No todo el mundo sabe qué es un embarazo ectópico y qué es lo que lo provoca, pero son muchas las mujeres que lo sufren a lo largo de sus vidas. En un embarazo normal, el ovario libera un óvulo en la trompa de Falopio. Si el óvulo se encuentra con un espermatozoide, el óvulo fertilizado se mueve hacia el útero para quedarse en el revestimiento y continúa creciendo durante nueve meses.
Qué es un embarazo ectópico
Ocurre que en aproximadamente 1 de cada 50 embarazos, el óvulo fertilizado no llega a su destino y se queda en la trompa de Falopio. En este caso, se llama embarazo ectópico o embarazo extrauterino. En la mayoría de los casos el embrión se implanta en la trompa (embarazo tubárico), pero también puede hacerlo en un ovario, en el cuello del útero o incluso en la cavidad abdominal.
En estos casos, que son más bien raros, el óvulo fertilizado se adhiere a uno de los ovarios, aunque también se puede adherir incluso en el cuello uterino o en otras zonas de la pelvis o el abdomen. Ninguna de estas localizaciones está preparada para permitir el crecimiento de un embarazo, porque no tienen suficiente espacio ni un tejido adecuado que pueda nutrir al embrión sin dañarse.
En cualquier caso, un embarazo ectópico nunca puede llegar a término y el bebé no puede sobrevivir. A medida que el embrión crece, puede distender o incluso hacer estallar el órgano donde se ha implantado, provocando hemorragias internas muy graves que pueden poner en peligro tu vida. Por este motivo, los embarazos ectópicos requieren diagnóstico y tratamiento de emergencia.
Muy a menudo, el embarazo ectópico ocurre dentro de las primeras semanas de embarazo. Incluso cuando te lo diagnostican, es posible que ni siquiera supieras que estabas embarazada. Realmente, que una mujer descubra que está sufriendo un embarazo ectópico puede ser un gran shock, sobre todo si estaba buscando quedarse en estado o llevaba tiempo intentando ser madre.
Lo más habitual es que los médicos descubran a las mujeres que están embarazadas con un embarazo ectópico en la 8ª semana de gestación, aunque con las técnicas actuales de ecografía y analíticas se pueden detectar incluso antes. Los embarazos ectópicos pueden ser muy aterradores y tristes: el bebé no puede sobrevivir y se debe interrumpir el embarazo. Aunque hay casos extremadamente raros y peligrosos en los que el embarazo avanza más tiempo o incluso se describen nacimientos en ectópicos abdominales muy seleccionados, no es la evolución frecuente y siempre supone un riesgo altísimo para la madre.
Para una mujer, tener un embarazo ectópico significa tener que perder a su bebé, y puede tomar algún tiempo poder superarlo tanto física como emocionalmente. Sin embargo, hay una noticia que no es tan negativa: haber tenido un embarazo ectópico no significa que no puedas volver a ser madre. Muchas mujeres tienen después embarazos normales y partos sin complicaciones.
Tipos de embarazo ectópico
El concepto de embarazo ectópico abarca varias localizaciones posibles. Conocerlas ayuda a entender mejor el riesgo y las opciones de tratamiento:
- Embarazo ectópico tubárico: se implanta en una trompa de Falopio. Es el tipo más frecuente.
- Embarazo ectópico ovárico: el embrión se implanta directamente sobre el ovario.
- Embarazo ectópico cervical: la implantación ocurre en el cuello del útero, zona con alto riesgo de sangrado importante.
- Embarazo ectópico abdominal: el embrión se desarrolla en la cavidad abdominal, sobre ligamentos, intestino, peritoneo u otras estructuras.
Cualquiera de estas formas comparte una característica común: no existe posibilidad de desarrollo normal y siempre es necesario un seguimiento estrecho y un manejo especializado.
Cuáles son los síntomas de un embarazo ectópico

Los síntomas de un embarazo ectópico pueden ser muy similares a los de un embarazo normal en sus primeras semanas. Por eso, al principio podrías notar solo signos típicos de gestación:
- Ausencia de menstruación o retraso menstrual.
- Náuseas y vómitos típicos del inicio del embarazo.
- Sensibilidad en las mamas y sensación de hinchazón.
- Más cansancio de lo habitual y aumento en la frecuencia de la micción.
A medida que pasan las semanas y el embarazo ectópico progresa, empiezan a aparecer signos de alarma que no debes ignorar. Existen algunos síntomas que deben hacer que te salten las alarmas para acudir a tu médico o a urgencias:
- Sangrado vaginal, que puede ser leve o abundante, de color marrón oscuro o rojo brillante, distinto a una regla habitual.
