El sexo durante el embarazo: trimestre a trimestre

Hace unos días hemos hablado acerca del sexo en el embarazo. Hoy queremos hablar de lo que pasará trimestre a trimestre, teniendo en cuenta un embarazo normal y sin complicaciones.

En los 9 meses que dura el embarazo, nuestra sexualidad irá variando según transcurran los meses. Desde el primer momento hay que vivir esta etapa con total naturalidad y calma, no teniendo miedo de lastimar al bebé. Cualquier duda que tengas, siempre recomendamos que consultes con tu médico obstetra.

Durante el primer trimestre:

Empieza a producirse un cambio hormonal radical en el cuerpo de la mujer. Probablemente el cansancio y las náuseas, junto a otros de los primeros síntomas de embarazo, disminuyan el nivel del deseo sexual. Esto es lo que suele suceder a la mayoría de las embarazadas, aunque también hay un porcentaje de mujeres que sienten más necesidad de sexo durante esta etapa y lo disfrutan más debido a una mayor sensibilidad en la zona genital. Estos factores físicos pueden provocar que la mujer llegue más fácilmente al orgasmo en esta etapa. Aunque, por el contrario los factores físicos asociados a los primeros síntomas, junto a otros factores emocionales, podrían dificultar temporalmente que la mujer alcance el orgasmo.

Es un buen momento para buscar horarios menos rígidos para hacer el amor, escogiendo aquellos momentos del día en que la futura mamá sienta menos síntomas molestos (como las náuseas, que frecuentemente se acotan a uno o varios momentos fijos del día) o esté más descansada.

Si los pechos de la mujer están excesivamente sensibles, se puede prescindir de su estimulación para que no le cause dolor, aunque hay mujeres a las que esa sensibilidad proporcionará mayor placer. Una vez más, en la práctica y en el acuerdo llegará el equilibrio para cada pareja.

Las secreciones vaginales de la mujer pueden empezar a cambiar (y lo harán a lo largo de todo el embarazo) de consistencia, color, cantidad y olor. Suelen ser más abundantes, por lo que la penetración se facilita, o podrían alterar su olor y ser más fuerte, lo cual podría molestar al hombre. En ese caso, esperar al momento tras el baño o utilizar aceites corporales puede ser una opción.

Algunas estadísticas señalan que, al inicio del embarazo, aproximadamente el 40% de las embarazadas experimenta una disminución del deseo sexual, un 50%, también aproximado, no experimenta cambios importantes y un 10% experimenta un incremento del deseo sexual. Pero estas cifras suelen cambiar durante la siguiente etapa de la gestación.

En el segundo trimestre:

En estos momentos suelen desaparecer las molestias habituales de los primeros meses de embarazo, y la pareja se ha adaptado a su nueva situación, por lo que el deseo sexual suele reaparecer. Es un buen momento para que el ejercicio de los músculos vaginales vayan mejorando nuestro tono muscular de cara al momento del parto.

Además, en el periodo central del embarazo se produce una congestión vascular que se traduce en la llegada de mayor cantidad de sangre a los vasos sanguíneos pélvicos, por lo que hay una mayor sensibilidad que se traduce en mayor excitación sexual, especialmente en las mujeres que han dado a luz uno o más hijos.

Menos náuseas, menor cansancio, menos dolor en los pechos… todo hará que se vuelva a cierta normalidad. En muchas ocasiones se pasa del “sexo de procreación” de antes del embarazo a un sexo completamente recreativo. Hay que aprovechar los momentos de bienestar para afrontar la parte final del embarazo…

Y el tercer trimestre:

Es habitual que la disminución en la frecuencia de relaciones sexuales en estos momentos sea más drástica que en el primer trimestre. Las molestias físicas de la madre, la incomodidad y la cercanía del momento del parto, que puede provocar nervios, ansiedad o temores, pueden impedir que el deseo sexual surja, no ya con ímpetu, sino ni siquiera débilmente. Para la mujer puede resultar más difícil alcanzar el placer sexual durante las últimas semanas de gestación, aunque hay algunas futuras mamás que no experimentan problemas en este sentido.

Durante las relaciones sexuales en este trimestre, la mujer puede producir calostro que salga de los pechos mediante la estimulación. No es nada preocupante, simplemente estaremos ayudando a que se produzca esta sustancia precursora de la leche. Si o se estimulan los pechos, puede no salir, aunque hay mujeres a las que salen gotitas de calostro con el orgasmo.

A pesar de que en estos momentos la pesadez y el gran aumento de volumen pueden dificultar algunas prácticas sexuales, cuando se acerca el parto hacer el amor es muy beneficioso también. La actividad sexual estimula mecánicamente el cuello del útero, de modo natural y agradable, favoreciendo su dilatación. El sexo puede servir de este modo para ejercitar los músculos pélvicos, manteniéndolos fuertes y flexibles.

Además, el semen contiene cierta cantidad de prostaglandina, sustancia que puede favorecer la contracción del útero. Por lo tanto, tener sexo antes del parto puede ayudarnos a ablandar el cuello del útero, lo cual facilitará el trabajo del parto y aliviará el dolor.

Es un buen momento para pensar que ahora, más que amantes, la pareja se convertirá en padres, buscando y disfrutando una nueva dimensión en la relación, incluso una nueva intimidad en la cama. No importará tanto la cantidad de relaciones como la calidad de éstas, y la conexión emocional que se logre con ellas, algo que sólo se logra tras la práctica, paciencia, comprensión y diálogo.

Vía: Bebes y Mas


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