La modelo e influencer Estela Grande vive unas Navidades muy distintas a las que imaginaba. Embarazada de mellizos y ya en el tercer trimestre de gestación, permanece ingresada en un hospital de Madrid tras detectarse un riesgo claro de parto prematuro, una situación que ha encendido las alertas tanto en su entorno más cercano como entre sus seguidores en redes sociales.
Lejos de las celebraciones familiares típicas de estas fechas, la exconcursante de ‘Gran Hermano VIP 7’ pasa los días conectada a monitores y siguiendo un tratamiento específico para intentar frenar las contracciones y ganar tiempo dentro del útero para Luca y Liah, los mellizos que espera junto al futbolista del Getafe C.F. Juan Iglesias.
Ingreso urgente por acortamiento del cuello del útero

El ingreso de Estela se produjo el 23 de diciembre, durante una revisión ginecológica rutinaria en la que nada hacía presagiar un cambio tan brusco en el curso del embarazo. Tras una ecografía de control, los especialistas observaron que el cuello del útero se había acortado de manera muy rápida y que la joven presentaba contracciones, un cuadro compatible con amenaza de parto prematuro.
Ante estos hallazgos, su ginecóloga decidió enviarla directamente a urgencias para una valoración más completa. Allí, y después de monitorizarla, el equipo médico optó por dejarla ingresada para vigilar la dinámica uterina y evitar que el parto se desencadenase de forma inminente. Los médicos recuerdan que un embarazo se considera a término entre las semanas 37 y 40, por lo que a Estela, que se encuentra alrededor de la semana 32, aún le quedaría aproximadamente mes y medio para llegar a ese margen de mayor seguridad.
Durante estos días, los profesionales han puesto el foco en dos frentes. Por un lado, administrar medicación destinada a frenar o reducir las contracciones; por otro, proporcionar un tratamiento que favorezca la maduración pulmonar de los bebés, clave para minimizar complicaciones respiratorias en caso de que finalmente nacieran antes de lo esperado.
La propia Estela ha explicado que ha pasado varios ciclos de medicación para intentar frenar el parto. Tras cuatro días de tratamiento, al retirarlo las contracciones volvían, lo que ha llevado a los especialistas a repetir el proceso y a mantenerla bajo observación constante en planta. En este contexto se ha seguido un protocolo similar al descrito en como prevenir un parto prematuro.
Un tercer trimestre controlado pero con incertidumbre

Hasta este susto en la recta final, Estela había descrito su embarazo de mellizos como una etapa de plenitud, aunque con el cansancio lógico del tercer trimestre. En entrevistas recientes relataba que se encontraba físicamente muy bien y, a nivel psicológico, tranquila y confiada. Más información sobre gestaciones múltiples puede consultarse en embarazos múltiples y mellizos prematuros.
La influencer ha subrayado que su embarazo ha estado supervisado en todo momento por un equipo médico especializado. Aunque en ningún momento se había catalogado oficialmente como gestación de riesgo, sí se le habían programado revisiones más frecuentes que en un embarazo único, algo habitual cuando se trata de mellizos o gemelos.
Este ingreso inesperado ha puesto de relieve la fragilidad de las últimas semanas de embarazo múltiple, en las que el útero está sometido a mayor presión y el riesgo de parto anticipado se incrementa. La rápida modificación del cuello uterino y la aparición de contracciones han obligado a reajustar por completo los planes de la pareja, que preveía unas fiestas familiares y tranquilas antes de la llegada de los bebés. Explicaciones sobre cuándo ocurren los partos prematuros están en partos prematuros: cuándo ocurren.
Aun así, la modelo intenta mantener la calma dentro de la incertidumbre. Desde la habitación del hospital, ha compartido con sus seguidores que cada jornada que los bebés continúan en el útero y bajo control médico la vive como una pequeña victoria, con el objetivo de que Luca y Liah aguanten “al menos unas semanas más” antes del nacimiento.
Las imágenes que ha ido publicando muestran momentos cotidianos de su ingreso: monitores de control, desayunos en la cama o ratos de sol a través de la ventana, pequeños gestos con los que intenta normalizar, en la medida de lo posible, una situación que no deja de ser delicada. Muchos recursos para reconocer señales y controlar la evolución están en cómo distinguir que el parto está empezando.
Navidades en el hospital: el apoyo de Juan y el calor de su entorno

