¿En qué consiste el parkinson en la niñez?

Los niños aquejados de parkinson pueden padecer dolor en las articulaciones, temblores, e incluso depresión.

El parkinson es una enfermedad por lo habitual relacionada con la edad adulta, sin embargo un pequeño porcentaje se refiere a la niñez. A continuación vamos a conocer más sobre la situación de niños que la padecen.

¿Qué es el parkinson?

El parkinson es una enfermedad de tipo neurológico. Quienes padecen parkinson ven afectada su capacidad para controlar sus movimientos. Es decir, con el paso del tiempo tras la detección de la enfermedad la persona ve como progresivamente su cerebro no es capaz de frenar determinados impulsos nerviosos. Estos impulsos se relacionan  con el movimiento en partes de su cuerpo. La situación deriva a raíz de que las neuronas no producen la necesaria cantidad de dopamina. En un primer momento se ve afectado un lado del cuerpo de la persona. Poco después la problemática abarca la otra mitad. Algunos de los primeros síntomas son:

  • Dolor en las articulaciones.
  • Falta de coordinación.
  • Problemas de equilibrio.
  • Temblores.
  • Rigidez en las extremidades.

No existe una prueba concreta para el diagnóstico de este trastorno. Tampoco existe cura. Al paciente, según necesidad, se le administran medicamentos, en casos más graves se estimula su cerebro. Otros aspectos necesarios para que el sujeto lleve su vida lo mejor posible es seguir una dieta saludable y hacer ejercicio, rehabilitación con fisioterapia, terapia ocupacional o logopedia. Cuando la enfermedad se agrava el paciente se expone a sufrir:

  • Dificultad para caminar.
  • Problemas para tragar.
  • Depresión.
  • Problemas urinarios.
  • Problemas para pensar.

Parkinson en niños

Tanto padres, familiares y profesores deben velar por el bienestar del niño con parkinson, y en la medida de lo posible, acondicionar los lugares donde el niño pase más tiempo.

En jóvenes de alrededor de 20 años se habla de parkinson precoz y el porcentaje de afectados ronda el 0.25%, casi todos casos genéticos, al contrario que el parkinson en personas mayores. La mayoría de afectados por este tipo de parkinson en la niñez tienen edades comprendidas entre los 6-16 años. En los niños existe una prevalencia en síntomas que limitan su actividad cotidiana y afectan con probables lesiones como roturas o torceduras, como son:

  1. Distonías o contracciones involuntarias de los músculos.
  2. Discinesias o movimientos involuntarios.

En el caso en que los síntomas no afecten a la actividad normal del niño no se administran fármacos. El deporte resulta una efectiva medicina, y practicarlo a diario ayuda al control motor y permite superar obstáculos y miedos que parecen insalvables. Tanto padres, familiares y profesores deben velar por el bienestar del niño y en la medida de lo posible acondicionar los lugares donde el niño pase más tiempo. Tener barandillas para evitar caídas e incluso cambiar utensilios que pueda manipular, pueden facilitarle las cosas. Su entorno debe hacer lo posible por integrarle y escucharle, fomentando que se incrementen sus deseos de lucha.


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