Hoy os traigo una entrevista que os va a gustar (o eso espero): ella es Irene García Perulero quien se define como “mujer, madre, bióloga molecular, feminista y bloguera”. Y como eso es poco para que la conozcáis, os cuento que muchas madres como yo la conocemos porque es una gran divulgadora en temas de maternidad y salud materno infantil (entre otros) y una conocida activista del parto respetado. Si os quedáis con ganas de saber más, la podéis descubrir en su blog.
La traigo hoy a Madres Hoy para que nos hable de la formación online “Ni Putas, Ni Princesas”, que coordina y en la que colaboran otras mujeres profesionales de diferentes ámbitos; pero Irene también ha creado o colaborado en otros proyectos como el libro “Una nueva maternidad” o la empresa Canguros y Más. Y aunque el título de la formación que desarrolla y ahora nos oferta en su tercera edición es lo suficientemente explícito, aclaro que el objetivo general es capacitar a las madres y educadoras para criar y educar futuras mujeres libres y empoderadas.

“Ni Putas, Ni Princesas” consiste en 12 semanas de formación que capacitan para ofrecer libertad a las niñas y protegerlas de la discriminación y la violencia; es también un viaje de autoconocimiento y revisión personal. A lo largo del programa las alumnas combinan contenidos teóricos, espacios de reflexión y propuestas prácticas para llevar a su día a día familiar o profesional. Y creo que ahora es el momento para dejaros con la entrevista y, a la vez, ampliar todo lo que hay detrás de esta iniciativa.
Antes que nada decirte que “me encanta Ni Putas Ni Princesas”: el nombre responde precisamente a una de las motivaciones que como madre de hija (y de hijo) tengo. Es la de educar en la libertad de decidir sobre el propio cuerpo, respetando a los demás; y trasladarles una visión libre de prejuicios y estereotipos de género.
De dónde surge Ni Putas, Ni Princesas y qué la hace diferente

Madres Hoy: ¿Cómo surgió Ni Putas Ni Princesas? Me refiero a la idea primaria, a tu motivación.
Irene García Perulero: Ni Putas Ni Princesas era un proyecto que yo tenía en mente desde hacía mucho tiempo. Como en muchas otras cosas yo he tenido que des-aprender patrones de comportamiento propios que tenía interiorizados desde que era niña; la educación y la socialización juegan un papel fundamental en la construcción de nuestra identidad, de lo que somos.
A pesar de que yo soy bióloga, o tal vez por eso, entender el peso de la cultura en nuestra forma de comportarnos hace que miremos todo desde otra perspectiva, permite entender mejor todas las pequeñas o grandes violencias que nos rodean y que, a la larga, nos estresan y nos pueden hacer infelices.
Y tengo dos hijas. La idea era que ellas pudieran mirar la realidad como lo que es desde pequeñas, construirse libremente, porque desaprender es más duro cuanto más mayor eres. Como te digo, una idea que tenía en mente desde hacía años, sólo necesité el empuje y el ánimo de Mónica Serrano. Y aquí estamos, con la tercera edición.
Esta motivación personal se traduce en un programa que no sólo ofrece información, sino que impulsa a las madres y educadoras a una toma de conciencia profunda sobre su propia historia y sobre el impacto del sistema en la vida de las niñas:
- Se cuestionan los mandatos de género tradicionales que han marcado a varias generaciones de mujeres.
- Se analizan los modelos de femineidad y masculinidad que transmiten la familia, la escuela y los medios.
- Se revisan las propias creencias para no reproducir, sin darnos cuenta, los mismos esquemas que queremos evitar.
La fuerza de Ni Putas, Ni Princesas está precisamente en esa combinación entre rigor teórico (desde la biología, la psicología y la perspectiva de género) y una mirada muy práctica hacia el día a día de la crianza.
¿Es posible educar sin estereotipos de género hoy?

MH: Explicas en la presentación de la formación que «Salirse de los estereotipos es mucho más difícil que no educarse en ellos». Eso es cierto, pero ¿es que hoy en día y en nuestra sociedad es posible que las niñas sean educadas sin estereotipos?
I.G.P: Es posible educar a los hijos, también a los niños, con una mirada crítica del mundo que los rodea, que les permita ser quienes son sin tanta necesidad de cumplir con las expectativas sociales. No es fácil, pero se puede intentar. Claro que, para eso, lo primero que tenemos que hacer es ponernos nosotras las gafas violetas, aprender a cuestionar cosas en las que creemos sólo por el hecho de que las hicimos nuestras a través de nuestra educación, pero que no son ciertas. En muchos aspectos el mundo no es como nos lo contaron, cuando lo sabes es más fácil tomar decisiones libres, que es de lo que se trata.
