
Hace unos tiempo celebrábamos la Semana Mundial del Parto Respetado, y para entonces le pedí a Mónica Manso que nos concediera una entrevista. Mónica colaboró muchísimo y facilitó el trabajo, entregando sus respuestas a tiempo, aunque la publicación ha sido postergada por diversos motivos.
Creo que ya no puedo dejar pasar más tiempo, y que tenéis que conocerla. Mónica es coach para mamás y futuras mamás, y también doula. Su actividad profesional se centra en posibilitar a las mujeres que acuden a ella una maternidad consciente que se convierte en experiencia de crecimiento personal. El parto puede ser positivo y la crianza puede ser feliz… quizás sólo debamos encontrar la forma de superar miedos y sentirnos más seguras. Espero haber despertado vuestra curiosidad, y ahora sí, os dejo con la entrevista.
¿Qué es una doula y cuáles son sus funciones principales?
Madres Hoy: Eres coach, y también doula, ¿nos podrías explicar cuáles son las funciones de las doulas durante el embarazo y posparto?
Mónica Manso: Una doula proporciona apoyo emocional, físico e informativo durante el embarazo, el parto, y el posparto. Una doula:
- Cree en el proceso de nacimiento y en el impacto que tiene en la crianza de los hijos.
- Es respetuosa y sabe escuchar profundamente.
- No impone sus propios pensamientos ni creencias.
- Confía en los instintos de la mujer.
- Reconoce el poder del nacimiento.
- No reemplaza a la pareja, sino que también le ayuda para que pueda animar a su mujer.
- Cree en el parto como un rito de paso para que la mujer dé a luz a su bebé dónde, con quién quiera y cómo ella desea.
Muchos estudios llevados a cabo en los EE.UU. destacan la gran diferencia que una doula puede aportar a un parto y al nacimiento. En los EE.UU., Reino Unido y diferentes partes de Europa las doulas son una parte reconocida del equipo de parto y servicios post natales.
Para profundizar en este concepto, es fundamental entender que la palabra doula proviene del griego y suele traducirse como «mujer que sirve» o «mujer que acompaña». En la actualidad, es una figura que ofrece un soporte integral, no médico, centrado en la contención emocional y práctica. A diferencia del personal sanitario, la doula no realiza diagnósticos ni prescribe tratamientos, sino que actúa como una aliada que ayuda a la madre a sentirse escuchada y segura en una etapa transformadora.
Existen diversas especializaciones dentro de este rol: hay doulas de preconcepción, de infertilidad, de embarazo, de parto, de posparto y de pérdida. Algunas profesionales ofrecen un acompañamiento global en todo el proceso, mientras que otras se centran en etapas específicas. Su labor es fundamental para recuperar las redes de apoyo entre mujeres que se han perdido con la movilidad laboral y el aislamiento nuclear de las familias modernas.
El concepto de embarazo consciente y su importancia
MH: ¿Qué significa vivir un embarazo consciente? ¿qué importancia tiene esa consciencia para el propio proceso de la gestación?
M.M.: Vivir un embarazo consciente es una invitación para vivir el proceso de cambio en el cual estás la mujer inmersa como una oportunidad de autoconocimiento, crecimiento interno y transformación.
Tiene que ver con parar el ritmo acelerado en el que vivimos y ofrecerse espacios de conexión con ella misma y con el bebé que crece en su interior.
También tiene que ver con cuidarse a nivel emocional, mental, corporal y espiritual.
Vivir un embarazo consciente ayudará a las mamás a vivir su embarazo de una forma más tranquila, alejada del estrés y las prisas, lo que repercutirá en tener más energía positiva y a desarrollar la confianza en ella y en sus capacidades innatas para gestar, dar a luz y criar a tu bebé.
Tener una gestación consciente implica habitar el cuerpo y escuchar las señales que este envía. Durante el primer trimestre, el cuerpo demanda mucho descanso debido a los cambios hormonales intensos. En el segundo, suele regresar la energía, y el tercero es el momento ideal para «preparar el nido» y reducir el ritmo. Este proceso permite a la mujer reconectar con su propia historia, revisar experiencias infantiles y gestionar las emociones —tanto las positivas como los miedos— para llegar fortalecida al puerperio.
