Entrevista a Memoryteca: la importancia del juego en el desarrollo infantil

  • El juego es un derecho básico y una necesidad vital que impulsa el desarrollo físico, cognitivo, social y emocional de los niños.
  • Jugar activa los circuitos cerebrales del aprendizaje, potencia atención, memoria y creatividad, y convierte el error en una oportunidad.
  • Juego libre y juegos neuroeducativos se complementan: el primero alimenta autonomía y creatividad, los segundos estimulan funciones específicas.
  • La participación activa de madres, padres y escuela en el juego fortalece vínculos, educa en valores y protege el bienestar emocional infantil.

Importancia del juego en el desarrollo infantil

Para mí, todos los días son importantes en lo que a la infancia se refiere. Pero el día 20 de noviembre, Naciones Unidas nos recuerda que tenemos que luchar y velar por ofrecer una educación y una vida digna a los más pequeños. Uno de los derechos más básicos que deberían tener todos los niños sí o sí es el juego. Para reivindicar la importancia del juego en la infancia contamos hoy con el grupo Memoryteca: especialistas en juegos neuroeducativos y estimulación cognitiva.

Los creadores y cofundadores de Memoryteca son Eva Forcadell y Pasqual Almudeve una neuropsicóloga y un consultor que, preocupados por mejorar las capacidades cognitivas de sus 4 hijos, y mejorar en especial la capacidad de aprendizaje de uno de sus hijos con TDA (trastorno de atención sin hiperactividad), descubrieron que ciertos juegos seleccionados, clasificados adecuadamente y adaptados, permitían conseguirlo no solo en uno sino en todos y cada uno de sus cuatro hijos.

El juego como derecho y necesidad básica en la infancia

Niños jugando para potenciar su desarrollo

Cuando hablamos de juego infantil no nos referimos solo a una actividad divertida: el juego es una necesidad vital para los niños y las niñas. Tanto es así que está reconocido como un derecho fundamental en la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, adoptada por Naciones Unidas, donde se recoge que todos los menores tienen derecho al descanso, el ocio y el juego.

El juego acompaña al ser humano desde antes de nacer. Diversas investigaciones señalan que el bebé ya realiza movimientos lúdicos dentro del útero materno, ensayando gestos, succión y respuestas motoras que luego le permitirán relacionarse mejor con el entorno. Desde los primeros meses de vida, los niños exploran con su cuerpo, con la mirada y con los objetos a su alcance, desplegando un impulso innato a jugar que impulsa su desarrollo global.

Lejos de ser un lujo o un añadido opcional, el juego es uno de los principales vehículos de aprendizaje en la infancia. A través de él, los niños descubren cómo funciona el mundo, desarrollan habilidades físicas, cognitivas, sociales y emocionales, y construyen su propia visión de la realidad. Limitar en exceso sus oportunidades de jugar significa restringir su crecimiento integral y sus posibilidades de bienestar a largo plazo.

Por eso, cuando hablamos de la importancia del juego en el desarrollo infantil, no estamos abordando solo una cuestión pedagógica, sino también una cuestión de salud, derechos y calidad de vida. Disponer de tiempo para jugar, lugares adecuados y adultos que respeten y acompañen este proceso es un factor protector clave frente al estrés, la ansiedad y diferentes dificultades de aprendizaje y de conducta.

La visión de Memoryteca: juego, cerebro y neuroeducación

Juego y neuroeducación en la infancia

Desde Memoryteca se parte de una idea central: el juego es la forma preferida de aprender de nuestro cerebro. Los mecanismos cerebrales innatos en los niños les permiten, ya a los pocos meses de edad, aprender explorando, manipulando y jugando. Aprovechar esta forma natural de aprendizaje es una de las bases de la neuroeducación, que busca alinear cómo enseñamos con la manera en que el cerebro aprende mejor.

El grupo Memoryteca ha comprobado en su propia experiencia familiar y profesional que, cuando se seleccionan y se adaptan juegos neuroeducativos adecuados, es posible estimular de forma muy potente funciones como la atención, la memoria, el razonamiento, la creatividad o la capacidad de autorregulación. Esto es especialmente valioso en niños con dificultades de aprendizaje o con trastornos como el TDA, pero también en cualquier niño que simplemente quiera desarrollar al máximo su potencial.

