Escuelas Bosque: Guía Completa sobre la Educación en la Naturaleza y Entrevista a Ojalá Hoja

  • Fundamentos pedagógicos: El modelo de escuela bosque prioriza el juego libre, el contacto diario con el entorno natural y el respeto a los ritmos individuales de aprendizaje.
  • Beneficios integrales: Estas instituciones potencian la resiliencia, la salud inmunológica y la motricidad, combatiendo el 'Síndrome por Déficit de Naturaleza'.
  • Metodología experiencial: Se sustituyen los libros de texto por materiales naturales y se fomenta la diversidad de edades en un mismo grupo educativo.

Niños en escuela bosque

¡Hola, hola! Hace unas semanas escribí un post sobre escuelas en la naturaleza que espero que os resultara interesante. Hoy os traigo una entrevista a Coti y a Ari, las directoras del fantástico proyecto Ojalá Hoja. ¿Qué es exactamente Ojalá Hoja? Pues una escuela en la naturaleza situada en Alpedrete (Madrid) donde los niños y niñas disfrutan directamente del aire libre.


Coti y Ari nos hablan de cómo surgió su proyecto, de lo que piensan sobre la educación actual, de los aspectos que cambiarían de ella y de un montón de cosas más. ¿Vas a perderte esta maravillosa entrevista? ¡Te animo muchísimo a leerla hasta el final! Sin duda alguna, el proyecto de Ojalá Hoja merece muchísimo la pena. ¡Empezamos!


¿Qué son las Escuelas Bosque y cuál es su origen?

Para comprender el proyecto de Ojalá Hoja, es fundamental entender el movimiento global de las Escuelas Bosque (Forest Schools). Este enfoque aboga por que el contacto directo y habitual con la naturaleza es la vía de conocimiento más efectiva para la infancia. Aunque hoy parecen innovadoras, sus raíces son profundas. Ya en el siglo XVIII, Jean-Jacques Rousseau, en su obra ‘Emilio’, delineaba un modelo educativo fundado en los preceptos de la naturaleza, donde el aprendizaje nacía de la curiosidad y la reflexión.

A finales del siglo XIX y principios del XX, surgió la Escuela Nueva en Europa, con instituciones como la New-School en Inglaterra o la Escuela de las Rocas en Francia. En España, Rosa Sensat fue una pionera absoluta al crear la Escuela Municipal del Bosque en Montjuïc (Barcelona), defendiendo la célebre idea de que «la mejor escuela es la sombra de un árbol».

El modelo moderno, tal como lo conocemos, se consolidó en Dinamarca a mediados del siglo XX con la creación de las Udeskole. Estas se expandieron rápidamente por Alemania, Suecia, Noruega y Reino Unido. En estos países, se estima que una parte considerable de la población infantil en etapa de educación inicial se escolariza en entornos naturales. En España, este movimiento ha ganado fuerza gracias a proyectos como el Grupo de Juego en la Naturaleza Saltamontes en Collado Mediano o Bosquescuela Cerceda, la primera homologada en la Comunidad de Madrid.

Entrevista a Coti y a Ari sobre su proyecto Ojalá Hoja

Madres Hoy: Hola, chicas. Os quería dar las gracias por haber aceptado la entrevista para el blog. ¿Nos contáis cómo surgió la idea de Ojalá Hoja?

Ojalá Hoja: La idea surgió hace unos años, cuando conocimos la existencia de las escuelas bosque del norte de Europa, en cuanto indagamos un poco sobre esta metodología tuvimos claro que era lo que queríamos hacer. Empezamos a estudiar, formarnos, visitar proyectos de escuelas bosque en Madrid, investigar… y cuando tuvimos la información necesaria empezamos a redactar nuestro proyecto.


Niños aprendiendo en la naturaleza

MH: ¿Qué pensáis de la educación actual? ¿Creéis que está adaptada a las necesidades de todos los niños?

