El embarazo cambia nuestro cerebro para siempre ¡y a mejor!

En el embarazo nos surgen muchas dudas. Por un lado, tenemos miedo de nuestra reacción hacia el bebé, de si seremos capaces de cuidarlo o sobre nuestros sentimientos hacia el bebé.

Pero también nos surgen dudas acerca de nuestra recuperación en el posparto, ¿volveremos a ser como antes? ¿Cuándo nos recuperaremos?

Durante el embarazo nos cuesta bastante concentrarnos y son frecuentes los despistes, seguramente porque estamos centradas en nuestro embarazo y en lo que nuestro bebé puede necesitar.

Cualquier mujer que ha sido madre sabe que nunca volvemos a ser como antes del embarazo, nos damos cuenta de cómo cambia nuestro cuerpo y nuestra mente. Pues eso que las madres ya suponíamos ha quedado confirmado por un estudio publicado en diciembre de 2016 en la revista “science” (puedes consultarlo aquí).

El estudio

Para examinar los efectos del embarazo en la estructura del cerebro humano, se realizaron resonancias magnéticas cerebrales a mujeres que no habían tenido hijos y deseaban ser madres, antes de quedarse embarazadas por primera vez. La segunda parte del estudio se realizó después del nacimiento de los bebés, volviendo a realizar otra resonancia magnética.

Paralelamente se realizó el mismo estudio, en los mismos plazos, a mujeres sin hijos que no deseaban ser madres y no quedaron embarazadas.

También se incluyó en el estudio a un grupo de hombres que fueron padres.

Los resultados son verdaderamente llamativos. Constatan los importantes cambios que sufre el cerebro de la mujer durante el embarazo…

Conclusiones

En particular, los cambios ocurren en la materia gris, que se reduce en las zonas cerebrales relacionadas con la empatía. Pero los investigadores dejan claro que, en este caso, la disminución de materia gris no significa que se pierdan neuronas, sino “retirada de conexiones neuronales”. Es lo que los investigadores llaman “poda adaptativa” y que se traduce en una mayor eficacia cognitiva.

¿Qué significa esto?

Que esta poda suceda en las zonas cerebrales relacionadas con la empatía supone que la capacidad que todos los seres humanos poseemos de ponernos en el lugar de los demás, de anticiparnos a sus intenciones, o a sus deseos o necesidades, es decir la capacidad de empatizar, se vería aumentada.

Los investigadores achacan los cambios en el cerebro a los cambios hormonales del embarazo.

¿Cómo nos afecta?

Esta mejora en la capacidad de empatizar de la madre se traduce en una mayor capacidad para interpretar las señales que nos manda el bebé y detectar sus necesidades. Además de adelantarnos a las posibles amenazas para la seguridad de nuestro bebé.

Seguramente por eso las madres vemos el peligro donde los demás no lo ven…

¿Los padres también sufren esos cambios?

Curiosamente, los cambios solo ocurren en las mujeres que son madres. Los padres no registraron dichos cambios y las mujeres que no tuvieron hijos tampoco.

¿Desaparecen los cambios en el cerebro de las madres?

El estudio confirma que después de dos años los cambios que se habían registrado en el cerebro de las madres se mantenían, el cerebro no volvía a la situación previa al embarazo.

Así que parece confirmarse que el embarazo no solo cambia nuestro cuerpo, también nuestro cerebro y como no, nuestra mente y nuestra filosofía de vida. Y por lo que parece, lo hace de forma permanente..

 


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