El impacto del estrés y el ritmo de vida actual
MH: Hablando de consciencia, ¿es más difícil retomarla con un ritmo acelerado de vida? ¿Es aconsejable «reducir» la velocidad con la que vivimos cuando estamos embarazadas?
M.M.: Sí, es muy importante, en general siempre, en cualquier momento de nuestra vida, y en particular en el embarazo porque el estrés, según las investigaciones científicas, afecta negativamente al bebé.
Parar implica dejar de estar en la mente y empezar a habitar el cuerpo, y desde el cuerpo surge una nueva conciencia, una nueva manera de ser y estar más dulce y más amable consigo misma, con el bebé y con su entorno.
MH: Ya que menciono el ritmo vital en el que nos dejamos atrapar ¿cuáles podrían ser las consecuencias del estrés para el parto y la crianza?
M.M.: A nivel emocional es muy simple: a más estrés, más tensión; a mayor tensión emocional, mayor tensión corporal. Cuanta más tensión corporal, más rígido está el útero y hay más dolor, lo que hace que el parto progrese mucho más lento o incluso que se detenga. El estrés también influye negativamente en la gestión del miedo, creando un círculo vicioso de tensión y bloqueo.
En la crianza repercute el tener mucha menos paciencia, pérdida de control emocional y un aumento en el riesgo de sufrir depresiones posparto.
Es crucial entender que el bienestar del bebé está intrínsecamente ligado al bienestar mental de la madre. No se debe naturalizar la ansiedad o el estado de alerta constante como algo «normal» del embarazo. Contar con un espacio de acompañamiento permite que la mujer no transite este camino en soledad, reduciendo la vulnerabilidad emocional y fomentando un ambiente de respeto y calma, esencial para que las hormonas del parto actúen correctamente.
Superando el miedo y la medicalización del parto

MH: ¿Cómo explicas esa falta de confianza en nuestros cuerpos y ese miedo con el que convivimos durante el embarazo y nos bloquea en el parto?
M.M.: Creo que la medicalización del parto en los años 60 tuvo un impacto positivo y negativo. Positivo porque ha ayudado a salvar muchas vidas, pero el negativo ha sido que nos hemos creído (o nos han hecho creer) que solas ya no podemos parir y que necesitamos a la medicina para ello.
Hay que pensar que nuestras abuelas parían en casa; solo hay un salto generacional, no están TAN lejos las generaciones que parían sin tanta ayuda médica.
Esta pérdida de confianza se combate a través de la información veraz y actualizada. Es vital que la mujer se empodere y comprenda que su cuerpo está diseñado para gestar y parir. El uso de un plan de parto consciente y flexible es una herramienta excelente para comunicar los deseos a la familia y al equipo médico, evitando que los protocolos hospitalarios pasen por encima de las necesidades humanas.
Además, el apoyo de una doula puede ayudar a disminuir la incidencia de intervenciones innecesarias. Estudios sugieren que el acompañamiento continuo puede reducir la tasa de cesáreas, el uso de fórceps y la duración del parto, siempre trabajando en complementariedad con el personal sanitario y nunca sustituyéndolo.
Consejos para las semanas finales y el respeto al cuerpo
MH: Por último, me gustaría saber qué le dirías a una mujer que ha cumplido la semana 41, para aumentar la confianza en su cuerpo.
M.M.: Que hable mucho con su bebé, que conecte con él o ella, y le diga que ya es hora de salir y le espera con todo su amor, que vea si tiene algún asunto pendiente y lo resuelva, que ande, salte, haga el amor y baile. Y que confíe en que todo es posible.
Para aquellas mujeres que enfrentan el tramo final, es recomendable soltar la exigencia del control. El bebé marca su propio ritmo y es fundamental abrazar lo que sucede con serenidad. Crear rituales de conexión, como música, lectura o diarios de embarazo, ayuda a fortalecer el vínculo prenatal y a transitar la espera con menos ansiedad.