OH: Hemos trabajado varios años en escuelas y colegios convencionales, y es por ello que decidimos crear Ojalá Hoja. En la mayoría de los casos, los/as niños/as son los que se adaptan a la educación, y no al revés. Los/as niños/as tienen que cumplir una serie de objetivos iguales y todos/as a la vez, dejando de lado las necesidades individuales del alumnado, sin atender sus emociones y sus ritmos y motivaciones.


Lo cual les convierte en niños/as pasivos, dirigidos por un adulto, sin ser protagonistas de su propio aprendizaje. Creemos que la educación actual necesita un profundo cambio en el cual las necesidades reales de los niños/as se vean cubiertas y valoradas, como es por ejemplo, la necesidad de jugar.

MH: ¿Qué beneficios emocionales están asociados el contacto de los niños con la naturaleza?

OH: El contacto diario con la naturaleza trae multitud de beneficios en los/as más pequeños/as. Es un espacio multisensorial, donde los estímulos están en armonía y coherencia. Es un espacio que permite la independencia y al mismo tiempo la posibilidad socializar, reduce los niveles de estrés y ansiedad, aumenta la concentración, la sensación de bienestar, la autoestima, la resiliencia, la iniciativa, la capacidad de adaptación y la autonomía entre otros. Todo esto tiene cabida ya que se dedica el tiempo adecuado a sentir, a descubrir y a parar, para observarse a uno/a mismo/a y los/as demás. El simple hecho de fomentar el respeto hacia el entorno hace que las emociones se trabajen de manera espontánea.

MH: Algunas escuelas infantiles están enseñando a los niños de tres años a sumar y restar. ¿No hay cosas más importantes para la vida que aprender antes que esos conceptos?

OH: En Ojalá Hoja defendemos el juego libre y espontáneo como motor de aprendizaje, el ser humano aprende jugando, y es de vital importancia respetar esto, sobre todo en los/as más pequeños/as. Hemos dejado de confiar en la capacidad de los/as niños/as de aprender partiendo de su curiosidad y motivación, el/la adulto/a es el/la protagonista y el/la que elige los conceptos que cree importantes que los/as niños/as aprendan a muy tempranas edades, lo cual es un gran error.

La educación infantil se ha convertido en una carrera donde se presiona a los/as niños/as para que aprendan matemáticas o a leer y escribir cuando muchos de ellos aún no están preparados/as madurativamente, y dejando otra vez de lado las emociones y motivaciones de cada alumno/a. Estas presiones pueden conllevar en un futuro fracaso escolar.

MH: Vuestro proyecto cree absolutamente en la diversidad. ¿Qué beneficios tiene que los niños no sean separados por edades?

OH: En la diversidad está la riqueza, y se crean grupos muy bonitos, donde los/las más mayores ayudan a los/as pequeños/as y al mismo tiempo los/as más pequeños/as aprenden de los/as mayores. Es como una gran familia.

MH: ¿Podríais relatarnos cómo es un día para los niños en Ojalá Hoja?

Por la mañana esperamos en el campo cerca de la casa a que estemos todos/as, y nos dirigimos al campo donde hacemos una asamblea, que es nuestro momento del día de reunión grupal, donde hablamos de cosas que nos hayan pasado, decidimos dónde vamos a ir a jugar ese día, contamos cuentos, cantamos canciones, hablamos de conflictos que hayan podido surgir y/o de los límites. Después de la asamblea hacemos una propuesta de yoga, los/as niños/as que lo deseen participan, sino eligen su juego en la naturaleza.

A media mañana tomamos un aperitivo, y después juego libre o en días puntuales realizamos propuestas de actividades no dirigidas, que pueden ser de arte, música, movimiento, sensoriales… o cualquier actividad que pueda surgir por las motivaciones de los/as niños/as. Estas actividades nunca son obligatorias. Después comemos todos juntos en el campo, y si algún niño/a lo necesita puede dormir una siesta. Un poco antes de que vengan las familias, nos vamos acercando a la casita, donde nos encontramos con ellas.

