
Tras unos días de auténtico susto en la recta final de su embarazo de mellizos, Estela Grande ya ha podido volver a su piso y dejar atrás, al menos por ahora, la habitación del hospital donde ha pasado una semana en observación por riesgo de parto prematuro. La modelo e influencer ha contado a sus seguidores cómo se encuentra y cómo ha vivido estas jornadas de nervios e incertidumbre, en las que la prioridad absoluta ha sido proteger a sus bebés.
La exconcursante de Gran Hermano VIP, que espera a sus mellizos Luca y Liah junto a su pareja, el futbolista Juan Antonio (Juanito) Iglesias, ha sido dada de alta después de que los médicos lograsen controlar las contracciones y estabilizar la situación. Aunque ya descansa en casa, los doctores le han insistido en que debe mantener un reposo muy estricto, porque el embarazo sigue siendo delicado y cada día cuenta.
Una revisión rutinaria que acabó en ingreso
Todo comenzó en una de las revisiones habituales de su embarazo gemelar. Estela acudió el 23 de diciembre a su control periódico y, durante la ecografía, los especialistas detectaron un cambio brusco: el cuello del útero se había acortado de forma muy rápida y aparecían contracciones regulares. Ante este escenario, le advirtieron de que se encontraba ante un claro riesgo de parto prematuro, algo especialmente preocupante teniendo en cuenta que se encontraba alrededor de la semana 32-33 de gestación.
Siguiendo la recomendación de su ginecóloga, la madrileña fue enviada de inmediato a urgencias para someterse a controles más exhaustivos. Allí tomaron la decisión de dejarla ingresada en la planta de maternidad para vigilar de cerca la dinámica uterina y evitar que el parto se desencadenase antes de tiempo. Los médicos explicaron a la pareja que el objetivo era ganar tiempo para que los mellizos siguieran desarrollándose dentro del útero.

Durante los primeros días de hospitalización, Estela fue sometida a un tratamiento farmacológico para frenar las contracciones y, al mismo tiempo, a un protocolo para acelerar la maduración pulmonar de los bebés, que todavía no estaban preparados para nacer. Ella misma ha relatado que, tras cuatro días con la medicación para detener el parto, cuando se dejó de administrar dicho fármaco, las contracciones reaparecieron, obligando a los facultativos a repetir el ciclo.
Este ir y venir de síntomas la mantuvo en una especie de montaña rusa emocional. La influencer reconoce que se ha sentido “un poquito en shock”, impactada por una situación que no entraba en sus planes para estas fechas tan señaladas, pero aferrada a la idea de que cada jornada controlada dentro del hospital era una victoria. “Cada día que pasen dentro y podamos controlarlo es una gran victoria”, ha repetido varias veces en sus publicaciones.
Los profesionales que la atienden le han explicado que el plan sigue siendo el mismo: retrasar al máximo el nacimiento de Luca y Liah, para llegar lo más lejos posible dentro de la gestación antes de practicar la cesárea que ya estaba prevista. Aunque el embarazo no había sido catalogado como de riesgo hasta ahora, al tratarse de mellizos ha estado sometido a revisiones más frecuentes de lo habitual.
Navidades diferentes en la planta de maternidad
El ingreso coincidió de lleno con las fiestas navideñas, lo que hizo que estas fechas fueran muy distintas a lo que la pareja tenía en mente. La Nochebuena la pasaron en el hospital, entre monitores y visitas del personal sanitario, en lugar de en una cena familiar tradicional. Aun así, Estela intentó mantener la calma y transmitir tranquilidad a sus seguidores, informando en todo momento de que tanto ella como los bebés estaban estables.
En sus redes, la modelo compartió una imagen desde la cama del centro médico avisando de que sus planes navideños habían cambiado por completo, pero subrayando que eran unas fiestas cruciales para la familia que están formando: “No van a ser las Navidades que habíamos planeado, pero sí las más importantes de nuestra vida”, confesó. Para ella, cada hora que los pequeños seguían dentro de su vientre era motivo de celebración.
Durante esos días de hospitalización, Estela ha estado conectada a los monitores que registran el bienestar fetal y la actividad uterina, y ha contado con la compañía permanente de Juanito Iglesias. El futbolista, según ha relatado la propia influencer, no se ha separado de su lado ni un momento, trasladando incluso parte de la celebración familiar al hospital para que, pese a la preocupación, no faltara un ambiente de cariño.
La joven admite que ha vivido varias noches prácticamente en vela, muy pendiente de las indicaciones de los médicos y de cada movimiento de los bebés. Pese al miedo lógico, ha insistido en su mensaje optimista: “Sé que vamos a conseguirlo, día a día”, ha repetido, dejando claro que su prioridad absoluta es la salud de sus hijos.
