Enfrentarse a un cáncer estando embarazada

La embarazada vive una contraposición de emociones. Se siente tremendamente feliz por la llegada de su hijo, y la vez ha de lidiar con la incertidumbre sobre el futuro y los dolores de la enfermedad.

Cuando una mujer va a convertirse en madre no puede ser más feliz. Los sentimientos que le embargan son positivos, de ilusión y esperanza, pero, ¿qué ocurre cuando hay que enfrentar un diagnóstico de cáncer? ¿Cómo cambia la situación para madre e hijo? A continuación conoceremos más acerca de este complicado momento.

El anuncio de un embarazo es un momento de alegría para familia y amigos, sin embargo, el tener que conocer que se sufre cáncer puede causar que todas las atenciones y pensamientos se dirijan más en ese sentido. Para la madre resultará difícil de sobrellevar, no solo por su propia situación, si no por el hecho de que su entorno no viva la experiencia dentro la felicidad que requiere, y se centren más en el temor por la enfermedad.

La mujer de igual modo, vive una contraposición de emociones. Se siente tremendamente feliz por lo que la llegada de su hijo supone, y la vez ha de lidiar con el temor, la incertidumbre sobre el futuro y los dolores de la enfermedad. Estos sentimientos pueden derivar en un estado de permanente tristeza, desesperanza y depresión. Se añade a esto el tener que tomar complicadas decisiones sobre el tratamiento a seguir, la solicitud de ayuda de familiares y gente cercana…

Sobrellevar el embarazo con un cáncer

A la madre diagnosticada por cáncer le surgen mil y una cuestiones, le asaltan los miedos, inseguridades… Asimismo le conviene informarse, buscar y preguntar. Conocer acerca de los tratamientos posibles, diferentes vías de actuación, saber la afectación que tendrá la enfermedad hacia su bebé…, disminuirá su nivel de angustia. El yoga, incluso puede ser una terapia, no médica, que le ayude a relajarse y encontrar algo de paz en su camino.

La ayuda y el apoyo familiar diario son indispensables para que la madre no se sienta sola y perdida. Ellos deben ser conocedores de todo el proceso para poder colaborar sin ser meros espectadores. El psicólogo también es una figura clave que puede ayudar a la madre a pasar por este trance y dotarla de las herramientas necesarias. Su labor se basará en educarla a nivel emocional.  En ocasiones, incluso ser un confidente, escuchar los miedos y divagaciones de la enferma, tenderle una mano…, significa mucho. Esto logra implicar a quienes la acompañen y a tender lazos muy sólidos y permanentes.

Pese a la crudeza del momento la buena voluntad y el buen hacer de la mujer, darán resultados finalmente y provocarán que la situación se torne más llevadera. Los riesgos añadidos de la etapa, las cambios hormonales y emocionales, el estrés, las nuevas medidas para cuidarse en el día a día…, son puntos nuevos a trabajar y poner en marcha.

Tratarse de cáncer en un embarazo

La opinión de la madre, junto con la participación de los terapeutas, respecto al camino que seguir, es fundamental.

Una de cada 1000 embarazadas puede presentar un cáncer. Con el paso del tiempo resultan más frecuentes estos diagnósticos en mujeres embarazadas por su avanzada edad, el estresante nivel de vida que llevan…Por ello convertirse en madre tras los 30 o 40 años añade riesgos. En el momento en que los profesionales que lleven el caso decidan implantar un tratamiento, existen fármacos óptimos para dar a embarazadas, sin perjudicarlas ni al feto ni a la madre.

No solo el oncólogo y el médico o matrona que asistan a la madre deben dar el visto bueno al tratamiento, la opinión de la embarazada respecto al camino que seguir, es fundamental. La participación del o los terapeutas es esencial. Años atrás se recomendaba a la madre no continuar con el embarazo o no tratarse para el cáncer hasta después de dar a luz. Actualmente muchos casos de mujeres embarazadas se tratan del cáncer a la vez que pasan su embarazo, incluso de un mejor modo que las que no están embarazadas.

Para actuar y tratarse debidamente hay que conocer muchos aspectos, como por ejemplo:
-Tipo de cáncer.
-Tamaño de la tumoración.
-Velocidad de crecimiento.
-Propagación o no del tumor.
-Estadio en el que se encuentra la enfermedad.
-Edad e historia clínica de la paciente.
-Mes de gestación de la madre.
-Tratamientos recomendados.

Conociendo y valorándose las condiciones de la madre, tanto a nivel psicológico como médico, deben tomarse decisiones y actuar en consecuencia. No solo afecta su salud, y la madre lo tiene en cuenta en todo momento, si no la de su hijo. Algo que las madre normalmente anteponen. Por esto debe comprenderse y apoyarse la decisión última de la mujer, sin valorarla ni que prime la opinión propia.

Existen tratamientos para resolver el cáncer, no obstante, las pruebas preventivas como las mamografías en el caso de cáncer de mama, son esenciales, pese al bajo porcentaje de encontrarse un cáncer durante el embarazo. E incluso es viable que el embarazo finalice felizmente después de tratarse la enfermedad. Tras el segundo trimestre, sobre todo el tercero, cuando el feto está protegido y suficientemente desarrollado, no existe tanta problemática por aplicar quimioterapia. La biopsia, el ultrasonido, la mastectomía y anestesia general, no dañan al bebé.

Los miedos de una embarazada frente al cáncer

Cada mujer se enfrenta a la enfermedad de una manera. Unas se derrumban, les cuesta levantarse y luchar, otras desde un primer momento sacan fuerzas y no decaen, son positivas y están normalmente animadas. Verdaderamente no hay una ecuación que explique cómo afrontar y enfrentarse a esta enfermedad cuando estás embarazada o cuando no lo estás.

Creer que no se estará para cuidar al hijo, que el cáncer puede ser una herencia genética…, puede desestabilizar a la madre y sumirla en profundos temores. De ahí que si no se trabaja conjuntamente con un equipo sanitario fuerte y que la respalde y guíe, debe buscarse otro equipo, otro personal que sí pase la dificultad al lado de la mujer y vaya de la mano. Revisarse antes de iniciar quedarse embarazada es una opción recomendable y responsable. Sobre todo en el caso de tener antecedentes familiares de cáncer.


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Salud

Ana María Longo Silva nació en Bonn (Alemania) en 1984 y es hija de padres gallegos y emigrantes. Licenciada en Pedagogía en 2006 por la Universidad de Santiago de Compostela, también posee formación en coaching y liderazgo personal, psicología infantil, inteligencia emocional y trastornos emocionales. Colaboró en Woman Actitud, donde destaca el artículo “Vivir”, publicado en 2015. Entre 2007 y 2016, ha realizado trabajos esporádicos como cuidadora infantil y profesora particular, por lo que los niños han sido y son un referente en su vida. Amante del cine, la música y viajar, Mommy: amor en uso es su primer libro editado. Le sigue Mamá...: ¡Teta! Lactancia materna. Actualmente, reside en Palma de Mallorca. Está casada y es madre de una preciosa bebé, quien le ha despertado el deseo y el valor para publicar. Actualmente también es redactora en la revista Bekia y colabora en el blog Madres Hoy, publicando sobre temas de maternidad, una temática que le fascina y a la que dedica el tiempo completo. Con su trabajo quiere apoyar y ayudar a madres primerizas y futuras madres. En cuanto a sus proyectos, tiene pendiente publicar un libro sobre el comportamiento humano.

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