¿Equilibrio, o tacones para fortalecer el suelo pélvico?

Suelo Pélvico tacones

Para todas nosotras es (o debería ser) muy importante nuestro suelo pélvico, un gran desconocido debido a motivos sociales y culturales que han perpetuado durante muchos años una total ignorancia acerca del cuerpo femenino, zona genital incluida. Afortunadamente los tiempos cambian poco a poco, y las madres de hoy, los padres de hoy, no tenemos miedo o vergüenza de hablar sobre sexualidad sobre nuestras hijas y nuestros hijos, queda mucho camino por delante aún.

¿Qué es eso del suelo pélvico?, como mínimo nos suela el nombre, y aunque no lo conozcamos, lo intuimos y sabemos de su localización por el nombre: se trata de un conjunto formado por músculos y ligamentos, que tiene una importante función: el sostén de todos los órganos contenidos en la pelvis (vagina, recto, vejiga, uretra y útero). Sostiene porque es el ‘suelo’ de la pelvis, ya que la reviste entre el coxis y el pubis, cubriendo también los isquiones; a poco que nos realicemos una autoexploración superficial, recorriendo con la mano la zona, nos daremos cuenta de las dimensiones que tiene, y de lo fundamental que es darnos cuenta de que existe, y que necesitamos cuidarlo.

Hay personas que tienen problemas del suelo pélvico, y aunque estos pueden afectar a cualquiera, el riesgo es (se supone) más significativo con la edad, y en mujeres. Si se debilita, las consecuencias pueden ir desde incontinencia urinaria hasta prolapsos, pasando por disfunciones sexuales. Habitualmente, se nos cuenta que el embarazo, el parto y la menopausia son factores que pueden afectar al buen funcionamiento del suelo pélvico, debido al peso que llevamos adicionalmente sobre esas 40 semanas, los cambios hormonales, la presión ejercida por el bebé durante un parto vaginal, …

Pero existen voces discordes como la de la científica biomecánica Katy Bowman, quien afirma que las disfunciones del suelo pélvico están ocurriendo tanto en mujeres que han parido vaginalmente, como en las que no, y además en los mismos porcentajes; también cita la frecuencia con la que se producen en hombres. La ausencia de una adecuada tensión provocada por el acercamiento del hueso sacro al interior de la pelvis, sería la principal causa, según Bowman (quien tiene una extensa formación en fisiología, física y anatomía).

Equilibrio versus tacones

Ni que decir tiene que esta profesional cuestiona los ejercicios de Kegel, cuando se realizan excesivamente, pues de esta forma se podría forzar al sacro en el movimiento que acabamos de mencionar. Así, si las teorías más extendidas hablan del sobrepeso, los deportes de impacto, las enfermedades respiratorias crónicas, la cirugía en zona pelviana, como causas (menores) de las disfunciones; Bowman recuerda que hay unas causas claras para que el hueso sacro se mueva hacia el interior de la pelvis. Entre ellas estaría la falta de higiene postural (sentarse con la espalda doblada), glúteos débiles, y falta de flexibilidad en los músculos del suelo pélvico.

Suelo pélvico

Eso, y la utilización de tacones, porque cambian la posición natural de la pelvis

Resalto la frase anterior, porque entra en contradicción con aquellas declaraciones de la uróloga María Cerruto, realizadas hace ya algunos años, según las cuales el uso de tacones altos, ‘beneficia los músculos del suelo pélvico’, y en consecuencia podría mejorar el desempeño sexual. Tras una estudio con una pequeñísima muestra (66 individuos) de mujeres menores de 50 años, explicó que al mantener el talón a 15 grados del suelo, o sea, llevando tacones de cinco centímetros, la postura es tan buena como utilizando zapato bajo. Además no dudó en afirmar que en esta posición los músculos pélvicos mejoran de esta forma su fuerza y capacidad para contracción.

En cualquier caso las disfunciones del suelo pélvico deben ser prevenidas para evitar problemas como sensación de peso en la zona perineal, dolor en las relaciones sexuales con penetración o incontinencia (tanto urinaria como de heces o gases). El equilibrio que postula Bowman incluye el fortalecimeinto de los glúteos (realizando sentadillas), estiramientos / relajación de musculatura pélvica, ejercicios de Kegel sin excederse y corrección postural (nada de tacones y cuidado del alineamiento pélvico).

Imágenes — Jean-Christophe Destailleur, OpenStax College


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Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita... Ver perfil ›

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