Guía detallada: Lo que una doula HACE y NO HACE
Para evitar confusiones y garantizar una experiencia segura, es fundamental delimitar las competencias de una doula frente a las de la matrona o el ginecólogo.
Funciones y apoyos de la doula
- En el embarazo: Ofrece escucha activa para miedos y dudas, ayuda a organizar la información para las citas médicas y brinda apoyo en la búsqueda de opciones de parto y lactancia.
- En el parto: Proporciona soporte físico (masajes, sugerencia de posturas que alivien el dolor, ejercicios de respiración) y soporte emocional (ánimo, calma, recordatorio de las preferencias de la madre).
- En el posparto (puerperio): Acompaña en la adaptación a las nuevas rutinas, ayuda a proteger el descanso de la madre, ofrece apoyo emocional ante la montaña rusa hormonal y orienta en el inicio de la lactancia.
- Con la pareja: Ayuda al acompañante a entender cómo apoyar mejor a la mujer, facilitando que el entorno sea protector y no estresante.
Lo que una doula NUNCA hace (Límites profesionales)
Es estrictamente necesario comprender que la doula no es personal sanitario. Por lo tanto:
- No realiza actos médicos: No hace tactos vaginales, no controla constantes vitales, no prescribe medicamentos ni realiza diagnósticos clínicos.
- No sustituye a la matrona ni al ginecólogo: No atiende el parto médicamente ni toma decisiones clínicas sobre la salud de la madre o el bebé.
- No impone decisiones: No debe presionar a la madre para elegir una vía de parto específica ni recomendar el abandono de controles médicos.
- No es terapeuta: Aunque ofrece apoyo emocional, no sustituye la psicoterapia clínica si se detectan patologías graves como una depresión posparto severa.
Claves para elegir una doula con seguridad
La elección de una doula es una decisión íntima y personal. No se trata solo de formación, sino de «feeling» y confianza. Para tomar la mejor decisión, se recomienda plantear las siguientes preguntas durante la entrevista inicial:
- ¿Cuál es tu formación y experiencia acompañando embarazos y partos?
- ¿Cómo es tu relación con el equipo sanitario? ¿Estás acostumbrada a trabajar en entornos hospitalarios?
- ¿Cuáles son tus límites claros durante el trabajo de parto?
- ¿Qué incluye exactamente tu servicio de posparto y cómo gestionas la disponibilidad en caso de partos imprevistos?
- ¿Cómo respetas la autonomía de la madre y las decisiones de la familia?
El objetivo es encontrar a alguien que transmita respeto, claridad y seguridad, y que no juzgue la decisión de la mujer, ya sea que busque un parto natural o una cesárea programada.
Finalizada la entrevista, debo reiterar mi agradecimiento a la coach y doula Mónica Manso, y pedirle disculpas por el retraso. A vosotras, lectoras, os deseo que hayáis disfrutado de esta lectura sencilla y potente que nos habla de embarazos conscientes, conexión con el bebé, y crecimiento personal de la mujer / madre.
Me quedo con la frase “Vivir un embarazo consciente es una invitación para vivir el proceso de cambio en el cual estás la mujer inmersa como una oportunidad de autoconocimiento, crecimiento interno y transformación” y deseo que cada vez sean más las futuras madres que tengan la oportunidad de disfrutar conscientemente de sus embarazos, y el poder de tomar protagonismo en los procesos de embarazo, parto y lactancia.
La integración de una doula en el equipo de nacimiento, junto a una asistencia sanitaria basada en la evidencia, permite que la mujer recupere el protagonismo de su cuerpo. Al reducir el estrés y fomentar la confianza, se crea un entorno propicio para un nacimiento respetado, donde el apoyo emocional se convierte en el puente hacia una maternidad plena, consciente y empoderada.
Imágenes / Más información — Maternidad Consciente. Mónica Manso


