El talco

Cuando se comienzan los cuidados del bebé, los especialistas no se ponen de acuerdo en el uso del talco. Unos nos recomiendan en que es bueno para las escoceduras, rozaduras, aportarle frescura, perfume y mantenerle seco. Otros nos dicen todo lo contrario, no lo aconsejan por ser perjudicial por ser inhalado e irritante en  los ojos y además tapa los poros de la piel, no dejándolos respirar. Los estudios realizados, nos demuestran que todo depende de la tolerancia de la piel del bebé, si muestra reacción a ello o no. Para ello, lo mejor es hacer la prueba y observar la tolerancia, si el bebé tiene problemas o no presenta ningún inconveniente.

Antes de su uso, hemos de tener en cuenta lo siguiente:

-observar en la etiqueta la fecha de caducidad

-escoger talco sin perfume y preferentemente líquido, estos funcionan al entrar en contacto con el ambiente, hidratan igualmente y evitan la inhalación e irritación ocular

-el talco en polvo no se aplica directamente en la piel, primero se echa en la mano, así se evita la nube de polvo

-el talco no se aplica en la zona que el pañal tiene contacto con la piel, pues la orina y el talco dan lugar a una masa que favorecen la producción de bacterias y hongos (lo mismo ocurre en los pliegues, al aplicar talco con el sudor)

-como casi todos los productos, nunca hay que dejarlo al alcance del niño, pues para él resulta divertido, pero a la vez, es muy perjudicial


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