Enseñar a nuestros hijos a oír su propia voz, crear el silencio

naturaleza

Leía hoy las palabras de Sören Kierkegaard, filósofo del siglo XIX, que decía que la cura de la enfermedad moderna era: Crear el silencio. Hoy compartimos las reflexiones a las que nos lleva el pensamiento de este filósofo danés.  Ya que es una realidad indiscutible.

Vivimos en un mundo ruidoso, en el que no se para, en el que no se escucha. Hasta las imágenes están llenas de ruido. Todo esto nos afecta a nosotros emocionalmente, por supuesto también a nuestros hijos. Es peligroso para ellos dejarlos crecer sin aprender a crear silencio, sin que sepan escucharse a sí mismos.

Crear silencio y aprender a escuchar

Uno de los males principales de nuestro tiempo es que vamos demasiado deprisa y no nos paramos a escuchar. Casi nunca recibimos la información completa y nos creamos opiniones en base a ella, cayendo una y otra vez en errores que se podrían evitar. A veces lo hacemos con noticias, sin comprobar debidamente las fuentes, otras, con personas.

Por qué tu hijo no te escucha y cómo conseguir que lo haga

Es muy común que hablemos con nuestros hijos o nuestros padres, amigos o familiares, pareciendo que estamos muy atentos a lo que nos dicen. Hacemos uso de la escucha activa y el emisor percibe que estamos entendiendo la totalidad de su mensaje. Sin embargo… ¿Cuántas veces pasó que no recuerdas haber concertado una cita con ellos porque realmente no estabas escuchando? Pasa continuamente. Es un mundo de prisas, de estrés, de agotamiento mental, si no paramos nosotros, nuestra mente se desconecta por libre. Necesitamos el silencio, de una forma o de otra.

Autoestima, autosuficiencia y asertividad, tres motivos para escucharte a ti mismo

Son tres facetas que no se desarrollarán de forma adecuada si el individuo no sabe escucharse. Son pequeñas piezas del complejo puzle que forma nuestra personalidad. Sin embargo, por pequeñas que sean, son de suma importancia. Igual que no podemos entender un rostro al completo si le faltan los ojos, no podemos entender una persona completa y feliz si le falta autoestima o es emocionalmente dependiente. Menos aún si carece de asertividad y piensa que su opinión siempre estará por debajo de la de otro.

rostro puzzle

Nuestros hijos necesitan sentirse personas seguras, completas y con el criterio suficiente como para tomar sus propias decisiones. Así como nosotros también lo necesitamos, a veces el ruido nos genera dudas y por eso es imprescindible que creemos nuestro propio momento de silencio.

Escucha a los tuyos, si no hay silencio, búscalo

Sabemos que es difícil, en esta marabunta de trabajos, clases, actividades extraescolares y mundanal ruido, a veces es prácticamente imposible. Pero tus amigos, tu familia y tú mismo, os merecéis el silencio, escucharos. Eso evitará malos entendidos con los demás. Tus hijos se sentirán más atendidos y tú mejor contigo mismo, porque realmente es escuchar es la base de la comunicación y comunicarse es esencial para el ser humano. Es bueno para los tuyos y también para ti.

Crea tu propio silencio

En realidad, es muy difícil crear silencio entre tanto ruido. Pero el silencio para ti puede ser una canción, puede ser un cuadro, o incluso una persona. Es cualquier cosa que te ponga en contacto contigo mismo, con lo infinito, con tu propio pensamiento o incluso con una voz divina. Aquello que te conecta con tu interior, con tu propio yo, lo que te da paz y claridad de pensamiento.

asertividad en niños

Es una lección saludable para nuestros hijos enseñarles con nuestro ejemplo a cuidar de su estabilidad emocional. Que vean en nosotros lo que es vivir escuchando el propio silencio, ese que nos lleve a oír nuestra propia voz, la realidad de nuestros sueños y deseos. Es esto lo que iluminará el camino de nuestra vida, lo que nos llevará siempre a la decisión más acertada, o por lo menos a la que mejor se ajuste a nuestra conciencia. Es la fórmula mágica para dormir más tranquilo y feliz con lo que haces, sabiendo y luchando por aquello que te hace sentir realmente satisfecho.

En definitiva, todos deberíamos escuchar de vez en cuando el silencio. Hay que acallar el ruido y el resto de las voces y sentir la paz de hacer lo que se cree, lo que se siente. Es imprescindible para encontrar nuestra propia paz y transmitirla a nuestros hijos.


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