Enseñar a los niños cuándo y por qué deberían decir lo siento

En la vida las personas solemos cometer errores que entrañan a otras personas e incluso, que pueden herir los sentimientos de los demás. Son muchos los padres e incluso expertos educativos que piensan que se les debe obligar a los niños a decir ‘lo siento’ cuando hacen algo mal. En cambio, esto no significa que los niños deban ser rechazados cuando tienen una mala conducta.

Los adultos deben aprovechar la oportunidad para enseñar a los niños por qué el comportamiento que tuvieron fue incorrecto y aprender sobre los buenos modales al mismo tiempo. Forzar a un niño pequeño a pedir perdón después de haber mordido o golpeado a otro niño, solo fuerza la situación de forma insensible, insincera y sin cambiar ningún tipo de comportamiento real. Entonces, ¿qué es lo correcto? ¿qué deben enseñar los padres y cómo hacerlo?

El mal comportamiento pueden enseñar

En realidad, se puede aprovechar un mal comportamiento para que se convierta en un momento de enseñanza. Aunque son muchos los expertos que tienen pensamientos diferentes en cuanto a esto, en general todos están de acuerdo en que hacer que el niño piense que hizo algo mal, por qué estuvo mal y el impacto de la mala conducta que tuvo en el otro niño, es la mejor forma de poder abordar la situación.

Después de darle un poco de tiempo al niño para que piense y reflexione sobre sus acciones, tienes que preguntarles qué pueden hacer para solucionar los problemas en esa situación. Tu hijo puede pensar en devolver el juguete que quitó al otro niño. Si tu hijo dice que quiere disculparse o te pide que le des un abrazo al otro niño, entonces permite esas acciones ya que fue tu idea y será más significativo y sincero.

Si has sido tú quien le ha dicho al niño que diga ‘lo siento’, no lo deseches por completo, pero no permitas que los niños digan esas palabras son entender lo que significa exactamente o sin saber cómo ayudar a solucionar lo que ha pasado… En caso de que se haga incorrectamente, no resolverá el problema y solo causará uno mayor.

Etiqueta el comportamiento como incorrecto

Los padres y proveedores deben explicar de forma clara al niño que el comportamiento ha sido incorrecto. Al hacerlo, le estará enseñando la lección que debe seguir y que morder, pegar o quitar juguetes no es ni será un comportamiento apropiado, por lo que no es aceptable. Si ignoras el comportamiento solo estarás reforzando en tu hijo que el mal comportamiento no importa y que no tendrá consecuencias negativas. En este sentido, tu hijo entenderá que el mal comportamiento es aceptado… cuando no debe ser así.

Por eso, cuando tu hijo tenga un mal comportamiento deberás poner nombre a esa conducta como mal comportamiento, ¡pero etiqueta el comportamiento y nunca etiquetes a tu hijo! Un niño no es malo por tener un mal comportamiento, únicamente necesita de tu guía para aprender a hacer las cosas mejor la próxima vez.

Ten un buen comportamiento como modelo

A veces los niños no saben cómo mejorar la situación, por lo que, como padres, es necesario demostrar una mejor respuesta. Es importante para los padres modelar los buenos comportamientos y enseñar a los niños cómo lidiar con las situaciones o personas difíciles.

Si quieres capacitar a tu hijo para que se vea a sí mismo como una persona generosa que puede mejorar las cosas cuando ha hecho algo malo o perjudicial, debes ser un gran ejemplo de esto. Muchos niños pequeños no podrán encontrar las palabras adecuadas hasta que esta situación ocurra muchas veces y los padres los entrenen para acercarse a otro niño. Puedes ayudar a tu hijo diciendo cosas como: “Lamento que te hayas sentido triste cuando Jose cogió tu juguete… pero has usado buenas palabras, por lo que estoy contento/a de que ahora te sientas mejor”. Los niños aprenden de los adultos a cómo reparar las relaciones. Es importante enseñarles que las relaciones tienen rupturas y reparaciones… Es decir, que las relaciones entre personas para que funcionen se deben cuidar con cariño.

Habla de sentimientos con tus hijos

Para los niños pequeños, en edades de entre 3 a 6 años comienzan a aprender sobre la empatía.  Cuando un niño aprende que sus acciones causaron que otro niño se sintiera triste o enfadado, puede tener un impacto mayor que simplemente si entiende que podría “meterse en problemas”.

El rol de los adultos consiste en ayudar a un niño a comprender, primero, que sus acciones causaron que otro niño se lastimara (ya sea física o emocionalmente), y luego, comenzar el proceso de que un niño acepte la responsabilidad y se sienta responsable de sus propias acciones.

La disciplina de decir lo siento

La disciplina consistente permite que un niño entienda mejor que hay reglas y cuando las reglas se rompen, hay consecuencias consistentes. Si tienes una niñera, decide un enfoque de disciplina juntos, así ella también será capaz de llevarlo a cabo cuando no estés delante.

Si tu hijo está en una guardería o preescolar, pregunta cuál es el enfoque cuando un niño se comporta de una manera que no es aceptable. Los padres y proveedores de cuidado infantil deben estar comunicando el mismo mensaje a los niños sobre sus comportamientos. La buena comunicación es una forma de ayudar a un niño para comprender la razón detrás de la empatía.

Muestra siempre amor a tus hijos

Nunca dejes a un niño que se sienta poco amado por hacer algo mal. Recuerda que los niños deben comprender que les amas por encimas de todas las cosas, a pesar de su comportamiento. Cuando un niño tiene un mal comportamiento es necesario decirle algo como: “No me gusta que le hayas quitado el juguete a tu hermano mientras él estaba jugando con él. No se cogen los juguetes de los demás sin preguntar antes. Tu hermano está triste ahora, ¿qué puedes hacer para solucionar esto?¿Le ayudamos a estar mejor?”

Las disculpas forzadas no cambian realmente el comportamiento (en niños o adultos) y solo hacen que el niño sienta vergüenza y enfado. Lo mejor que puedes hacer es hacer que tu hijo reconozca lo que ha hecho mal y ayudarle a descubrir cómo hacer cambios.

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Aprendizaje, Desarrollo

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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