- Náuseas y vómitos con dolor, especialmente si se acompañan de malestar intenso.
- Dolores abdominales o pélvicos que pueden ser persistentes o intermitentes.
- Calambres abdominales bastante agudos, a menudo localizados en un solo lado.
- Mareos o debilidad, que pueden indicar que se está produciendo una pérdida de sangre.
- Dolor en el hombro, el cuello o el recto, debido a la irritación de nervios por sangre acumulada en la cavidad abdominal.
- Desmayos o sensación de desmayo si el sangrado es importante.
- Dolor lumbar o presión rectal en algunos casos.
Si se rompe la trompa de Falopio, el dolor y el sangrado pueden ser lo suficientemente graves como para causar desmayos, presión arterial baja y signos de choque o shock (palidez, sudor frío, respiración rápida). Esta situación es una emergencia médica.
Es importante recordar que, en algunos casos, el embarazo ectópico no cursa con dolor intenso al principio o puede simular una regla irregular. Por eso, ante cualquier duda (test de embarazo positivo, sangrado anormal o dolor pélvico), es esencial consultar.
Si estás experimentando un embarazo ectópico o tienes uno o más síntomas de los que acabamos de comentar, es necesario que te pongas en contacto rápidamente con tu médico o que, en todo caso, acudas a urgencias para reducir el riesgo de hemorragia y poder preservar tu fertilidad para el futuro.
¿Cuándo se puede detectar un embarazo ectópico?
Detectar un embarazo ectópico de forma temprana es clave para evitar complicaciones graves. En la mayoría de los casos, el diagnóstico se realiza durante el primer trimestre, a menudo entre la semana 5 y la 10 de gestación.
Un embarazo ectópico se puede sospechar a partir de la quinta o sexta semana, cuando los niveles de la hormona del embarazo (hCG) son detectables en sangre y se realizan ecografías. En muchas ocasiones, se observa que:
- Hay test de embarazo positivo, pero no se visualiza saco gestacional dentro del útero en la ecografía.
- Los niveles de hCG no aumentan de forma adecuada (no se duplican cada 48-72 horas como se espera en un embarazo intrauterino normal).
En caso de niveles de beta-hCG por encima de un cierto valor (discriminatorio) en los que no se visualiza vesícula gestacional en el interior del útero, debe sospecharse y buscarse la gestación en otra localización fuera del útero, realizando controles seriados.
¿Qué causa un embarazo ectópico?

Un embarazo ectópico suele ocurrir porque el óvulo fertilizado no puede desplazarse con normalidad por las trompas de Falopio hasta el útero. Diversos factores pueden interferir en este proceso, aumentando el riesgo de que el embrión se implante fuera del útero. Algunas de las causas y mecanismos implicados son:
- Infección o inflamación de la trompa de Falopio que puede ser parcial o grave, produciendo estrechamientos u obstrucciones.
- Tejido cicatricial de una infección previa o de un procedimiento quirúrgico, que impide el movimiento adecuado del óvulo hacia su destino.
- Malformaciones o defectos congénitos en las trompas de Falopio que alteran su forma y funcionamiento.
- Desequilibrios hormonales que afectan a la motilidad de las trompas y al transporte del óvulo fertilizado.
- Crecimientos anormales como tumores o pólipos que deforman la trompa o la cavidad uterina.
En muchos casos, no se identifica una causa única, pero sí se reconocen factores de riesgo que aumentan la probabilidad de sufrir esta complicación.
¿Quién tiene más riesgo de padecer un embarazo ectópico?
Existen algunos factores de riesgo que pueden hacer que sea más probable para una mujer padecer un embarazo ectópico. Tener uno o varios de ellos no significa que vayas a tenerlo seguro, pero sí conviene que estés especialmente alerta a los síntomas y que tu médico haga un seguimiento cercano del embarazo.
- Edad materna entre 35 y 44 años, ya que con la edad aumentan las alteraciones tubáricas y otras patologías ginecológicas.
- Embarazo ectópico anterior, que aumenta el riesgo de recurrencia en gestaciones posteriores.
- Cirugía pélvica o abdominal previa, especialmente la que involucra trompas de Falopio (ligadura, recanalización, cirugía por infecciones o quistes).
- Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), a menudo causada por infecciones de transmisión sexual como clamidia o gonorrea, que generan cicatrices en las trompas.
- Abortos inducidos y procedimientos uterinos reiterados que pueden alterar la anatomía del tracto reproductor.