Su enfoque no consiste en convertir el juego en una clase disfrazada, sino en identificar qué mecánicas lúdicas activan mejor cada función cognitiva y emocional. A partir de ahí seleccionan materiales y propuestas que los niños perciben como juegos atractivos, pero que simultáneamente entrenan procesos como la planificación, la flexibilidad cognitiva, la memoria de trabajo o la tolerancia a la frustración.

Este trabajo se traduce en experiencias concretas en hogares, escuelas y centros especializados, donde se observa que el juego bien elegido puede ser una verdadera herramienta de intervención para mejorar el rendimiento académico, la conducta y el bienestar emocional de los niños, sin renunciar en ningún momento a la diversión y al disfrute.

¿Jugar es algo fundamental para el desarrollo íntegro de los niños?

Niños jugando al aire libre

Madres Hoy: ¿Jugar es algo fundamental para el desarrollo íntegro de los niños?

Grupo Memoryteca: Jugar es mucho más que una actividad, es una necesidad vital e indispensable para el desarrollo integral del niño. Existen numerosos estudios que han analizado las contribuciones del juego en la primera infancia y concluyen que el juego temprano y variado contribuye positivamente en todos los aspectos del crecimiento, potenciando el desarrollo psicomotor, intelectual, social y afectivo-emocional.

Cuando un niño juega de manera espontánea, está integrando de forma natural información de todos sus sentidos, probando causas y efectos, ajustando sus movimientos y poniendo en marcha procesos de pensamiento complejos sin ser consciente de ello. Este aprendizaje es especialmente profundo porque se da en un contexto de motivación intrínseca: el niño juega porque quiere, porque le resulta placentero, y no por una recompensa externa.

El juego, además, proporciona un entorno seguro para ensayar roles, tomar decisiones y equivocarse. A diferencia de otros contextos más formales, en el juego el error se vive como parte del reto y no como un fracaso, lo que favorece el desarrollo de una mentalidad de crecimiento y la confianza en la propia capacidad para aprender.

El impacto del ritmo social en el derecho a jugar

Beneficios del juego en la infancia

MH: ¿Creéis que el derecho a jugar de los niños se está viendo afectado por el ritmo de la sociedad?

GM: En general sí, nuestra sociedad vive desde hace tiempo instalada en un estrés permanente, una sociedad hiperconectada e hiperactiva, que quizás carga en exceso de actividades extraescolares a los niños y niñas y que les exige una competitividad desmesurada si además le sumamos un exceso de deberes. Todo ello juega un papel importante y va en detrimento del derecho natural de disfrutar del tiempo libre para jugar. Por suerte surgen cada vez más opiniones que alertan sobre la necesidad de reflexionar sobre la necesidad del derecho a jugar de los niños y niñas.

Entre pantallas, deberes y rutinas, los niños cada vez disponen de menos tiempo para jugar libremente. La American Academy of Pediatrics ha insistido en la necesidad de proteger el juego libre no estructurado, porque estimula el desarrollo cerebral y emocional, mejora la concentración y reduce el estrés infantil. Esta falta de juego no solo tiene consecuencias a corto plazo, como el aumento de la irritabilidad o la fatiga, sino también a medio y largo plazo: menor creatividad, dificultades para autorregularse, menor autoestima y una capacidad de relación social más limitada.

Juego y aprendizaje: ¿se pueden aprender conceptos jugando?

Juegos manipulativos para aprender

MH: Algunos centros educativos pecan de dar una importancia excesiva a la memorización. ¿Se pueden aprender conceptos a través del juego de manera activa?

GM: Por supuesto que sí, en especial si utilizamos juegos manipulativos. Nuestro equipo de profesionales prueba y analiza un gran número de experiencias con juegos en centros educativos y por nuestra experiencia y la que recibimos también de los profesionales de la educación con los que trabajamos y colaboramos nos demuestra que el trabajo manipulativo es un gran facilitador de aprendizajes.

Al utilizar como vehículo de aprendizaje el juego, éste les ofrece un contacto directo y manipulativo para experimentar. Sabemos que el juego despierta sensaciones y emociones que consolidan el aprendizaje y en consecuencia siempre tendemos a recordar mejor aquello que tiene una implicación emocional.

