El punto de vista sobre la justicia afecta al desarrollo moral de los bebés, según un estudio

El punto de vista sobre la justicia afecta al desarrollo moral de los bebés, según un estudio

¿Cómo es posible que el punto de vista de la justicia de los padres afecte al desarrollo moral de los bebés? Esto fue lo que me pregunté en cuanto encontré este titular. Sin embargo, por curioso -o difícil- que parezca, un grupo de investigadores de la Universidad de Chicago ha llegado a esta conclusión tras realizar un estudio.

Según este grupo de neurocientíficos del desarrollo, las respuestas neuronales de los bebés en escenarios en los que entra en juego la moralidad están influenciadas por la actitud que los padres muestran ante la justicia. Los investigadores encontraron que fuertes diferencias individuales en la percepción de conductas prosociales y antisociales están presentes en los bebés de de 12 a 24 meses de edad,  y que estas diferencias se predicen por la sensibilidad de sus padres a la justicia. Por otra parte, también explican que la empatía cognitiva de los padres está vinculada a la voluntad de los bebés para compartir. Te lo cuento con más detalle a continuación.

Novedades sobre los mecanismos subyacentes al desarrollo de la moral en los niños pequeños

Según los investigadores, “este trabajo demuestra el potencial de la neurociencia social del desarrollo para proporcionar direcciones productivas, nuevas y emocionantes para la investigación del desarrollo moral, mediante la integración de la neurobiología, la conducta y el entorno social”.

Respecto a la voluntad de compartir de los niños y su relación con la empatía cognitiva de los padres, los investigadores dicen que “estos hallazgos novedosos e interesantes merecen una mayor investigación para descifrar lo que contribuye a dicha transmisión temprana entre padres e hijos de los valores, que tampoco puede basarse en influencias biológicas o socio-ambientales, o más probablemente un desarrollo dinámico y complejo del proceso de interacción entre los dos”.

Los 73 bebés y niños pequeños que participaron en el estudio observaron breves animaciones que representan una actitud prosocial (por ejemplo, compartir, ayudar) y un comportamiento antisocial (por ejemplo, golpes, empujones)  mientras los autores monitorearon los movimientos de sus ojos y las ondas cerebrales usando electroencefalografía (EEG).

Después de las animaciones, los científicos  presentaron a los bebés juguetes y personajes en dificultades (unos eran los buenos y otros los malos) y observaron sus preferencias. Los bebés también jugaron a un juego compartir.

Los padres respondieron cuestionarios sobre sus hijos y ellos mismos para evaluar su empatía disposicional y la sensibilidad a la justicia.

En el estudio, todos los niños mostraron ondas cerebrales más grandes en respuesta a escenas prosociales que los antisociales. Además, los niños estaban más motivados para mirar a los personajes “buenos” que a los “malos”, medida por seguimiento de los ojos. Estos resultados se suman a un creciente cuerpo de conocimiento que demuestra que los niños son capaces de distinguir entre el comportamiento prosocial y antisocial desde una edad muy temprana.

Sin embargo, el estudio también sugiere que los bebés entre los 12 y los 24 meses algunos niños perciben la diferencia entre la conducta prosocial y antisocial con más fuerza que otros.

Es importante destacar que estas diferencias neuronales también pueden predecir el comportamiento de los bebés: los niños que se inclinaron hacia el juguete carácter prosocial también mostraron el mayor diferenciación neural entre la conducta prosocial y antisocial al ver las animaciones de los personajes.

 


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