En la práctica, esa educación libre de estereotipos implica varias capas de trabajo:
- Tomar conciencia del sistema socioeconómico en el que vivimos mujeres y hombres, y de cómo distribuye poder y recursos de forma desigual.
- Identificar el orden simbólico que nos rodea: mitos, cuentos, refranes, películas, canciones y mensajes cotidianos que construyen una idea concreta de lo que “debe ser” una niña o una mujer.
- Cuestionar los modelos de feminidad y masculinidad que solemos reproducir sin darnos cuenta en casa y en el aula.
Ni Putas, Ni Princesas se plantea precisamente como una formación que acompaña en ese proceso. No parte de culpabilizar a las madres ni a las educadoras, sino de mostrar que todas hemos sido socializadas en el mismo sistema y que necesitamos herramientas para no transmitir, sin querer, los mismos límites a nuestras hijas.
Quién protege a las niñas de la discriminación y la violencia

MH: ¿Quién tiene la principal responsabilidad protegiendo a las niñas de cualquier tipo de discriminación y violencia?
I.G.P.: La verdad es que me gustaría vivir en un mundo donde a las niñas – ni a nadie – no hubiera que protegerlas de la discriminación, porque los responsables de la discriminación son quienes discriminan. A partir de ahí y sabiendo que no vivimos en los mundos de Yupi yo creo que las madres y padres y los educadores tienen un papel fundamental a la hora de acompañar a las niñas en la construcción de su identidad, tanto para fomentar cosas tan importantes como la asertividad o la capacidad de tomar decisiones como para educarlas en el pensamiento crítico y por supuesto prestar los recursos necesarios para poder manejar las situaciones de violencia en las que se van a ver involucradas.
Es una realidad que el sistema social en que vivimos transmite una serie de valores sobre y hacia la mujer que dificultan la construcción de una identidad femenina empoderada, libre, asertiva, independiente (Irene Garcia)
Desde la perspectiva de la formación, esto se traduce en dos líneas de trabajo complementarias:
- Prevención: ofrecer a las niñas modelos alternativos de ser mujer, reforzar su autoestima, su capacidad de decisión, su derecho a decir que no y su derecho a ocupar espacios.
- Intervención: dotar a las madres y educadoras de herramientas para detectar situaciones de violencia (también las más sutiles) y saber cómo actuar, acompañar, denunciar o derivar si es necesario.
En Ni Putas, Ni Princesas se abordan tanto las violencias visibles (insultos, agresiones, control explícito) como las violencias normalizadas que muchas veces pasan desapercibidas: bromas sexistas, control del aspecto físico, chantaje emocional, desigual reparto de tareas, minimización de los logros de las niñas, etc.
Hipersexualización, estereotipos y nuevas formas de control

MH: En la actualidad no estamos en condiciones de afirmar que se está haciendo todo lo posible para procurar que las chicas desarrollen desde pequeñas una identidad femenina empoderada (y basta con ver anuncios de televisión, o con escuchar comentarios que algunos niños preadolescentes hacen sobre sus amigas y compañeras).
I.G.P.: No, claro. Los estereotipos, que no son más que el ideal de comportamiento que la sociedad exige a sus miembros, cambian con el tiempo y ni siquiera nosotras respondemos a las mismas exigencias sociales a las que tenían que dar cuenta nuestras madres o nuestras hijas.
No me atrevería a decir si estamos peor ahora que cuando nosotras éramos pequeñas, pero sí que objetivamente se puede comprobar que hemos pasado de un estereotipo de buena madre y esposa a otro donde priman más otros aspectos, como la hipersexualización. La hipersexualización de las niñas, que tiene detrás una cosificación del cuerpo de la mujer, es, sinceramente, escandalosa. Y se aprecia en todas partes, desde la moda en donde podemos encontrar bikinis con relleno para niñas de 10 años, hasta en los dibujos animados. ¿Has visto el cambiazo que ha pegado la abeja Maya? Antes era rechoncha, infantil, con aspecto de bebé. Ahora tiene cintura de avispa .
A esto hay que añadir el impacto creciente de la sociedad de la información y de las redes sociales en la construcción de la identidad de las niñas:
- Imágenes y mensajes sexistas constantes en publicidad, series, vídeos musicales y plataformas digitales.