Desde la perspectiva de la neurociencia, cuando un niño se involucra en una actividad lúdica que le motiva, su cerebro libera más dopamina. Esta sustancia actúa como recompensa interna y activa los circuitos del aprendizaje, facilitando la creación de conexiones neuronales más fuertes y duraderas. Por eso, los contenidos trabajados mediante juegos tienden a consolidarse mejor que aquellos que se presentan solo de forma teórica o memorística.

El juego manipulativo (piezas, bloques, cartas, materiales sensoriales, etc.) integra acción, percepción y pensamiento. El niño no solo escucha o mira, sino que hace, prueba, se equivoca, corrige y vuelve a intentar. Este ciclo continuo de ensayo y error, en un contexto seguro y divertido, crea un terreno perfecto para el aprendizaje significativo, ya sea en áreas como las matemáticas, el lenguaje, la ciencia o la lectoescritura inicial.

Capacidades y habilidades que se desarrollan a través del juego

Sala de juegos infantil

MH: ¿Qué capacidades y habilidades se pueden fomentar a través del juego?

GM: El juego potencia procesos que intervienen en el aprendizaje: atención, memoria, habilidades constructivas, creatividad y razonamiento. En edades tempranas jugar aporta motivación, ayuda a desarrollar el pensamiento crítico, a resolver problemas, fomenta la curiosidad, permite el aprendizaje activo, potencia la creatividad y la imaginación y estimula la capacidad de improvisación y de resolver retos de manera creativa. Es también un medio fantástico para fomentar las habilidades sociales trabajando la educación emocional, la comunicación, el diálogo, el autocontrol y la tolerancia a la frustración.

Los expertos suelen diferenciar cuatro áreas donde el juego ejerce un papel clave: la función cognitiva, la función física, la función emocional y la función social. Durante el juego los niños procesan información, planifican, ejercitan la motricidad fina y gruesa, experimentan y regulan emociones y aprenden a relacionarse con los demás.

  • Función cognitiva: favorece memoria, atención sostenida, pensamiento lógico y creatividad.
  • Función física: mejora motricidad gruesa y fina, coordinación y equilibrio.
  • Función emocional: permite identificar, expresar y regular emociones en un entorno seguro.
  • Función social: enseña cooperación, negociación, respeto de turnos y resolución de conflictos.

Tipos de juego y qué aporta cada uno al desarrollo

Diferentes tipos de juego infantil

Conocer las distintas modalidades de juego ayuda a ofrecer un entorno de juego variado que toque todas las áreas de crecimiento.

Juego funcional

Se centra en el placer sensorial y motor. Escalar, girar, apretar juguetes o repetir movimientos ayudan a desarrollar atención, control corporal y exploración sensorial.

Juego constructivo

Busca una meta concreta: construir con bloques o materiales. Fomenta planificación, pensamiento espacial, persistencia y creatividad.

Juego exploratorio

Consiste en investigar activamente el entorno, manipular y comparar objetos. Potencia la curiosidad, las habilidades sensoriales y la construcción de conceptos sobre el mundo.

Juego simbólico o de rol

Juego simbólico y de rol en la infancia

El juego simbólico permite representar la realidad, practicar lenguaje, organizar secuencias y desarrollar empatía al ponerse en el lugar del otro. También ayuda a procesar experiencias reales (visitas al médico, cambios familiares, entrada en la escuela).

Juegos didácticos y de reglas

Diseñados para enseñar contenidos o entrenar habilidades concretas. Enseñan a seguir normas, esperar turnos, elaborar estrategias y trabajar la tolerancia a la frustración y la memoria de trabajo.

Juego libre y juegos neuroeducativos: dos aliados complementarios

Juego libre y juegos estructurados

MH: ¿Qué ventajas tiene el juego libre frente a los juegos neuroeducativos y viceversa?

GM: No creemos que ninguno de los dos tenga ventajas sobre el otro, ya que son complementarios y necesarios ambos.

El juego libre es iniciado y dirigido por el niño: potencia autonomía, creatividad e iniciativa. Los juegos neuroeducativos, en cambio, se diseñan o seleccionan para estimular funciones concretas con objetivos y reglas claras. Una infancia equilibrada necesita abundante juego libre y momentos puntuales de propuestas lúdico-educativas dirigidas y respetuosas.

