El estilo de crianza actual puede obstaculizar el desarrollo del cerebro, según un estudio

El estilo de crianza actual puede obstaculizar el desarrollo del cerebro, según un estudio

Muchos padres de hoy en día creemos que tenemos un estilo de crianza mucho mejor que el que se tenía antes. Y la mayoría miramos con recelo la manera de educar de antes. Sin embargo, según un estudio, las prácticas sociales y creencias culturales de la vida moderna están impidiendo el desarrollo de un cerebro sano y el desarrollo emocional de los niños.

Con esto no quiero decir que haya que volver a lo de antes, sino solo llamar la atención sobre lo que deberíamos mejorar. Al fin y al cabo, esto no es una competición contra nuestros padres (a ver quién lo hace mejor) sino un marcha de fondo que hacemos con nuestros hijos. A continuación te voy a contar las conclusiones de este estudio.

En un simposio celebrado en la Universidad de Notre Dame en octubre de 2012, la profesora de psicología Darcia Narváez de dicha universidad, explicó que “los resultados de vida para los jóvenes estadounidenses están empeorando, especialmente en comparación con hace 50 años”. Narváez está especializada en el desarrollo moral de los niños y en cómo las experiencias tempranas de la vida pueden influir en el desarrollo del cerebro.

“Las prácticas y creencias desacertadas se han convertido en algo común en nuestra cultura, como el uso de la fórmula infantil, el aislamiento de los niños en sus habitaciones o la creencia de que responder muy rápidamente a las quejas de un bebé lo echan a perder”, dice Narváez.

Esta nueva investigación vincula  las prácticas de crianza a los resultados emocionales específicos, en la edad adulta. A la luz de estos resultados muchos expertos tendrán que repensar algunos de nuestros normas de crianza modernas.

“En los lactantes, la capacidad de respuesta al llanto, el contacto casi constante y tener múltiples cuidadores adultos son algunas de las prácticas de crianza ancestrales que muestran un impacto positivo en el cerebro en desarrollo, que no sólo dan forma a la personalidad, sino que también ayudan a la salud física y el desarrollo moral”, dice Narváez.

Los estudios demuestran que la respuesta a las necesidades de un bebé influyen en el desarrollo de la conciencia. El contacto positivo afecta a la reactividad al estrés, el control de los impulsos y la empatía. El juego libre en la naturaleza influye en las capacidades sociales y de la agresión, y tener un conjunto de cuidadores de apoyo (más allá de la madre sola) predice el coeficiente intelectual y la capacidad de recuperación del ego, así como la empatía.

 

 


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