
Seguro que te ha pasado que, llegando mayo, empiezas a ver las tiendas llenas de flores y perfumes, y te surge esa duda de por qué celebramos este día precisamente ahora. El Día de la Madre es una de esas fechas que tocan la fibra sensible y que nos permiten hacer una pausa en el ajetreo diario para dar las gracias a quien nos dio la vida.
Aunque hoy nos parezca algo totalmente natural, el camino para llegar al primer domingo de mayo ha sido bastante accidentado y variado. En España, la fiesta ha pasado por diversas etapas y fechas, mezclando influencias religiosas, impulsos sociales de poetas soñadores y, por supuesto, el viento que soplaba desde el otro lado del Atlántico.
Raíces antiguas y la influencia global
Si rascamos un poco en la historia, nos damos cuenta de que venerar la maternidad no es algo nuevo. Ya en la Grecia clásica se rendía culto a la diosa Rea, mientras que los romanos honraban a Cibeles durante las festividades de las Hilaria en marzo. Con la llegada del cristianismo, este fervor se trasladó a la figura de la Virgen María, lo que explica por qué en muchos países católicos, incluido el nuestro, la celebración estaba ligada al 8 de diciembre.
Sin embargo, el formato moderno que conocemos hoy nació en Estados Unidos. Fue Anna Jarvis quien, movida por el deseo de rendir tributo a su madre, Ann Reeves Jarvis, inició una campaña a principios del siglo XX. Tras sus esfuerzos, el presidente Woodrow Wilson oficializó la fecha el segundo domingo de mayo en 1914, sentando las bases de lo que luego copiarían medio mundo.

Los primeros pasos en España: poetas y flores
En España, la cosa empezó de una forma muy curiosa. A mediados de los años 20, un funcionario de correos de Carlet y poeta, llamado Julio Menéndez García, tuvo la ocurrencia de proponer un día dedicado a enaltecer el amor materno. Aunque algunos diarios de la época lo vieron con cierta sorna, sugiriendo que también debería haber un día para el padre, la idea empezó a calar.
El primer gran acto ocurrió el 4 de octubre de 1926 en Madrid. No fue algo oficial del Estado, sino una iniciativa de la Federación Ibérica de Sociedades Protectoras de Animales y Plantas dentro de una llamada «Semana de Bondad». Aquel día, los niños regalaron ramos de flores a sus madres; incluso se repartieron unos 35.000 ramos en la plaza de la Armería del Palacio Real, algunos procedentes de los jardines de las infantitas Beatriz y Cristina para ayudar a los más necesituchis.
Este evento tenía un trasfondo educativo muy potente. Se buscaba que los niños aprendieran a respetar a todas las mujeres y no solo a sus madres. A partir de ahí, la costumbre se fue extendiendo por ciudades como Zaragoza, Logroño y Málaga, aunque todavía sin un decreto oficial que la respaldara.
Evolución de las fechas y la oficialización
A lo largo de los años, España no se decidía por una fecha fija. Durante la posguerra y por mediación de la Iglesia, se consolidó la celebración el 8 de diciembre, coincidiendo con la Inmaculada Concepción. No obstante, en 1936 ya hubo hitos curiosos, como el Ayuntamiento de Breña Baja en Canarias, que fue el primero en instituir la fiesta oficialmente el tercer domingo de mayo.
El cambio definitivo llegó en 1965. Se decidió trasladar la celebración al primer domingo de mayo para desvincular el festejo del contexto estrictamente religioso de diciembre. Además, mayo es la primavera, el mes de la floración y la vida, lo que encajaba mucho mejor con el simbolismo de la maternidad y le daba un aire más universal y menos confesional.

Tradiciones y costumbres actuales en el país
Hoy en día, el Día de la Madre en España es una fiesta muy familiar y, admitámoslo, con un fuerte componente comercial. Lo más típico es el desayuno sorpresa en la cama y las comidas familiares, donde una paella o un cocido suelen ser los protagonistas si la familia se reúne en casa o decide cómo celebrar el día de la madre en un restaurante.
- Las flores: Siguen siendo el regalo estrella. Los claveles rojos son un clásico, aunque las rosas y las orquídeas tienen mucha demanda.
- Manualidades: En los colegios es sagrado que los peques preparen dibujos para colorear en el día de la madre y tarjetas hechas a mano, que suelen ser el tesoro más valorado por las madres.
- Joyas y experiencias: Últimamente se lleva mucho regalar colgantes personalizados o buscar ideas de regalos para el día de la madre como escapadas de fin de semana en lugar de objetos materiales.
Dependiendo de la región, hay matices divertidos. En Cataluña, al estar cerca de Sant Jordi, algunos mezclan la tradición del libro con el regalo del día de la madre. En Galicia son comunes los dulces típicos como la tarta de Santiago, mientras que en el País Vasco es habitual que los hombres se encarguen de cocinar en las sociedades gastronómicas para homenajear a las madres.
Comparativa con el resto del mundo
Es fascinante ver que no todos vamos a una. Mientras España celebra la fiesta el primer domingo de mayo, gran parte de Latinoamérica y Europa lo hacen el segundo. México es un caso aparte, ya que tiene el 10 de mayo clavado en el calendario, independientemente del día de la semana que sea, y lo viven con una intensidad increíble, con serenatas y fiestas masivas.
En el Reino Unido mantienen el «Mothering Sunday» vinculado a la Cuaresma, y en Japón siguen la tradición de regalar claveles rojos. Incluso en Etiopía tienen la festividad de Antrosht, que dura varios días. Todo esto demuestra que, aunque las fechas y los regalos cambien, el sentimiento de gratitud hacia la figura materna es un lenguaje universal que traspasa cualquier frontera.
Esta efeméride ha recorrido un largo camino desde los cultos a diosas antiguas y los impulsos de poetas levantinos hasta convertirse en una cita ineludible de mayo. A pesar de que la sociedad ha evolucionado y ahora usamos redes sociales para publicar homenajes o compramos regalos online, la esencia sigue siendo la misma: reconocer el amor incondicional y la fuerza de las madres, celebrando su legado tanto en el ámbito privado de la familia como en el reconocimiento social público.
