El reto de cuidar a un bebé prematuro

Para la mayoría de las familias el nacimiento de un hijo es un momento de gran expectación y alegría. Desde el momento en el que confirmamos nuestro embarazo, comenzamos a ilusionarnos y a hacer preparativos para recibir a nuestro bebé tras nueve meses de gestación. Pero en ocasiones, el bebé que esperamos en cierta fecha, llega antes de tiempo, dejando a las madres y padres desconcertados con infinidad de dudas e incertidumbres sobre la salud y cuidados de su pequeño.

En España, aproximadamente un 7% de los niños nacen prematuramente. Se considera prematuro a un bebé nacido antes de la semana 37 de gestación. Los bebés prematuros nacen con una inmadurez de sus órganos y sistemas que les hacen más vulnerables a las enfermedades y más sensibles a los estímulos externos ( luz, ruido, temperatura, etc). No todos los prematuros presentan los mismos problemas, hay que tener en cuenta que la gravedad de los mismos está en relación a la edad gestacional.  Por debajo de los 35 semanas, los bebés  suelen presentar problemas para respirar, alimentarse y regular su temperatura. En estos casos, necesitan apoyo adicional para sobrevivir fuera del útero por lo que se les suele ingresar en unidades de neonatología en las que los cuidados están destinados a prestar ayuda en estas tres funciones esenciales.

Para los progenitores, el nacimiento de un hijo prematuro, supone un enorme reto en el que deberán enfrentarse a situaciones que puede alterar su equilibrio emocional. Al igual que el bebé ha nacido antes de tiempo, también ellos se han convertido en padres antes de lo que esperaban y se les puede considerar mamás y papás prematuros. La anticipación en el nacimiento puede generar ansiedad y angustia por no sentirse preparados para cuidar de un bebé extremadamente pequeño y delicado.

Por si fueran pocas las dudas y temores, los progenitores también han de enfrentarse a la separación que en la muchos casos conlleva la hospitalización, a la estancia en la sala de neonatología viendo a su bebé rodeado de máquinas, sondas y tubos, a no poderle tener en brazos todo el tiempo que desearían y a la incertidumbre de si su hijo sobrevivirá o le quedarán secuelas.

Afortunadamente, en la mayoría de los casos, tras un periodo de estancia hospitalaria, los bebés son dados de alta y pueden ir a casa con sus padres. La vuelta al hogar, aún siendo un momento muy deseado, puede generar una mezcla de sentimientos que van desde la alegría por poderse llevar a su hijo a casa, hasta el miedo por perder la “protección” del hospital. Esto provoca que, en muchas ocasiones, la transición hospital-casa, se viva con temor y ansiedad.

Existen numerosas guías y documentos elaborados por diferentes organismos como la Asociación Española Neonatología  o la Asociación Española de Pediatría que resumen las pautas para cuidar a bebés prematuros tanto en el hospital como en casa. A continuación os resumo algunos de sus principales consejos.

Vigilar la respiración

Los patrones de respiración y el color de la piel de los bebés prematuros pueden sufrir cambios bruscos repentinos. Por eso, es sumamente importante que observemos los movimientos del tórax, su número de respiraciones por minuto y los ruidos que hace al respirar normalmente. Si estáis familiarizados con estos patrones normales, os será mucho más fácil detectar cualquier anomalía.

Controlar la temperatura ambiental

Cuando vuestro bebé recibe el alta hospitalaria ya es capaz de regular su temperatura corporal. No obstante, si el ambiente es frío es fácil que pierda calor. Por el contrario, el ambiente es muy caluroso, la temperatura corporal puede elevarse. Por eso, lo ideal es que tratéis de mantener la temperatura de la casa constante y en torno a unos 23 grados.

Alimentación

La leche materna es el mejor alimento para los bebés prematuros. Su composición se adapta a las necesidades del bebé en las diferentes etapas de su desarrollo. En el caso de los prematuros la madre produce la llamada leche pretérmino rica en proteínas, inmunoglobulinas y factores antiinfecciosos para proteger el sistema inmune del bebé. Además es baja en lactosa para adaptarse a un sistema digestivo aún inmaduro, facilitando la digestión y el vaciado gástrico y protegiendo de las temidas enterocolitis necrotizantes.

Algunos bebés pueden mamar desde el principio, pero otros no podrán hacerlo durante los primeros días o semanas de vida por lo que la madre deberá extraerse la leche que al bebé se le suministrará por una sonda. Normalmente, cuando reciben el alta, ya pueden mamar por si solos, pero como su estómago es muy pequeño y se cansan enseguida de succionar, suelen hacer tomas cortas y frecuentes. A veces, es necesaria la suplementación con leche que la mamá se ha extraído previamente.

Si no ha sido posible establecer la lactancia materna, se recurre a la leche artificial que indique el pediatra. Lo normal es que cuando se van a casa ya puedan tomar las mismas leches que los bebés a término.