- Presión por cumplir un canon de belleza extremadamente estrecho, que genera baja autoestima y sensación permanente de insuficiencia.
- Normalización del control en las relaciones a través del móvil: revisión de chats, exigencia de fotos, geolocalización, etc.
Uno de los objetivos de la formación es precisamente aprender a detectar y gestionar la violencia en la sociedad de la información. No se trata de demonizar la tecnología, sino de acompañar a las niñas para que puedan usar las redes desde la autonomía y el pensamiento crítico, y no desde la dependencia de la mirada ajena.
Familia, escuela y medios: ¿cómo hacer de escudo?
MH: ¿Crees que puede la familia anteponerse entre sus hijas (y sus hijos, que también queremos que traten desde la igualdad REAL a las mujeres) y la cantidad de estímulos violentos y sexistas que reciben a diario? ¿Cómo lo hacemos?
I.G.P.: La familia y el cole, que son los dos pilares básicos de socialización, pueden funcionar de escudo contra el bombardeo de estímulos sexistas. ¿Cómo? Primero conociéndolos, la mayoría de las violencias están normalizadas, las asumimos como propias y por tanto son invisibles. Y segundo, a través de la comunicación. Hablar con los hijos, de todo, todo el rato, es fundamental para que aprendan a pensar por sí mismos. Además, por supuesto, los niños imitan a los adultos que los rodean, somos sus referentes principales, así que lo que hagamos nosotros tendrá mucho peso en lo que después harán ellos.
En Ni Putas, Ni Princesas se trabajan estrategias muy concretas para que madres y educadoras puedan actuar como ese “escudo activo”:
- Revisión de los mensajes que damos en casa sobre el cuerpo, la apariencia, el éxito o las relaciones.
- Selección consciente de cuentos, juguetes y contenidos audiovisuales que ofrezcan modelos diversos de niñas y mujeres.
- Práctica de la comunicación asertiva y el establecimiento de límites sanos, tanto con las niñas como con otros adultos del entorno.
- Trabajo conjunto con la escuela para impulsar proyectos de coeducación, educación sexual integral y prevención de violencia de género desde la infancia.
Todo ello sin olvidar a los niños: el programa insiste en que la equidad no se logra sólo empoderando a las niñas, sino también educando a los niños en el respeto, la corresponsabilidad y la renuncia a los privilegios machistas.
Metodología de la formación Ni Putas, Ni Princesas
Además de todo lo que Irene comparte en esta entrevista, la formación Ni Putas, Ni Princesas tiene una estructura metodológica muy cuidada, pensada para que el aprendizaje sea profundo, práctico y sostenible en el tiempo.
Ni Putas, Ni Princesas es una formación no sólo para la transmisión de información si no, además, para la orientación a la introspección y a la reflexión de la historia personal de cada una de las alumnas como motor de la toma de conciencia y del aprendizaje de las estrategias necesarias para ayudar a nuestras hijas a desarrollarse libres, empoderadas y felices.
El curso se desarrolla íntegramente en modalidad online, lo que permite que madres y profesionales de cualquier lugar puedan acceder al contenido sin desplazamientos y conciliando con la vida familiar y laboral.
Cada módulo se constituye en una clase virtual de 2 horas de duración (aproximadamente) que se realiza por videoconferencia y una conferencia impartida por un experto diferente en cada módulo, que funcionan principalmente como guía. Las clases son interactivas, las alumnas pueden participar en todo momento, preguntar, compartir experiencias, debatir y contrastar puntos de vista.
La plataforma digital que se utiliza es Go To Meeting, una herramienta sencilla e intuitiva que facilita la conexión, el seguimiento de las presentaciones y la interacción en directo.
En cada módulo se aporta material extra a cargo de las expertas invitadas; además, se ofrece bibliografía, contenidos audiovisuales recomendados y propuestas de actividades prácticas para consolidar los aprendizajes del contenido expuesto. Estas actividades están diseñadas para aplicar lo aprendido en el entorno cotidiano: conversaciones con las niñas, revisión de rutinas familiares, análisis crítico de medios, etc.
Se cuenta además con un grupo en Facebook para la discusión o el debate sobre los contenidos con el resto de alumnas y tutoras, así como para la propuesta de nuevos temas, intereses o dudas. Ese espacio se convierte en una red de apoyo horizontal entre mujeres, donde se comparten miedos, logros, dificultades y nuevas formas de hacer las cosas.