- Concebir tras una ligadura de trompas o teniendo colocado un dispositivo intrauterino (DIU); si el embarazo se produce, aumenta la probabilidad de que sea ectópico.
- Ser una mujer fumadora, porque el tabaco afecta al funcionamiento de las trompas y a su capacidad de transporte.
- Endometriosis, que puede afectar a las trompas de Falopio y provocar adherencias.
- Tratamientos de fertilidad con medicamentos que estimulan la ovulación o procedimientos como la fecundación in vitro.
- Historia de esterilidad previa o problemas de fertilidad que suelen asociarse a patología tubárica.
Aunque es complicado determinar la causa exacta de un embarazo ectópico concreto, se ha demostrado que estos factores de riesgo pueden influir negativamente en la viabilidad de los embarazos y aumentar la probabilidad de implantación fuera del útero.
¿Se puede prevenir un embarazo ectópico?
Un embarazo ectópico no se puede prevenir al cien por cien, pero sí se puede disminuir el riesgo adoptando algunas medidas relacionadas con el cuidado de la salud ginecológica:
- Prevenir y tratar precozmente las infecciones de transmisión sexual, utilizando preservativo y acudiendo al médico ante síntomas como flujo anormal, dolor pélvico o sangrado.
- Evitar el tabaco, ya que fumar está asociado a un mayor riesgo de daño tubárico.
- Realizar revisiones ginecológicas periódicas para detectar a tiempo enfermedades como la endometriosis o la EIP.
- Consultar con el especialista antes de buscar embarazo si has tenido cirugías en las trompas, tratamientos de fertilidad o un embarazo ectópico previo.
Aunque sigas todas estas recomendaciones, el riesgo nunca es cero, por eso es tan importante reconocer los síntomas y acudir temprano al médico.
El diagnóstico de un embarazo ectópico

Una vez que llegas al hospital o a la consulta y se sospecha un embarazo ectópico, se suelen realizar varias pruebas para confirmar el diagnóstico y valorar el mejor tratamiento. Entre las más importantes se encuentran:
- Prueba de embarazo: normalmente se empieza por un test de orina o, idealmente, una analítica de sangre que mide los niveles de hCG (hormona del embarazo).
- Examen pélvico: permite valorar si hay dolor a la palpación, tamaño del útero y posibles masas anexiales.
- Ecografía transvaginal: es la prueba clave para localizar el saco gestacional. Si no se ve dentro del útero y los niveles de hCG son altos, se sospecha fuertemente de embarazo ectópico.
- Ecografía abdominal: complementa la exploración para valorar la presencia de líquido libre (sangre) en la cavidad abdominal.
En algunos casos, las primeras ecografías no permiten confirmar con seguridad la localización del embarazo. Entonces, el equipo médico puede indicar:
- Repetir ecografías cada pocos días para ver la evolución.
- Control seriado de hCG en sangre para comprobar si los niveles suben de forma adecuada, se estancan o descienden.
- Laparoscopia diagnóstica en situaciones dudosas o cuando se sospecha rotura y no se identifica claramente la causa en la ecografía.
Si el embarazo ectópico se confirma, los médicos decidirán cuál es el mejor tratamiento dependiendo de tu caso personal, del tamaño y la localización del embarazo, de los niveles de hCG, de la estabilidad hemodinámica y de si quieres quedarte embarazada en el futuro o no.
El tratamiento de un embarazo ectópico

El tratamiento del embarazo ectópico tiene siempre el objetivo de interrumpir la gestación anormal antes de que cause un daño mayor y, cuando es posible, preservar la fertilidad. Existen varias opciones terapéuticas en función del momento del diagnóstico y del estado de la trompa u órgano afectado.
Tratamiento médico con metotrexato
Cuando el embarazo ectópico se detecta de forma temprana, la mujer está estable, el saco gestacional es pequeño y no hay signos de rotura, se puede optar por un tratamiento médico con fármacos. El más utilizado es el metotrexato, un medicamento que detiene el crecimiento de las células del embarazo.
El metotrexato se administra habitualmente en inyección intramuscular. A partir de ese momento, el tejido del embarazo se va reabsorbiendo poco a poco y los niveles de hCG descienden de forma progresiva. En algunos protocolos se usa una única dosis y en otros, una pauta de dos dosis, según la evolución analítica y las características del caso.
Durante este tiempo, es imprescindible:
- Realizar controles frecuentes de hCG para asegurarse de que la hormona va descendiendo.
- Acudir a urgencias si aparecen dolor intenso, mareos o sangrado abundante, porque puede indicar rotura a pesar del tratamiento.
