¿Es malo el calor en la barriga durante el embarazo?

El embarazo produce en el cuerpo de la mujer una serie de cambios físicos, que causan además de muchas molestias, incomodidad e incluso dolor intenso en algunos casos. Las molestias en la zona abdominal pueden estar causadas por diferentes motivos, el crecimiento del útero, el estiramiento de las fibras y tendones, los movimientos del propio bebé o las contracciones previas al parto, entre otras causas.

Es importante buscar la manera de aliviar estas molestias, ya que de lo contrario tu embarazo se volverá muy incómodo y difícil de llevar. Pero cualquier remedio que apliques, debe estar supervisado por el médico que siga tu embarazo. Ya qué, aunque en la mayoría de los casos estas molestias son típicas y frecuentes, podría ser un signo de que algo negativo.

Antes de utilizar cualquier remedio para aliviar los dolores en la barriga, deberías conocer cuál es la causa para utilizar el método correcto. Aún así, existen diferentes trucos que pueden ayudarte a mejorar las molestias típicas del embarazo, como cambiar la postura, elevar las piernas o practicar la meditación, son técnicas que te permitirán llevar mejor las incomodidades del embarazo.

Sin embargo, también existen otras técnicas que se suelen utilizar para calmar el dolor abdominal cuando no existe embarazo. Aplicar calor ayuda a mejorar las molestias menstruales, entre otros. No obstante, el embarazo no es un buen momento para usar este remedio casero.

¿Por qué es peligroso el calor en el embarazo?

El exceso de calor puede perjudicar seriamente al desarrollo del bebé, por lo que es muy importante controlar la temperatura corporal de la madre en todo momento. La temperatura debe mantenerse por debajo de los 39º, de lo contrario, las consecuencias podrían ser fatales tanto para el bebé como para la madre.

  • En el caso del bebé: El exceso de calor durante el primer trimestre del embarazo, aumenta el riesgo de sufrir un aborto espontáneo. Además, el bebé puede sufrir malformaciones y problemas en su desarrollo, como defectos en el tubo neural. Podrían verse afectados el desarrollo cerebral, la columna vertebral o la médula espinal.
  • En la madre: Cuando el embarazo está muy avanzado, el exceso de calor podría provocar una deshidratación, un problema muy grave que pondría en riesgo la salud de la madre y la del bebé.

Por lo tanto, en ningún caso debes utilizar aparatos eléctricos que proporcionen calor, ni ningún otro método que pudiera elevar tu temperatura corporal. Si tu temperatura sube por encima de los 38.9º y se mantiene así por más de 10 minutos, debes acudir a tu médico con urgencia para controlar la situación lo antes posible.

Precauciones a seguir durante el embarazo

La temperatura de tu cuerpo puede aumentar por diferentes motivos, por ello, debes evitar situaciones como las siguientes:

  • Evita tomar baños de agua muy caliente, en su lugar, es preferible utilizar la ducha con agua templada sin exceder demasiado el tiempo del baño.
  • No hagas uso de servicios como la sauna
  • Procura no pasar demasiado tiempo en espacios cerrados donde exista una alta concentración de calor. Además de subir tu temperatura, podría aumentar tu presión arterial y causarte otros problemas de diversa gravedad.
  • No utilices aparatos eléctricos que proporcionen calor localizado, como las mantas eléctricas. Tampoco debes aplicar calor con otros sistemas, como las bolsas de agua caliente o las almohadillas de calor.
  • Procura no realizar ejercicio físico en el exterior si la temperatura es muy elevada. En periodos de calor, intenta salir a pasear en las horas menos calurosas, en las primeras y las últimas horas del día.
  • Si tienes fiebre, acude de forma inmediata a tu médico para que pueda remediar este problema antes de que tu temperatura suba en exceso.

Si estás embarazada y notas que tu temperatura corporal está en aumento, debes buscar la manera de reducirla de forma rápida. Lo principal es que te relajes, ya que el estado de ansiedad puede aumentar los sofocos y el calor. Procura darte una ducha templada (nunca con agua fría), abanicarte o utilizar algún aparato de frío, si es que no puedes usar la ducha en ese momento.


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