Ni Putas, Ni Princesas pretende no sólo ser un curso al uso, sino un coaching horizontal, participativo y casi autodirigido con el que, al finalizar, todas seamos un poco más libres. La duración del curso suele ser de aproximadamente cuatro meses, tiempo en el que se recorren los distintos aspectos de la socialización de las niñas y se construyen, poco a poco, herramientas para acompañarlas desde la equidad.
Qué te aportará la formación Ni Putas, Ni Princesas
Ni Putas, Ni Princesas es una formación online novedosa y original, que tiene como objetivo principal capacitar a madres y profesionales para criar y educar futuras mujeres libres, empoderadas, autónomas y felices.
Generalmente, la educación para la equidad suele iniciarse demasiado tarde, durante la adolescencia. En este momento, los adolescentes ya han adquirido patrones de comportamiento y estereotipos que encuadran a las niñas en unos papeles y funciones establecidos por género. Puesto que el género es un constructo cultural, salirse de los estereotipos es mucho más difícil que no entrar en ellos.
La sociedad en que vivimos transmite una serie de valores sobre las mujeres que obstaculizan la construcción de una identidad femenina empoderada, libre, asertiva, independiente. Las madres tenemos una función esencial en reducir y manejar ese impacto social negativo en nuestras hijas y en promover el desarrollo de habilidades personales en ellas que les permitan crecer con libertad, autonomía, capacidad de decisión, criterio propio, sana autoestima, resiliencia y, en definitiva, felices.
Por todo esto, la psicóloga Mónica Serrano y la bióloga Irene G. Perulero han creado la formación online Ni Putas, Ni Princesas, con el objetivo de dar apoyo, formación y acompañamiento a las madres y a las profesionales en esta maravillosa y, a la par, complicada función en la crianza y la educación de las niñas.
Cuando criamos en libertad a nuestras hijas, nos empoderamos.
El objetivo general de la formación online Ni Putas, Ni Princesas es capacitar a las madres para criar y educar futuras mujeres libres y empoderadas. Para conseguir este fin último, en la formación pretendemos que las alumnas logren:
- Comprender el funcionamiento del sistema socioeconómico en el que vivimos mujeres y hombres.
- Tomar conciencia sobre el orden simbólico y los mitos sobre los que se construye culturalmente el mundo en que vivimos y la percepción de la realidad.
- Adaptar herramientas de crianza y educación que permitan desarrollar en las niñas herramientas personales empoderantes.
- Aprender a detectar e identificar los mecanismos de desigualdad y enseñar a nuestras hijas a identificarlos.
- Aprender a identificar en nosotras mismas los mecanismos de desigualdad interiorizados para no reproducirlos en nuestro entorno familiar.
- Desarrollar herramientas en las madres que les permitan acompañar el desarrollo sexual y afectivo de sus hijas desde el respeto y la autonomía.
- Capacitar a las madres para detectar los mecanismos en que se basan las relaciones no igualitarias y violentas.
- Fomentar en las madres estrategias de prevención de violencia de género desde la primera infancia.
- Aprender a detectar y gestionar la violencia en la sociedad de la información, redes sociales y entorno digital.
A quién va dirigida Ni Putas, Ni Princesas
MH: Vamos otra vez con la formación online: he leído que es la tercera edición de Ni Putas Ni Princesas, imagino que estarás contenta. ¿A quién va dirigida? ¿Cuál es el principal objetivo?
I.G.P.: El público principal son madres con hijas y educadoras, trabajadoras sociales, psicólogas y todas aquellas mujeres que trabajan o conviven con niñas, pero la verdad es que en la edición anterior tuvimos incluso mujeres que no tenían hijas y que se acercaron al curso porque tenían interés en aprender sobre educación desde una perspectiva de género. El objetivo es hacernos con herramientas que nos permitan conocer cuáles son los mitos que rodean a la construcción de las identidades femenina y masculina y los comportamientos que se suceden debido a esta forma de socializarnos. Deshacernos de esos estereotipos nosotras mismas para poder educar a nuestras hijas para que desarrollen una personalidad libre y plena.
La principal desventaja de la educación para la equidad es que suele empezar demasiado tarde, durante la adolescencia, cuando ya se han adquirido patrones de comportamiento y estereotipos.
De este modo, Ni Putas, Ni Princesas resulta especialmente valiosa para:
- Madres de niñas pequeñas que quieren sembrar desde el principio una crianza respetuosa y feminista.