- Evitar quedarse embarazada de nuevo hasta que el médico lo indique, ya que el fármaco puede afectar a una futura gestación si no se ha eliminado totalmente del organismo.
Tratamiento quirúrgico
Si el médico sospecha que la trompa de Falopio se ha roto, si el embarazo está más avanzado o si el tratamiento médico no es adecuado o no funciona, se necesitará una cirugía de emergencia para poder detener el sangrado y retirar el tejido ectópico.
En algunos casos, la trompa de Falopio y el ovario pueden estar dañados y será necesario reparar o extirpar la zona afectada. Existen varias técnicas quirúrgicas:
- Cirugía laparoscópica: se realiza a través de pequeñas incisiones en el abdomen, utilizando un laparoscopio (instrumento delgado y flexible con cámara). Es la opción preferida cuando la mujer está estable.
- Salpingostomía: se hace una pequeña incisión en la trompa de Falopio para extraer el embrión, intentando preservar la trompa.
- Salpingectomía: se extirpa por completo la trompa de Falopio dañada si está muy afectada o si el sangrado es importante.
- Laparotomía: cirugía abierta mediante una incisión más grande, indicada en situaciones de emergencia con hemorragia abundante.
Si la trompa de Falopio no se ha roto y el embarazo no ha progresado mucho, la cirugía laparoscópica conservadora puede ser todo lo que se necesita para extraer el embrión y reparar el daño. Es muy importante preservar, siempre que sea posible, la integridad de la trompa de Falopio para mantener opciones de fertilidad futura.
Seguimiento después del tratamiento
Después del tratamiento médico o quirúrgico para un embarazo ectópico, por lo general se realizarán pruebas de sangre periódicas para medir los niveles de hCG hasta que se negativicen por completo. Esto confirma que todo el tejido del embarazo ectópico ha desaparecido.
Si los niveles de hCG se mantienen elevados o bajan muy lentamente, puede indicar que queda tejido ectópico activo, y en ese caso podría ser necesario repetir la dosis de metotrexato o realizar una nueva intervención.
Consecuencias y posibles complicaciones del embarazo ectópico
Un embarazo ectópico no tratado puede tener consecuencias graves para la salud de la mujer. Las complicaciones más importantes son:
- Ruptura de la trompa de Falopio u otra estructura donde se haya implantado el embarazo, con riesgo de hemorragia interna masiva.
- Hemorragia severa que puede poner en peligro la vida y requerir transfusiones de sangre y cirugía urgente.
- Daño permanente en las trompas, lo que dificulta embarazos futuros o aumenta el riesgo de nuevos ectópicos.
- Infertilidad si el daño tubárico es importante o si se extirpan ambas trompas.
Los síntomas de hemorragia interna pueden incluir dolor abdominal o pélvico intenso, mareos, desmayos, presión arterial baja, piel fría y sudorosa, y desorientación. Ante estos signos, hay que acudir de inmediato a urgencias.
Qué ocurre después del embarazo ectópico

La mayoría de las mujeres que han pasado por un embarazo ectópico tienen embarazos y partos normales en el futuro, incluso si se eliminó una trompa de Falopio. La capacidad de lograr un nuevo embarazo depende de varios factores:
- Si se conserva al menos una trompa funcional, las posibilidades de un embarazo natural son buenas.
- Si se ha extirpado una trompa, la otra puede seguir permitiendo la concepción, aunque el riesgo de un nuevo ectópico puede ser ligeramente mayor.
- Si se extirpan ambas trompas, no será posible un embarazo natural, pero se puede recurrir a técnicas de reproducción asistida como la fecundación in vitro.
Si el embarazo ectópico fue causado por una enfermedad tratable, como una infección de transmisión sexual o una enfermedad inflamatoria pélvica, tratar esa enfermedad mejorará tus posibilidades de embarazo futuro. Lo ideal después de pasar por un embarazo ectópico es esperar entre 6 y 8 meses antes de volver a intentar quedarte embarazada, aunque el tiempo exacto debe individualizarse y por eso es fundamental consultar con tu médico.
Además de la recuperación física, es muy importante cuidar el aspecto emocional. Es habitual sentir tristeza, miedo a un nuevo embarazo o ansiedad ante revisiones médicas. Pedir ayuda psicológica o apoyo en grupos de mujeres que han pasado por lo mismo puede resultar muy beneficioso.
Aprender a reconocer los síntomas, acudir de forma temprana a las revisiones del embarazo y mantener una buena salud ginecológica ayuda a reducir riesgos y a vivir futuros embarazos con mayor seguridad y acompañamiento profesional.
