El niño y la naturaleza

Es bueno saber que la naturaleza tiene efectos relajantes en los bebés, pero también es bueno saber que no todas las plantas son tan inofensivas como parecen. Los niños pequeños, desde que empiezan a caminar tienen una gran energía para descubrir el mundo y si tienes un jardín muy frondoso, lo más probable es que ninguna plantita se escape de sus manos.

Por eso hay que prestar mucha atención a los pasos del pequeño, cuando esté jugando al aire libre, debes estar pendiente que no se acerque demasiado a los arbustos o flores, porque aparte de correr el peligro de alergias, intoxicaciones también pude encontrarse con la picada de una abeja, lo que no es peligroso pero sí podemos evitarles ese dolor, es mejor para ellos.

Adornos florales con rosas pueden lastimar a tu travieso angelito, pues posee espinas a lo largo de todo el tallo. Cuando su hijo esté cerca de cualquier planta, lo mejor es estar pendientes, porque su primer impulso será meter a la boca cualquier cosa que toquen sus manos. Si el niño entra en contacto con plantas como la hiedra venenosa, común en prados, debe sacarle de inmediato la ropa y lavarle el cuerpo con agua y jabón.

Los hongos, se muestran muy llamativos para los pequeños por su diminuto tamaño, así como las semillas y algunos frutos silvestres, lo mejor es evitar a toda costa que ingieran estas plantas ya que no sabemos si se presentará algún caso de alergia hacia aquella planta. Como padres es importante dar el ejemplo y no llevar a nuestras bocas frutos silvestres, porque en el afán de querer imitarnos pueden provocarse un gran daño.

Fuente: mercado libre


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