El uso de la psicología inversa con los niños

Suelen ser los niños más inquietos, activos y a los que no les gusta someterse, quienes llevan peor acatar ciertas normas.

Con el uso de la psicología inversa con los niños conseguimos que pidiéndole algo, haga lo contrario, justo lo que queríamos que hiciese desde un primer momento. A continuación descubrirás cómo usar esta técnica con los más pequeños de la casa.

¿Qué es la psicología inversa?

A prácticamente ninguna persona le gusta que le dicten qué cosas hacer y cómo. Lo prohibido es lo que resulta más atractivo. A los niños tampoco les gusta que les manden, pudiendo mostrar actitudes desafiantes y encararse con sus padres u otros adultos. Suelen ser niños más inquietos, activos y a los que no les gusta someterse, quienes llevan peor acatar ciertas normas.

Cuando ningún otro método sirve para que el niño obedezca, se siente uno cansado de discusiones y rabietas, puede utilizarse esta técnica de corriente conductista, creada por el psicólogo Viktor Frankl. Si el niño se niega a hacer lo que se le pide, ser acerca más a las prohibiciones y no atiende a razones, aplicar la psicología inversa puede resultar útil.

Este procedimiento tiene como fin influir de un modo sano en el modo de actuar del niño. Lo que se va a hacer, es decirle al niño que haga lo opuesto que se quiere que haga. Esto es algo que puede resultar un tanto complejo, por lo tanto debe hacerse de un modo adecuado, meditado y asimilado para que no resulte contraproducente para el niño.

Detractores frente a esta técnica psicológica

Entre quienes creen que esta técnica no vulnera al niño, otros, entre ellos psicólogos, no la aceptan. De manera puntual sí pueden considerar su uso, no obstante, la utilización habitual de la misma no favorece un buen desarrollo en el niño. Puede apreciarse cierta manipulación en el modo de proceder, ya que el niño cree que está actuando por sí mismo, y realmente son sus padres o cuidadores quienes le están llevando a tomar esa decisión.

Los profesionales de la salud mental advierten que el uso frecuente de esta técnica puede generar en los niños miedos, inseguridades, baja autoestima y autoconcepto. Se piensa en algunos casos, que cuando el niño accede a hacer lo que en realidad no quería, no es porque el adulto lo haya logrado, es porque al niño le da realmente igual, o en su interior no estaba tan en desacuerdo. Realmente son opiniones bastante subjetivas.

En casos concretos, y como último recurso, como cuando tras intentar de un modo fallido que coma o se bañe, no accede, puede servir de aliado el uso de esta técnica, no obstante, existen opiniones que consideran que se coarta la libertad del menor para ser él mismo y tomar sus decisiones ante ciertos asuntos.

¿Cómo aplicar la psicología inversa?

A niños a los que les cuesta obedecer, se les va a decir que hagan lo opuesto que se quiere que hagan.

La psicología inversa funciona, debido a la resistencia psicológica, esto es, demostrarse a uno mismo que puede hacer las cosas por sí mismo. El niño que quiere ejercer en diferentes situaciones, cuando se ve coartado u obligado a hacer algo, necesita hacer lo opuesto para demostrarse y demostrar a otros que es independiente y puede decidir. Los niños buscan encontrarse y se equivocarán mil veces en el proceso. Quien lleva a cabo esta técnica debe tener en cuenta lo siguiente:

  • Quien ejerce la psicología inversa con el niño debe poner emoción o misterio para atraer la atención, seriedad, tensión y ser convincente en sus enunciados.
  • Si se está enfadado o disgustado con el niño, debe seguirse así y que el niño entienda que no es una broma o que no tiene la suficiente importancia.
  • Si se le reta a algo, como a colocar en un tiempo récord sus juguetes u ordenar su habitación , lo verá como algo divertido.
  • Es importante que el adulto, seguramente el padre o madre, no ceda ante la presión, no dude, titubee o cambie de opinión. Se debe seguir hasta el final.
  • En ocasiones en que el niño haga bien las cosas, lo que es la premisa principal por parte del padre, puede premiarse.
  • Como un truco puntual, en la mayoría de ocasiones, debe dejarse a los niños actuar también por su cuenta, bien ganando, bien equivocándose. Cada paso que den será para aprender.

Ejemplos de psicología inversa en niños

Cuando se usa esta técnica lo que se está haciendo es hacer creer al niño que lo que se le pide es lo que uno desea, cuando verdaderamente es lo contrario. Si se quiere que el niño se coma las verduras y éste quiere las patatas fritas, se le dirá que se coma las patatas fritas, que las verduras que están más buenas se las comerá él. Con niños más desobedientes o menos manejables, suele funcionar mejor. La postura del adulto debe ser convincente y seria.

Otro ejemplo es aquél en el que se le da al niño dos opciones para elegir. Si por ejemplo se le dice que puede elegir comer o pera o manzana y elige una de ellas, será fantástico porque cualquiera de ellas es una buena elección. Cuando al niño se le propone un reto, se le insta a vestirse solo lo más rápido posible, éste lo toma como una tarea a afrontar y suele realizarla con empuje y ganas. Se convierte en un juego apetecible.

Todas las personas queremos sentirnos libres y poseedoras del control de nuestras vidas, por lo que con moderación y puntualmente uno puede adentrarse en la mente de quienes están creciendo y formándose como personas. Para niños que analizan todo mucho, no es una técnica recomendada. Los niños necesitan que se les escuche, apoye y guie de un modo correcto. Muchas veces se escucha a los niños decir que no quieren hacer algo, pero tras esa negación se perciben miedos. Se les debe ayudar sin limitar su esencia y personalidad, y en casos precisos, donde previamente no ha funcionado hablarles, explicarles ni ordenarles.


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Ana María Longo Silva nació en Bonn (Alemania) en 1984 y es hija de padres gallegos y emigrantes. Licenciada en Pedagogía en 2006 por la Universidad de Santiago de Compostela, también posee formación en coaching y liderazgo personal, psicología infantil, inteligencia emocional y trastornos emocionales. Colaboró en Woman Actitud, donde destaca el artículo “Vivir”, publicado en 2015. Entre 2007 y 2016, ha realizado trabajos esporádicos como cuidadora infantil y profesora particular, por lo que los niños han sido y son un referente en su vida. Amante del cine, la música y viajar, Mommy: amor en uso es su primer libro editado. Le sigue Mamá...: ¡Teta! Lactancia materna. Actualmente, reside en Palma de Mallorca. Está casada y es madre de una preciosa bebé, quien le ha despertado el deseo y el valor para publicar. Actualmente también es redactora en la revista Bekia y colabora en el blog Madres Hoy, publicando sobre temas de maternidad, una temática que le fascina y a la que dedica el tiempo completo. Con su trabajo quiere apoyar y ayudar a madres primerizas y futuras madres. En cuanto a sus proyectos, tiene pendiente publicar un libro sobre el comportamiento humano.

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