El desayuno de los niños

Es alarmante cuando se conocen datos como el que solo el 7% de los niños toman un desayuno equilibrado, algo que sorprende, ya que los niños son el futuro y deben educarse a los hábitos de la buena alimentación, empezando por el desayuno, la comida más importante del día, debido a que se encuentra entre la cena y la comida. Los adultos somos los responsables de la educación en la alimentación de los más pequeños y debemos aceptar esta responsabilidad.

El desayuno rápido, con prisas y estrés, da lugar a la obesidad, algo que va aumentando con el paso de los años.

La cuarta parte de la energía que consume un niño durante el día, se la aporta el desayuno, por ello, un mal desayuno, le causará falta de concentración en la escuela y un acusado cansancio durante toda la mañana. Esto da lugar al efecto de “la pescadilla que se muerde la cola”, pues la necesidad de comer cuando llega la hora del mediodía, aumenta  el deseo de alimentos ricos en azúcar o grasas para mitigar la energía que falta. Esta consecuencia, hace que el organismo no sepa distribuir la energía en las actividades diarias y produzca reservas de grasa.

Debemos conocer para ello que es lo necesario y básico para su alimentación a estas horas del día, hay que aportarle lo que verdaderamente ha de necesitar para esa energía que habrá que desgastar en sus tareas y rutinas diarias. Elaborar un menú especial para ellos, sería lo más ideal.

El desayuno debe contener, al menos tres de los cuatro grupos de la siguiente alimentación:

–                    lácteos

–                    cereales

–                    grasas

–                    frutas o verdura

–                    azúcar


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