Este horario es muy flexible, ya que los días son muy espontáneos. Dependiendo del tiempo meteorológico y de las necesidades de los/as niños/as se va modificando, y usamos la casita más o menos en función de esto.

MH: ¿Cómo es vuestra relación con las familias? ¿Hacéis actividades en las que padres y madres también puedan participar con sus hijos?

OH: La relación con las familias es muy cercana, creemos que es muy importante que haya una buena comunicación entre escuela y familia, ya que forman parte esencial en la vida de cada niño/a. En cuanto a las actividades, las familias son invitadas a participar en momentos puntuales en la escuela.

MH: En Ojalá Hoja, respetáis al máximo el ritmo de aprendizaje de los más pequeños. ¿Creéis que las escuelas infantiles a veces van demasiado deprisa con los niños y no asimilan el contenido?

OH: Sí, como hemos comentado antes, las escuelas infantiles se convierten muchas veces en una carrera para cumplir unos objetivos, a veces sin sentido, lo cual estresa a alumnos/as y profesorado. Para que exista un aprendizaje realmente significativo es necesario respetar las motivaciones y los ritmos de cada niño/a.

MH: Personalmente, he sido educadora infantil durante tres años y las actividades de los niños eran prácticamente dirigidas toda la jornada. ¿Qué importancia tiene el juego libre en vuestro proyecto?

OH: El juego libre es un pilar fundamental de nuestro proyecto. Lo consideramos realmente importante porque es la herramienta que utilizan los niños para descubrir el mundo que les rodea. El motor que les lleva a utilizar esta herramienta es la curiosidad, y esta curiosidad a su vez es el motor del aprendizaje, ya que el ser humano es curioso por naturaleza. Cuando un/a niño/a juega libre en un entorno óptimo llega a un estado de máxima concentración denominado “estado de flow”, donde se conectan neuronas de vital importancia en su desarrollo.

Materiales naturales en el aula

MH: ¿Utilizáis libros de texto o material didáctico en Ojalá Hoja?

OH: No utilizamos libros de texto, y el material que utilizamos es fundamentalmente material natural, estructurado y no estructurado, basado en los intereses de los/as niños/as.

MH: ¿Tenéis límites y normas de seguridad para que a los niños no les suceda nada?

OH: Sí, por supuesto, es muy importante tener ciertos límites de respeto y seguridad. Al hablar de educación libre mucha gente piensa que no hay límites pero contamos con límites que nos aportan seguridad y una relación de respeto entre nosotros/as y con la naturaleza y el entorno. Los límites que tenemos son claros y coherentes para que los/as niños/as los entiendan, los asimilen y los interioricen. Estos límites los trabajamos durante todo el año.

MH: ¿Creéis que las escuelas infantiles dan la importancia que se merece al medio ambiente?

OH: No podemos generalizar, ya que en muchas escuelas salen con los niños/as al campo y realizan actividades con materiales naturales. Pero en escuelas que se encuentran en grandes ciudades sin campo cerca no se suele dar mucha importancia al medio natural. Es muy típico ver cómo los/as niños/as realizan fichas del otoño, la primavera… en vez de salir a ver las hojas de los árboles caer, las flores…

MH: ¿Qué valores pueden aprender los niños que acuden a Ojalá Hoja?

OH: Valores como el respeto a uno mismo, a los/as demás y a la naturaleza y los materiales, la empatía, la confianza, el cuidado de los demás y del entorno.

MH: Chicas, ha sido todo un placer teneros en Madres Hoy. Pero me gustaría haceros una última pregunta. ¿Qué cambiaríais vosotras de la educación española?

OH: Pues a grandes rasgos, cambiaríamos la ratio, hay clases muy masificadas de niños/as, que dan pie a una educación muy dirigida y sin tiempo para escuchar a el/la niño/a y sus necesidades reales. Cambiaríamos las horas de fichas y de actividades dirigidas por juego libre y espontáneo. Y una formación continua del profesorado, lo que creemos fundamental para un cambio en la educación.