- Madres de adolescentes que ya se enfrentan a la presión de grupo, las redes sociales y las primeras relaciones afectivas.
- Profesionales de la educación y la intervención social (maestras, educadoras sociales, psicólogas, orientadoras) que necesitan una base sólida de género para su trabajo cotidiano.
- Mujeres sin hijas que desean comprender mejor cómo les ha afectado la socialización de género y cómo pueden contribuir a cambiarla en su entorno.
Un equipo de expertas y una comunidad que acompaña
MH: Eres la coordinadora y creo que te rodeas de un estupendo equipo de colaboradoras. ¿Imaginabas cuando empezaste que tu idea llegaría a tener esta aceptación entre tus seguidoras y las profesionales que te apoyan?
I.G.P.: La verdad es que no tanto. Empezamos hace un año, bastante tímidamente, pero cada vez tenemos más aceptación, más consultas y más gente interesada. Es muy ilusionante.
MH: Cuéntanos, por favor, por qué nos va a gustar.
I.G.P.: Jaja, yo qué voy a decir. Porque es útil, porque es completo y porque además lo miramos todo también desde el sentido del humor. Porque se generan debates interesantes donde todas aprendemos a mirar desde otro punto de vista y porque algunas de mis alumnas hasta se han hecho amigas. Se comparte sin juzgar, se aprende y sobre todo se crece.
Detrás del programa hay un equipo de expertas cuidadosamente seleccionado por Irene y Mónica. Proceden de ámbitos como la psicología, la biología, el trabajo social, la sexología, la educación y el activismo feminista. Cada una aporta su mirada especializada a un tema concreto, y eso permite que las alumnas reciban una formación pluridisciplinar y muy completa.
Al mismo tiempo, el grupo de alumnas se convierte en una comunidad de aprendizaje y apoyo mutuo. Muchas mujeres llegan al curso sintiéndose solas en sus cuestionamientos sobre la maternidad y la crianza, y descubren que hay otras que comparten sus dudas y deseos de cambio. Esa sensación de “no soy la única” es uno de los grandes valores añadidos de la formación.
Calendario y ritmo de trabajo del curso
Aunque las fechas concretas de cada edición pueden variar, la estructura general del calendario se organiza en torno a módulos semanales y videoconferencias alternas. A modo de ejemplo, un calendario tipo podría incluir:
El horario habitual de las sesiones en directo suele ser de 19:00 a 21:00 (hora de Madrid), un tramo pensado para facilitar la asistencia tras la jornada laboral o las rutinas familiares.
Una secuencia orientativa (que puede adaptarse según la edición) sería:
- MÓDULO 1 – Sesión de contenidos.
- Videoconferencia 1 – Espacio de dudas, profundización y acompañamiento.
- MÓDULO 2 – Nuevos contenidos y propuestas prácticas.
- Videoconferencia 2 – Debate y puesta en común.
- … Y así sucesivamente hasta completar los módulos previstos.
Entre sesión y sesión se proponen lecturas, vídeos, ejercicios de reflexión y pequeñas acciones para aplicar con las niñas o en el entorno profesional. El objetivo es que el curso no se quede en teoría, sino que impulse cambios reales en la manera de educar y relacionarnos con las niñas.
Por qué surge la formación: más allá del título provocador
Muchas habréis visto que próximamente se ofrece una formación, junto con la psicóloga Mónica Serrano, a la que han llamado Ni Putas Ni Princesas. Quizás os suene el título porque es llamativo, directo y rompe con la imagen tradicional que se ha proyectado sobre las niñas.
Quiero contaros de dónde surge la idea de esta formación. Yo tengo una niña de tres años (la mayoría ya lo sabéis) y me doy cuenta cada día de cómo la educación tradicional, los medios de comunicación y la sociedad en general, en su interacción con las niñas, orienta su socialización y el desarrollo de su identidad personal (de una manera muy evidente) hacia varias características que dificultan nuestra libertad y nuestra felicidad, como:
- La obediencia.
- La complacencia extrema a los demás, nos enseñan a que siempre hay que complacer al otro por encima de nuestras necesidades y deseos.
- El cuidado a los otros pero no a sí misma.
- La baja autoestima por un canon de belleza inalcanzable, siempre a disgusto con nuestro cuerpo.
- La dependencia emocional, dificultad para identificar emociones.
- La hipersexualización de sí mismas.
- Una sexualidad confusa, orientada a la satisfacción del otro solamente.