La noticia de su ingreso coincidió de lleno con las fiestas navideñas. La Nochebuena y el día de Navidad se han vivido entre pasillos de hospital y monitores, en lugar de entorno a una mesa familiar. Aun así, tanto Estela como Juan han intentado darle un sentido especial a estas fechas, centrados en la idea de que están viviendo “las Navidades más importantes” de su vida.
Juan Iglesias, futbolista del Getafe C.F., se ha convertido en el gran pilar de Estela durante estos días. No se ha separado de su lado, ha organizado cenas improvisadas en la propia habitación y ha buscado la forma de que, dentro de las limitaciones, la pareja conserve algo de intimidad y de normalidad.
Una de las imágenes que más han enternecido a sus seguidores ha sido la de la visita de la mascota de la pareja al hospital. En una silla de ruedas, con el gotero a cuestas y abrigada frente al frío madrileño, Estela bajó al parking del centro sanitario para poder abrazar a su perro y tomar unos breves rayos de sol invernal, un momento que ella misma describió como “visita a mamá y sol”.
En redes sociales, la influencer también ha querido agradecer el aluvión de mensajes de apoyo que está recibiendo. Muchos seguidores le han transmitido sus propias experiencias con partos prematuros o amenazas de parto, y otros simplemente le han enviado ánimo para sobrellevar estos días tan largos y cargados de emociones.
Aunque la pareja había imaginado un final de embarazo más tranquilo, Estela insiste en que ahora su prioridad absoluta es centrarse en el reposo, en seguir las indicaciones médicas y en el bienestar de los bebés, dejando a un lado compromisos profesionales y cualquier otra preocupación que no sea estrictamente necesaria.
Tratamientos y objetivo principal: ganar tiempo para Luca y Liah
Los especialistas que atienden a Estela se han marcado como meta retratar el momento del parto lo máximo posible dentro de los márgenes de seguridad. A cada semana que pasa, las probabilidades de complicaciones graves en un eventual nacimiento se reducen, especialmente en lo relativo al desarrollo pulmonar y neurológico de los bebés.
Por eso, además de controlar las contracciones con fármacos tocolíticos, los médicos han indicado un protocolo para acelerar la maduración de los pulmones de los mellizos. Este tipo de tratamiento es relativamente habitual cuando se anticipa la posibilidad de un parto antes de término, y su finalidad es ofrecer a los recién nacidos más herramientas para adaptarse al exterior si finalmente nacen antes de la semana 37.
En el caso de Estela, el embarazo se sitúa alrededor de la semana 32, un punto en el que los bebés ya tienen un grado de desarrollo considerable, pero en el que ganar incluso unos pocos días más dentro del útero puede marcar una diferencia importante. Por eso la joven repite entre sus mensajes que cada día “controlado” cuenta.
La influencer ha narrado que, tras un primer ciclo de cuatro días con medicación para frenar el parto, las contracciones reaparecieron cuando se suspendió el tratamiento, lo que obligó a iniciar de nuevo el protocolo y justificaría su permanencia en el hospital sin fecha clara de alta.
Este tipo de manejo es frecuente en las unidades de obstetricia de España y Europa cuando se detecta riesgo de parto prematuro, sobre todo en embarazos múltiples. La combinación de reposo, fármacos y vigilancia estrecha es la estrategia estándar para minimizar riesgos tanto para la madre como para los bebés.
Cesárea previa, miomectomía y las opciones de parto
Más allá del riesgo actual de parto prematuro, Estela ya había explicado semanas atrás que su historial médico influye a la hora de planificar el tipo de parto. La modelo se ha sometido en el pasado a una miomectomía y a una cesárea para extirpar quistes uterinos, dos intervenciones que pueden condicionar la seguridad de un parto vaginal, especialmente tratándose de un embarazo de mellizos.
Ella misma reconocía que le habría hecho ilusión poder tener un parto natural, siempre que fuera seguro tanto para los bebés como para ella. No obstante, asumía con tranquilidad que la opción más probable, según su equipo médico, es que el nacimiento acabe siendo mediante cesárea programada o, llegado el caso, una cesárea urgente si se desencadena el parto mientras existe todavía riesgo o complicaciones.
Los especialistas valoran factores como el tipo de cicatriz uterina previa, la localización de las intervenciones y la posición de los bebés. En Europa, las guías clínicas priorizan la seguridad materno-fetal por encima de cualquier preferencia, lo que implica que un antecedente de cirugías uterinas importantes puede inclinar la balanza hacia la cesárea para disminuir el riesgo de rotura uterina u otras complicaciones.
Pese a ello, el tono de Estela al hablar de este tema ha sido siempre sereno. Confía en su equipo ginecológico y ha dejado claro que la vía de parto será la que resulte más segura según los criterios médicos en el momento en que llegue el nacimiento de Luca y Liah.
Polémica por el ejercicio físico y respuesta tajante en redes
Mientras afronta el ingreso, Estela también ha tenido que lidiar con comentarios críticos sobre su estilo de vida y su rutina de entrenamiento durante el embarazo. Algunas personas en redes han insinuado que su actividad física podría estar detrás de la amenaza de parto prematuro, algo que ella ha desmentido de forma contundente.
La influencer, que llevaba meses compartiendo sus sesiones de gimnasio adaptadas a la gestación, ha explicado que sus entrenamientos han estado supervisados y ajustados a su estado. Recuerda además que en todo momento ha seguido las indicaciones de sus médicos, y que no hay evidencia de que sus ejercicios hayan provocado la situación actual.
Visiblemente molesta con ciertos mensajes, Estela ha reprochado a quienes la acusan de haberse “buscado” esta complicación. Ha lamentado la falta de empatía y ha pedido que no se culpabilice a las mujeres cuando surgen problemas en el embarazo, más aún cuando están siguiendo controles médicos regulares.
En entrevistas previas ya había contado que, aunque el deporte formaba parte de su rutina desde antes del embarazo, había modificado muchos hábitos, sobre todo en lo referente al descanso y a la intensidad del ejercicio. Decía acostarse más temprano, madrugar más y tomarse sus sesiones de entrenamiento con una mezcla de disciplina y prudencia.
A pesar de la crispación generada por algunos comentarios, la joven ha dejado claro que en este momento prefiere concentrar su energía en descansar y en proteger el estado de sus mellizos. El debate sobre la actividad física en el embarazo, recuerda, debe abordarse siempre desde el asesoramiento profesional y no desde el juicio en redes sociales.
La experiencia de Estela Grande ilustra cómo un embarazo que se desarrollaba con aparente normalidad puede complicarse en cuestión de días, y cómo el ingreso hospitalario y la vigilancia estrecha son herramientas clave para manejar el riesgo de parto prematuro en España y en Europa. Con el apoyo de su pareja, el respaldo sanitario y el cariño de miles de personas al otro lado de la pantalla, la prioridad ahora es que Luca y Liah permanezcan el máximo tiempo posible a resguardo en el útero, ganando fuerza semana a semana antes de conocer por fin a sus padres.