Como ya hemos dicho, este trabajo de parto se subdivide en tres etapas, que van desde el parto hasta la expulsión de la placenta. La primera etapa consiste en la dilatación del cuello uterino. La segunda etapa es el nacimiento del bebé en la que la mamá empuja al bebé y la tercera etapa es la expulsión de la placenta.
En los dÃas previos a que el parto se inicie, comenzarás a experimentar sensaciones nuevas o se incrementarán varias ya existentes que están dadas por el simple efecto de la gravedad, ya que el bebé quiere descender para tomar su lugar en el canal del parto.
Los signos y sÃntomas más frecuentes que advierten que el parto puede desencadenarse en algún momento son:
- Presión sobre el pubis
- Dolor en la zona lumbar
- Puntadas o sensación de vacÃo en la zona vaginal profunda
- Aumento de las secreciones vaginales
- Flujo vaginal amarronado o levemente sanguinolento
- Expulsión del tapón mucoso
- Rotura de la bolsa de aguas
- Encajamiento o descenso de la cabeza fetal (sensación de abdomen más bajo y alivio al respirar)
- Diarrea o evacuaciones más frecuentes y blandas
- Impulso de anidamiento (necesidad súbita de ordenar o limpiar)
La expulsión del tapón mucoso puede producirse antes de que el parto se desencadene como también puede ocurrir unos cuantos dÃas antes. La rotura de la bolsa de aguas también puede ocurrir algunos dÃas antes de que el parto se inicie. Sentirás como un lÃquido caliente que corre por tus genitales, como si te hubieras orinado. Si el lÃquido es verdoso (posible meconio) o con mal olor, requiere valoración profesional.
Etapas del trabajo de parto y criterios de inicio

Desde el punto de vista clÃnico, el parto se divide en tres fases: dilatación, expulsivo y alumbramiento. Para considerar que el parto ha iniciado, se valoran contracciones regulares (p. ej., cada 3–5 minutos), dilatación cervical en aumento (hasta 10 cm) y borramiento del cuello uterino (adelgazamiento medido en porcentaje hasta 100%). Antes, muchas mujeres viven una fase de pródromos con contracciones irregulares sin cambios cervicales sostenidos.
Fase 1: dilatación (latente, activa y transición)

Es la fase más larga. En la fase latente las contracciones se vuelven más frecuentes e irregulares, el cuello se ablanda, acorta (borramiento) y va abriéndose. Puedes notar aumento de flujo y pérdida del tapón.
En la fase activa (aprox. de 6 a 10 cm) las contracciones son más intensas y regulares (60–90 s), se acelera la dilatación y el descenso de la cabeza fetal a través de la pelvis. Puedes aliviar molestias con movimiento, duchas tibias, respiración y apoyo continuo.
Durante esta fase, la presentación desciende por la pelvis siguiendo los planos de Hodge y el equipo controla bienestar materno-fetal mediante monitorización intermitente o continua según el caso.
Transición: tramo final de la dilatación hasta 10 cm, con contracciones muy potentes, sensación de presión rectal, náuseas o temblores. Concentrar la respiración y recibir acompañamiento ayuda a atravesarla.
Fase 2: expulsivo (nacimiento del bebé)
Comienza con la dilatación completa y termina con la salida del bebé. Aparece el deseo de pujar en el parto, y los empujes coordinados con las contracciones ayudan al nacimiento. La salida controlada de la cabeza y los hombros protege el periné; la episiotomÃa se reserva a indicaciones concretas y no se practica de forma rutinaria.
El tiempo puede variar de minutos a varias horas. Se favorecen posiciones cómodas (cuclillas, de lado, a cuatro apoyos) y el contacto piel con piel y el pinzamiento no inmediato del cordón cuando está indicado para mejorar reservas de hierro del recién nacido.
Fase 3: alumbramiento (placenta y membranas)

El parto no concluye hasta la expulsión de la placenta, que suele producirse en minutos (habitualmente dentro de media hora). Las contracciones uterinas mantienen el sangrado controlado. Es habitual el alumbramiento dirigido con oxitocina para reducir el riesgo de hemorragia. Se revisa que la placenta esté completa y se valora y repara, si es necesario, cualquier desgarro perineal.
Señales para acudir al hospital o llamar
- Contracciones regulares y dolorosas cada 5 minutos durante 1–2 horas (o cada 3–5 minutos si es tu primer parto).
- Rotura de membranas (pérdida de lÃquido amniótico), aunque no estés segura del origen.
- Sangrado vaginal abundante o continuo.
- Disminución marcada de movimientos fetales o preocupación clÃnica.
- Fiebre, dolor de cabeza intenso o malestar que te preocupe.
Contracciones de Braxton Hicks vs contracciones de parto

Las Braxton Hicks son irregulares, no aumentan en intensidad y suelen ceder con hidratación, descanso o un baño tibio. Las de parto se vuelven rÃtmicas, más largas y fuertes, y producen cambios en el cuello uterino.
- Regularidad: en el parto se acortan los intervalos (2–5 min).
- Duración: suelen durar 60–90 segundos cuando es parto.
- Persistencia: no ceden al cambiar de postura o caminar.
- Intensidad: crecen progresivamente y dificultan hablar.
Qué ocurre al ingreso y cómo se monitoriza
Se toman signos vitales, se valora la posición y presentación fetal (lo más frecuente es cefálica), se explora el cuello uterino y se registra la frecuencia cardiaca fetal. Puede colocarse una vÃa intravenosa para fluidos y medicación. Si se prevé anestesia o posible cesárea, suele limitarse la ingesta a lÃquidos claros. El lÃquido amniótico debe ser claro; si aparece meconio (verdoso) requiere vigilancia especÃfica.
El personal puede controlar presión arterial, temperatura, dinámica uterina, analÃticas y orina. La monitorización fetal puede ser continua o intermitente según riesgos y evolución.
Manejo del dolor: opciones no farmacológicas y anestesia

- Sin fármacos: respiración, relajación, visualización, masajes, agua tibia, deambulación y cambios de posición, calor/frÃo y pelota de parto.
- Farmacológico: analgésicos (opioides en dosis evaluadas) y anestesia regional (epidural/espinal), bloqueo pudendo o local. La epidural alivia el dolor pero puede causar hipotensión, por lo que se administran fluidos IV; se valoran riesgos/beneficios individualmente.
Inducción del parto y partos asistidos
Si es necesario iniciar o potenciar el parto, pueden emplearse prostaglandinas, oxitocina o amniotomÃa. Motivos frecuentes: gestación prolongada, rotura de membranas sin contracciones, condiciones maternas (p. ej., hipertensión), o restricción del crecimiento fetal. En partos complicados puede requerirse vacuum o fórceps, y ante presentaciones anómalas o desproporción feto-pélvica, cesárea.
Mecánica del parto y posiciones
El bebé avanza mediante descenso, flexión, encajamiento, rotación interna, extensión, rotación externa y expulsión. Las posiciones verticales y el movimiento suelen mejorar el confort y pueden acortar la dilatación; la postura se individualiza según seguridad y preferencia.
Conocer estas fases, señales y recursos ayuda a afrontar el nacimiento con más confianza, a identificar cuándo acudir y a comprender qué cuidados y decisiones pueden aparecer durante todo el proceso.