Beneficios emocionales y personales del juego

Juego y desarrollo emocional en la infancia

MH: A nivel emocional y personal, ¿qué beneficios puede tener que un niño juegue?

GM: Muchos. El juego desarrolla capacidades cognitivas y emocionales sin estrés, proporciona placer, ayuda a descargar tensiones y permite expresar sentimientos y emociones. También aumenta autonomía, resolución de problemas, autoestima y mejora las relaciones interpersonales.

Jugar ofrece un espacio seguro para practicar regulación emocional: manejar la frustración cuando una construcción se derrumba o ejercer la empatía al consolar a un compañero son ejemplos de aprendizaje emocional que surgen en el juego.

Juego, escuela infantil y aprendizaje basado en juegos

Juego en la escuela infantil

La escuela infantil tiene en el juego su principal herramienta pedagógica. Aulas con rincones de juego simbólico, zonas de motricidad, materiales de experimentación y propuestas artísticas facilitan movimiento, autonomía e interacción, favoreciendo el desarrollo integral.

MH: Hay colegios que están apostando por el aprendizaje basado en juegos y están obteniendo excelentes resultados, ¿a qué creéis que es debido?

GM: La introducción de programas de juegos en los colegios aporta un escenario ideal: motiva a los niños y niñas, capta su atención y les proporciona un entorno agradable que les divierte y les resulta motivador. Aprenden de forma lúdica, prueban, exploran y asumen errores con normalidad, lo que favorece la mejora y el progreso.

Los programas basados en juego activo se asocian a una mejora en la atención en clase, reducción de problemas de conducta y aumento de la participación del alumnado. El niño se siente protagonista de su aprendizaje y se implica más.

Juego, valores y educación emocional

MH: Educación en valores a través del juego, ¿creéis que es posible?

GM: Evidentemente. Existen juegos específicos para educar en valores y juegos cooperativos que facilitan la transmisión eficaz de mensajes como la cooperación, el respeto, la responsabilidad, la empatía o la solidaridad.

A través del juego simbólico se pueden también abordar temas como la igualdad de género, la diversidad cultural o el cuidado del entorno, ofreciendo materiales representativos y promoviendo la libertad de roles sin estereotipos.

Jugar solo, en pareja o en grupo: diferentes formas de relacionarse

Cada modalidad de juego cumple funciones distintas: jugar solo fomenta la independencia y la imaginación; jugar con adultos refuerza vínculos afectivos y el lenguaje; jugar en grupo desarrolla empatía, cooperación y resolución de conflictos.

¿Dónde y cuándo jugar? Espacios y tiempos para el juego

Es fundamental que los niños tengan acceso a sus juguetes y puedan jugar allí donde lo necesiten. El hogar entero puede ser un entorno lúdico, siempre con seguridad. También conviene facilitar el juego en situaciones como viajes, visitas familiares o salas de espera con materiales sencillos que promuevan adaptación y socialización.

Al aire libre, parques y plazas son escenarios privilegiados para el juego motor y exploratorio. Recuperar estos espacios de juego compartido es esencial para la salud física y social de la infancia.

Juegos neuroeducativos o deberes en vacaciones

MH: Se acerca la Navidad, ¿mejor deberes de repaso o juegos neuroeducativos que estimulen el aprendizaje?

GM: Si nos dan a elegir, optamos por los juegos, respetando siempre las diversas opciones y combinaciones. Los juegos permiten combinar aprendizaje y diversión, y las vacaciones son una oportunidad para descansar de obligaciones y recuperar tiempo de juego.

El juego es la forma preferida de aprender de nuestro cerebro. Los mecanismos cerebrales innatos en los niños les permiten, ya a los pocos meses de edad, aprender jugando. Resulta lógico que combinar el aprendizaje de matemáticas o lengua con juegos especialmente elegidos es algo que motiva y emociona a los alumnos.

Los descansos escolares son una oportunidad para que los niños recuperen tiempo de juego y, mediante juegos de mesa, construcción, lógica, lectura o movimiento, sigan estimulando habilidades de forma relajada y positiva.

El papel insustituible de madres y padres en el juego

Padres jugando con sus hijos

MH: ¿Qué importancia tienen los padres en el juego de los niños?