- Una frustración permanente por la incapacidad de satisfacer las expectativas que la sociedad establece para las mujeres.
- La percepción de una misma como persona incompleta, la búsqueda de la media naranja.
Creo que la mayoría de las mujeres crecemos empapadas de estos valores sociales y esto nos genera muchísimo malestar en nuestras vidas. Nos ata, nos bloquea, nos confunde, nos paraliza…
Yo quiero que mi hija:
– sea libre,
– sepa tomar decisiones,
– tenga criterio propio,
– se guste a sí misma,
– se valore,
– establezca relaciones sanas con los demás,
– sepa resolver conflictos de manera asertiva,
– sea resiliente y feliz.
Pero soy consciente de que esto no es tarea fácil. Todas hemos tenido crianzas y educaciones muy desempoderantes, y esto nos influye, indiscutiblemente, en lo que transmitimos a nuestras hijas.
Además, el impacto de la sociedad es fuerte. A veces, brutal. Gestionarlo y minimizar las consecuencias sobre la identidad personal de nuestras hijas sin convertirlas en personas asociales también es complicado.
Por ello, se considera que es necesaria una toma de conciencia acompañada, una formación preparada por profesionales, una información detallada de los aspectos relacionados con el desarrollo personal y social de las niñas y herramientas para gestionar los efectos desempoderantes a los que nuestras niñas están expuestas cada día.
De ahí que Mónica recurra a su amiga Irene, bióloga y experta en temas relacionados con las mujeres, y le proponga crear juntas la formación, y así lo hicieron.
Después de mucha reflexión, seleccionaron cuidadosamente los contenidos, el enfoque, el material a ofrecer, las actividades de autoconocimiento… y pusieron en marcha Ni Putas Ni Princesas.
Una vez organizada la base, identificaron qué expertas querían que colaborasen en la formación y se lo pidieron. Tuvieron la gran suerte de que todas dijeron que sí y contaron con un grupo de expertas maravilloso.
En ediciones anteriores, el curso ha tenido un valor económico cerrado y facilidades de pago en varios plazos, porque la intención siempre ha sido que sea una formación accesible para el mayor número posible de mujeres. Los detalles actualizados de precio, plazas y forma de pago se pueden consultar en la web oficial de la formación.
Impacto y originalidad de Ni Putas, Ni Princesas
MH: Tengo curiosidad por saber: ¿conoces iniciativas similares que se desarrollen en otros países?
I.G.P.: Pues la verdad es que no, fuimos la primera formación que enfocaba la prevención de violencia de género desde la primera infancia, cosa que yo creo que es fundamental y que es el error de todas las campañas de prevención en la adolescencia, que se empieza muy tarde. Esperemos que pronto mucha gente nos copie.
Ese carácter pionero se refleja en varios aspectos:
- Prevención muy temprana: el curso está pensado para actuar antes de que los estereotipos y los patrones de relación se consoliden.
- Mirada integral: no sólo se habla de violencia explícita, sino también de socialización, cuerpo, autoestima, sexualidad, relaciones, escuela y redes sociales.
- Protagonismo de las madres y educadoras: se las coloca en el centro como agentes de cambio, no sólo como acompañantes pasivas.
- Metodología vivencial: la reflexión sobre la propia biografía y la práctica cotidiana tienen tanto peso como los contenidos teóricos.
Más allá de la entrevista: cómo seguir informándote y participar
Y hasta aquí la entrevista, aunque antes de finalizar debo hacer dos cosas:
1.- Animaros a que conozcáis un poco más la formación “Ni Putas, Ni Princesas” que comienza periódicamente en formato online (en la web oficial encontraréis las próximas fechas, plazas disponibles y forma de inscripción).
2.- Agradecer a Irene su colaboración, pero sobre todo su contribución en la erradicación de estereotipos de género, porque el género no es más que un constructo cultural del que nos podemos salir, y frente al que podemos “proteger” a nuestras hijas para que sean dueñas de sus cuerpos y tengan la libertad de escoger ahora y en el futuro.
(Ha sido un placer entrevistarte ).
Más información – Ni Putas, Ni Princesas.
La propuesta de Ni Putas, Ni Princesas demuestra que es posible educar a las niñas desde la libertad, la conciencia y la equidad, y que hacerlo no sólo transforma sus vidas, sino también la de las personas adultas que las acompañan. Cada madre, cada educadora y cada profesional que se forma y se cuestiona se convierte en una pieza clave para construir una sociedad menos violenta y más justa para las futuras generaciones.