Muchas gracias por la entrevista tan bonita, ha sido un placer.

¿Qué os ha parecido la entrevista a Coti y a Ari? Espero que os haya gustado mucho su proyecto Ojalá Hoja.

Profundizando en el Modelo de Escuela Bosque: Filosofía y Metodología

El modelo de la Escuela Bosque no es simplemente «sacar la clase al patio», sino una redefinición completa del aula. En este sistema, la naturaleza no es el escenario, sino el propio recurso educativo. La filosofía se basa en la creación de un vínculo significativo con la tierra, donde el aprendizaje es práctico, experiencial y se aleja de las metodologías teóricas e instructivas.

Principios Educativos Fundamentales

Para que un centro sea considerado una verdadera Escuela Bosque, generalmente debe seguir una serie de pilares pedagógicos:

  • Acceso regular al medio natural: No se trata de excursiones puntuales, sino de una permanencia habitual en bosques, playas o fincas.
  • Entorno naturalista: Se favorecen actividades basadas en la observación directa, la indagación y la cooperación.
  • Comunidad de aprendizaje: El proceso educativo se orienta a la construcción de vínculos sociales fuertes entre alumnos y guías.
  • Desarrollo integral: Se busca potenciar la resiliencia, la autoconfianza, la autonomía y la creatividad del menor.
  • Cultura del ensayo-error: Se permite que el alumnado asuma riesgos controlados bajo la supervisión de adultos, lo que es vital para el desarrollo de la seguridad personal.
  • Profesionales cualificados: Requiere docentes con formación específica y actualización permanente en pedagogías activas.

La Naturaleza como Aula Viva

En estas escuelas, el entorno ofrece una variedad inmensa de estímulos que un aula cerrada jamás podría proporcionar. Los recursos se dividen principalmente en tres ejes:

  1. El Aula (El Bosque): Es el espacio abierto donde ocurren las dinámicas. A diferencia de las aulas tradicionales, aquí los recursos están en constante cambio debido a las estaciones, el crecimiento de las plantas y la vida animal. Esto genera un aprendizaje dinámico y real.
  2. El Refugio: Suelen ser cabañas sostenibles integradas en el medio. No son el lugar de aprendizaje principal, sino un punto de apoyo para protegerse de inclemencias climáticas extremas o realizar actividades más calmadas. El mobiliario es sencillo, generalmente de madera, y flexible.
  3. El Personal: La ratio suele ser muy baja, permitiendo una atención personalizada. El docente no es un instructor que imparte lecciones, sino un acompañante que garantiza la seguridad y propone retos que respeten el ritmo del niño.

Beneficios Detallados de la Educación al Aire Libre

La ciencia y la pedagogía moderna han subrayado la importancia crítica del contacto con la naturaleza. Richard Louv acuñó el término «Síndrome por Déficit de Naturaleza» para describir los problemas físicos y psicológicos que surgen cuando los niños crecen en ciudades hiper-urbanizadas, alejados de los espacios verdes.

Impacto en la Salud Física y Motricidad

Permanecer habitualmente al aire libre tiene efectos directos y medibles en el organismo infantil:

  • Fortalecimiento del Sistema Inmune: El contacto con el oxígeno puro, la luz solar (Vitamina D) y la exposición moderada a bacterias naturales del suelo mejoran la resistencia a enfermedades respiratorias.
  • Desarrollo Motor Superior: Trepar árboles, caminar sobre terrenos irregulares y saltar charcos desarrolla una motricidad gruesa y equilibrio mucho más sofisticados que en un suelo de cemento o goma.
  • Prevención de Problemas Visuales: Estudios indican que pasar tiempo en espacios abiertos protege a los niños contra la miopía, ya que la vista se ejercita enfocando distancias largas.
  • Combate la Obesidad Infantil: El movimiento es constante y espontáneo, integrando el ejercicio físico como una parte natural del juego y no como una obligación.

