlos a los ojos y charlar con ellos, generando un intercambio bebé – adulto. De este modo, el niño interpretará la importancia del habla, en el diálogo con terceros.

Las canciones que provengan de los padres y hermanos especialmente, son muy importantes en el incentivo y desarrollo de los niños.

Las primeras palabras asomarán a partir de noveno mes en adelante. Festejarlas, hacerlos sentir que han llegado a cumplir una meta, es fundamental en el estímulo del interés del niño por diversificar el lenguaje.

En esta etapa, es fundamental la acción de los padres por lograr una dicción adecuada. Es normal que el niño en sus intentos por hablar diga mal alguna palabra. Generalmente estas pronunciaciones complicadas son graciosas y los adultos intervenimos de manera contraria a la indicada, es decir, muchas veces estimulamos al menor para que pronuncie mal las palabras, ya que nos causan gracia o ternura.

Es correcto en estos casos, corregir al niño, no a través del reto, sino a través de la pronunciación correcta por parte de nosotros mismos.

Con la comprensión e inclusión del bebé a los diálogos familiares, se potenciará esta capacidad del niño, ya que se lo estará motivando.

Fuente: cosas de la infancia


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