El sueño del bebé de 4 a 7 meses

Sabemos que el sueño es un proceso evolutivo. Un bebé recién nacido no duerme como un bebé de más de cuatro meses.

A partir del primer trimestre de vida, el sueño del bebé deja de ser tan caótico como lo ha sido durante ese periodo y empieza a ser algo más predecible. Continuará siendo muy inestable y el bebé se despertará con frecuencia.

A lo largo de los tres primeros meses, el bebé ha ido adquiriendo el ritmo circadiano por lo que ya duerme más durante la noche que a lo largo del día. Mantendrá dos o tres siestas diurnas pero el grueso de horas de sueño será durante la noche.

El sueño bifásico característico de los tres primeros meses de vida va modificándose. El bebé desarrolla otras fases de sueño. Así, el sueño ligero de los tres primeros meses se convertirá en las fases I y II y el sueño profundo, en las fases III y IV.

El bebé no entra directamente en la fase de sueño REM como cuando era más pequeño. Primero necesita pasar por fases de sueño ligero antes de alcanzar el sueño profundo, por lo que el menor estímulo puede despertarle.

La adquisición de estas fases es algo progresivo. El bebé necesitará un tiempo para ir adaptándose, por lo que tendrá despertares muy frecuentes.

Los adultos también tenemos varios despertares a lo largo del sueño nocturno pero somos capaces de volver a dormir sin darnos cuenta. En cambio, los bebés todavía no tienen esta capacidad desarrollada. Necesitarán acompañamiento para volver a conciliar el sueño.

Tendremos que tener en cuenta también que en este periodo de los 4 a los 8 meses se producen cambios muy importantes en la vida del bebé que afectarán de forma directa a su comportamiento.

La vuelta al trabajo de la madre tras el permiso maternal es un gran cambio para el bebé. Tendrá más despertares porque necesita compensar el tiempo que pasa separado de la madre mientras ella está cumpliendo con sus obligaciones laborales.

Los despertares frecuentes son la principal característica de esta etapa del sueño infantil que va desde los cuatro a los siete meses de edad. Si no tenemos la información adecuada, podemos llegar a preocuparnos porque el bebé ahora se despierta más que antes.

Saber que la causa de estos cambios es el propio proceso de maduración del sueño infantil puede aliviar la preocupación provocada por el desconocimiento.


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