El masaje infantil

El contacto con tu hijo recién nacido es un necesidad básica, para que tu bebé se sienta amado, protegido, calmado, acunado… muchas veces lo acariciamos como acto inherente, pero para los más peques debe ser un acto obligatorio, debe saber que su mamá se encuentra ahí, que son la misma persona, aunque muchas veces se convierte en un proceso innato, porque a través de las caricias sobran las palabras, con ellas transmitimos al niño en muchas ocasiones lo que le queremos decir.

El primer masaje surge con la caricia de forma instantánea sin darnos cuenta, manteniendo un estrecho lazo cutáneo entre la madre y el bebé.

Más adelante se hablan de los masajes dichos en sí, pues son muchos los beneficios que se obtienen como:

–          Ayuda a reforzar las funciones respiratorias, musculares, circulatorias y gastrointestinales, ayudándole en los momentos de cólicos, y regulando a éste.

–          Estimula el sistema diurético e inmunológico, con la relajación ayuda su funcionamiento y relaja el sistema nervioso, pues a través del tacto favorece el proceso de mielinización.

–          Ayuda a relajarlo, a libelar tensiones y la ansiedad.

–          Mejora el sueño y ayuda a conciliar pauta de sueño mucho más largas.

–          Ayuda a sentirse querido, contenido, amado, recogido…

También existen beneficios para los padres:

–          Existe un lazo socio afectivo mayor no verbal con el niño.

–          Incrementa la unión de padres e hijos.

–          Fortalece el respeto mutuo.

Y sobre todo mejora la calidad de vida de vida para ambas personas.


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