Beneficios Cognitivos y Emocionales

A nivel mental, la naturaleza actúa como un regulador emocional potente:

  • Estado de Flow y Concentración: El juego libre en la naturaleza permite que el niño entre en un estado de máxima absorción, conectando neuronas esenciales para su desarrollo cognitivo.
  • Resiliencia y Autonomía: Al enfrentarse a retos reales (como cruzar un arroyo o construir un refugio de palos), el niño aprende a gestionar la frustración y a encontrar soluciones creativas.
  • Regulación del Estrés: Los entornos naturales reducen los niveles de cortisol y ansiedad, proporcionando un clima de paz que favorece el aprendizaje significativo.
  • Empatía y Conciencia Ecológica: Al vivir la naturaleza, el respeto por el medio ambiente nace de forma orgánica y no a través de fichas escolares, creando ciudadanos comprometidos con la sostenibilidad.

El Juego Libre y el Juego de Riesgo: Motores del Aprendizaje

En el modelo de escuela bosque, el juego libre y espontáneo es la herramienta didáctica principal. A diferencia de las actividades dirigidas, donde el adulto decide qué hacer y cómo, aquí la curiosidad del niño marca la pauta.

Un concepto fundamental es el juego de riesgo. No se trata de poner en peligro al niño, sino de permitirle experimentar el riesgo controlado. Aprender a evaluar si una rama es lo suficientemente fuerte para sostener su peso o cómo bajar de una pequeña colina es fundamental para desarrollar la propiocepción y la autoconfianza. La sobreprotección urbana ha eliminado estos retos, limitando la capacidad de exploración de la infancia.

Inclusión y Coeducación

Dado que no hay una «única forma correcta» de jugar, las escuelas en la naturaleza se convierten en espacios profundamente inclusivos. En el bosque, las barreras sociales o las dificultades de aprendizaje se diluyen frente a la exploración. Es especialmente beneficioso para colectivos vulnerables o niños con discapacidad, ya que la accesibilidad física es adaptable y el empoderamiento que otorga la exploración libre es incalculable.

Comparativa: Educación Tradicional vs. Educación Naturalista

Aspecto Escuela Tradicional Escuela Bosque / Naturaleza
Espacio Aulas cerradas, cemento, horarios rígidos. Entornos naturales vivos, aire libre, flexibilidad.
Materiales Libros de texto, fichas, juguetes de plástico. Elementos naturales (barro, piedras, hojas), material no estructurado.
Rol del Alumno Pasivo, receptor de instrucciones. Protagonista activo, explorador, autónomo.
Aprendizaje Basado en objetivos curriculares uniformes. Basado en la curiosidad, la experimentación y el ritmo individual.

Hacia una «Slow Education»: El Futuro de la Enseñanza

La tendencia hacia la Slow Education (educación lenta) propone una ruptura con la carrera frenética de contenidos que vemos en muchas escuelas infantiles, donde se presiona a niños de tres años para que dominen la lectoescritura o las matemáticas antes de tener la madurez neurológica necesaria.

El modelo de las escuelas bosque demuestra que es posible cumplir con las competencias clave exigidas por los sistemas educativos (como la capacidad de resolución de problemas, el pensamiento crítico y la integración social) sin necesidad de encerrar a los niños en una cuadrícula de horarios y timbres. Al contrario, el aprendizaje es más significativo porque ocurre en el contexto real, donde el niño puede tocar, oler y sentir aquello que está aprendiendo.

Para que este modelo se expandas en España, es necesario superar prejuicios sobre la comodidad y los riesgos, así como fomentar una formación reglada para el profesorado. La transición hacia aulas más abiertas y menos dirigidas no solo es una opción pedagógica, sino una necesidad biológica y ambiental para las generaciones futuras.

El proyecto Ojalá Hoja y otros similares nos enseñan que cuando permitimos que la infancia recupere su derecho al juego libre y al asombro, no solo estamos formando mejores estudiantes, sino seres humanos más equilibrados, saludables y profundamente conectados con la vida en todas sus formas.


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