Practicar el piel con piel

Para un recién nacido a término, el nacimiento supone un cambio muy brusco. Se pasa del ambiente seguro y cálido del útero, a un entorno lleno de estímulos y sensaciones desconocidas. Este cambio es aún más notable para los prematuros ya que no han completado su desarrollo intrauterino.

El piel con piel o método madre canguro, es fundamental para cualquier bebé, pero en el caso de prematuros es especialmente importante. Hay que tener en cuenta que son niños que han estado hospitalizados, con el estrés que ello conlleva y sometidos a numerosas pruebas médicas. Por lo tanto necesitan altas dosis de contacto físico, de cariño y de experiencias placenteras.

El contacto piel con piel favorece el vínculo, ayuda a regular la respiración y la temperatura corporal del bebé, favorece el establecimiento de la lactancia materna, y proporciona al niño seguridad y protección. Además ayuda a los progenitores a conocer las señales y ritmos del bebé, facilitandoles la detección temprana de posibles problemas.

Conocer la edad corregida del bebé

Es importante que conozcáis la edad corregida de vuestro bebé ya que es fundamental  para valorar su crecimiento y desarrollo. Para calcularla hay que restarle a su edad extrauterina, las semanas que le faltaron dentro del útero para llegar a las 40 semanas de gestación.

Por ejemplo, a un niño que nació a las 34 semanas, le faltaban seis para llegar a las 40. Por lo tanto a su edad real habrá que restarle esas 6 semanas, de manera que si tiene 6 meses, su edad corregida será de 4 meses y medio. Esto es importante porque si no podría parecer que el bebé no se está desarrollando de acuerdo a su edad.

Hay que tener en cuenta la edad corregida hasta más o menos los  dos años de edad.

Realizar actividades que ayuden a su desarrollo

La mayoría de los bebés prematuros suelen presentar un desarrollo normal, teniendo en cuenta su edad corregida. Sin embargo, algunos pueden presentar falta de tono muscular, problemas en su desarrollo motor o tener dificultades en la visión o para oír o problemas de comportamiento.

Si tenéis cualquier pregunta con respecto al desarrollo de vuestro hijo no dudéis en consultarlo con el pediatra. Él es quien mejor puede valorar a vuestro bebé y proporcionaros la información y recursos adecuados. No obstante, en casa podéis llevar a cabo actividades que ayuden a vuestro hijo. El pasar tiempo con él, hablarle, leerle cuentos, darles masajes, realizar gimnasia pasiva o ponerles música resulta muy beneficioso para eliminar el estrés, ayudarles a percibir el entorno y facilitar su desarrollo.

Mantener unos correctos hábitos de higiene

El sistema inmune de un bebé prematuro es mucho más inmaduro que el de un bebé a término por lo que es mucho más propenso a contraer infecciones, como el virus respiratorio sincitial al que son especialmente propensos. Es importante mantener unos correctos hábitos de higiene, lavarse las manos con frecuencia, evitar el contacto con personas enfermas y mantener el entorno y los juguetes limpios. Asimismo, si es posible, sería aconsejable evitar las guarderías  y lugares con mucha gente durante el primer año de vida.

Buscar información

El estar bien informados es fundamental para para conocer y familiarizaros con la etapas de desarrollo y cuidados de vuestro bebé. No dudéis en preguntar cualquier duda que tengáis al personal sanitario sobre salud , intervenciones o tratamientos que va a precisar vuestro hijo.

Hoy en día la información es fácilmente asequible a través de internet, pero hay que tratar de buscar fuentes fidedignas. Existen numerosos libros, foros, asociaciones, webs especializadas y organismos oficiales en materia de salud que ofrecen información seria y contrastada.

Prepararse psicológicamente y buscar apoyo familiar

La prematuridad de vuestro bebé os hará vivir momentos difíciles que pueden llegar a afectaros psicológicamente. No dudéis en buscar ayuda profesional si os veis sin fuerzas para afrontar la situación solos.

El apoyo de la familia es imprescindible en estos momentos para que vosotros podáis dedicaros en exclusiva a vuestro bebé. Preparar comidas, cuidar de vuestros hijos mayores o ayudar en las tareas del hogar, son algunas de las cosas que seguramente vuestros familiares y amigos harán encantados y a que a vosotros os van a hacer la situación mucho más llevadera.


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El bebé

Soy Jasmin, mamá de dos niños junto a los que aprendo y crezco cada dia. Además de madre, que es el "título" del que me siento más orgullosa, soy Licenciada en Biología, Técnico en Nutrición y Dietética y Doula. Me encanta estudiar e investigar sobre todo lo relacionado con la maternidad y crianza. Amante de la naturaleza y los animales, el reciclaje creativo y la música. Actualmente compagino mi trabajo en una farmacia con los cursos y talleres que imparto sobre diversos temas relacionados con la maternidad, medio ambiente y ecociencia creativa.

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