GM: Proponemos a todos los padres y madres que lean esta entrevista que realicen una prueba: un día siéntense en el suelo en casa con un juego abierto enfrente suyo, sin decir nada a sus hijos, y observen la reacción. Con frecuencia los niños interpretan la invitación tácita y se sientan a jugar, mostrando la importancia que dan al tiempo compartido.

En Memoryteca hemos comprobado que los padres influyen directamente mucho más de lo que se imaginan en el desarrollo de sus hijos cuando se involucran en sus juegos. Por ello han creado la “Toolbox Memoryteca Kids”, un método para familias que contiene una selección de juegos de neuroeducación acompañada de un método profesional. La Toolbox está diseñada para estimular funciones cognitivas en edades de 3, 4 y 5 años y se presenta como un material pensado para reforzar vínculos afectivos jugando y ofrecer un neuroaprendizaje divertido que multiplica conexiones neuronales.

Más allá de proyectos concretos, lo decisivo es que los adultos comprendan que jugar con sus hijos, aunque sea media hora al día, tiene un impacto directo en su autoestima, su seguridad emocional y la calidad del vínculo. No es necesario ser un experto: basta con estar presente y disfrutar juntos.

Pantallas, deberes y falta de tiempo para jugar

MH: Ya no se ven tantos niños jugando en los parques y en las plazas, ¿Qué razones podían explicar esto?

GM: El estrés, la falta de tiempo, la presión por mantener a los hijos ocupados con actividades extraescolares y la carga de deberes, junto con preocupaciones de seguridad y el uso excesivo de pantallas, reducen el tiempo disponible para el juego libre.

MH: “No me ha dado tiempo a jugar porque he tenido muchos deberes”. ¿Qué opináis de esa frase?

GM: Nos da mucha pena escucharla. Los niños perciben el mundo a través de las emociones, el juego y el afecto. Si no facilitamos esos espacios, el desarrollo del niño puede verse limitado.

Las pantallas pueden ofrecer experiencias lúdicas y educativas si se usan con equilibrio, pero cuando ocupan gran parte del tiempo reemplazan el juego activo, el movimiento y la interacción real. Revisar rutinas para garantizar un espacio diario para el juego es una de las mejores inversiones para su bienestar.

Juego y gestión de las emociones

MH: ¿Se pueden gestionar las emociones a través de los juegos?

GM: Sí. El juego fomenta la flexibilidad cognitiva, necesaria para cambiar de una idea a otra y tolerar cambios, y sirve como laboratorio para practicar estrategias de regulación emocional: esperar turnos, aceptar reglas, gestionar la frustración y buscar alternativas.

Los adultos pueden aprovechar estas situaciones para poner palabras a lo que sucede y acompañar al niño a encontrar formas sanas de manejar emociones, como respirar, pedir ayuda o proponer otra actividad.

Aprender de forma divertida y amena

MH: Los niños son felices cuando juegan. ¿Es más fácil aprender de forma divertida y amena?

GM: Siempre. Los aprendizajes más importantes (hablar, relacionarse, moverse, pensar) se dan en contextos de interacción afectiva y juego. Incorporar recursos lúdicos en la enseñanza no es un adorno, sino una estrategia pedagógica eficaz basada en cómo aprende naturalmente el cerebro.

¡Espero que os haya gustado la entrevista especial del Día del Niño! Eva y Pasqual, cofundadores de Memoryteca, se dieron cuenta de que los mismos tipos de juegos que habían beneficiado tanto a sus hijos podían hacerlo con otros niños con o sin dificultades de aprendizaje y apostaron por ello. Apostaron porque el juego debería ser un derecho básico en la infancia.

A lo largo de todo lo que hemos visto, se aprecia que el juego no es solo un recurso entretenido, sino una auténtica columna vertebral del desarrollo infantil: nutre el cerebro, fortalece el cuerpo, construye la personalidad, educa en valores, crea lazos afectivos sólidos y ofrece herramientas para gestionar emociones y relacionarse con el mundo. Proteger el derecho a jugar, ofrecer tiempo y espacios de calidad para ello y acompañar de forma consciente estas experiencias es una de las tareas más valiosas que podemos asumir como madres, padres, docentes y sociedad.