Los profesionales que la atienden le han explicado que el plan sigue siendo el mismo: retrasar al máximo el nacimiento de Luca y Liah, para llegar lo más lejos posible dentro de la gestación antes de practicar la cesárea que ya estaba prevista. Aunque el embarazo no había sido catalogado como de riesgo hasta ahora, al tratarse de mellizos ha estado sometido a revisiones más frecuentes de lo habitual.

El alta médica y el esperado regreso a casa
Tras siete días de ingreso, y una vez comprobado que las contracciones podían controlarse y que el cuello del útero se mantenía más estable, los médicos decidieron darle el alta. Estela ha relatado que salir del hospital ha sido un gran alivio, aunque es muy consciente de que el embarazo continúa siendo frágil y de que ahora le toca cumplir a rajatabla las recomendaciones de reposo en su propio hogar.
Para anunciar este cambio de escenario, la influencer publicó un carrusel de imágenes en el que combinaba fotografías de su estancia en el hospital con otras ya en casa, acompañadas de un mensaje muy significativo: “Estamos en casa, con tres corazones aún latiendo dentro de mí”. Unas palabras con las que transmitía la ilusión de haber podido cruzar la puerta del domicilio sin que se hubiera desencadenado el parto.
En ese mismo texto, la modelo resumía perfectamente lo que habían supuesto estos días: “Han sido 7 días de incertidumbre y hoy, por fin, descansamos en casa. No sé cuánto tiempo será, pero seguimos celebrando cada día que pase”. Su objetivo ahora es, precisamente, ir tachando días del calendario hasta que los médicos consideren que ha llegado el momento adecuado para programar la cesárea.
Una vez instalada en su salón, Estela ha reconocido que lo que más le apetecía era precisamente lo más sencillo: tumbarse en el sofá, encender el árbol de Navidad y ver la televisión, pequeñas rutinas domésticas que durante la hospitalización añoraba más de lo que pensaba. El alta no implica que pueda hacer vida normal, pero sí le permite gestionar el descanso en un entorno más cómodo y familiar.
Embarazo vigilado, cesárea programada y críticas en redes
En varias intervenciones a través de sus redes sociales, Estela ha querido dejar claro que, a pesar del susto, su embarazo había estado siempre supervisado por un equipo médico multidisciplinar. Explica que en ningún momento se había etiquetado como gestación de alto riesgo, aunque sí contaba con revisiones más frecuentes que en un embarazo único, algo habitual cuando se espera mellizos.
La modelo también ha confirmado que el nacimiento de Luca y Liah está previsto que se realice mediante cesárea, una intervención que reconoce que le imponía bastante respeto desde el inicio de la gestación. Sin embargo, después de esta experiencia, su principal deseo es que todo vaya según lo pautado por los especialistas y que los bebés lleguen en el mejor momento posible, aunque la vía de parto no sea la que ella había imaginado al principio.
Al mismo tiempo, Grande ha tenido que lidiar con un aspecto menos agradable: las críticas de algunas personas que han querido relacionar este ingreso con su estilo de vida activo y sus entrenamientos durante el embarazo. La influencer, que siempre ha defendido la práctica de ejercicio adaptado y supervisado, ha sido tajante con quienes la señalaban: sus entrenos no han provocado esta situación, y así se lo han confirmado los médicos.
Molesta por los comentarios culpabilizadores, Estela ha respondido con contundencia a quienes trataban de hacerla sentir responsable de este episodio delicado. Ha recordado que el deporte durante la gestación, siempre que esté adaptado y aprobado por los profesionales, puede ser beneficioso tanto para la madre como para los bebés, y ha reprochado la falta de empatía de ciertos mensajes en un momento especialmente sensible para ella.
El apoyo de Juanito, la familia y sus seguidores
Si hay algo que Estela repite una y otra vez estos días es que se siente muy arropada. En primer lugar, por su pareja, el futbolista Juan Antonio Iglesias, que ha permanecido a su lado durante todo el ingreso: acompañándola en las noches difíciles, ayudándola con las gestiones diarias y, en definitiva, convirtiéndose en su gran sostén emocional mientras esperaban noticias de los médicos.
También ha querido poner en valor la labor del personal sanitario que la ha atendido en el hospital. En sus mensajes hay constantes palabras de agradecimiento para los y para el equipo de Alto Riesgo que ha seguido su caso. “No han podido ser más cariñosas conmigo”, ha comentado sobre las profesionales que la han acompañado en esta semana crítica.
A través de sus historias y publicaciones, la influencer se ha mostrado profundamente emocionada por el cariño recibido de su comunidad digital. Asegura que los mensajes de apoyo, las muestras de preocupación y las palabras de ánimo le han servido de enorme consuelo en las horas de más miedo. “Gracias infinitas por vuestros mensajes, no sabéis lo que abrazan en estos momentos”, ha escrito, consciente del vínculo que mantiene con sus seguidoras.
De hecho, Estela suele referirse a su audiencia como una especie de “familia virtual”, y en esta ocasión ha querido mandarles un mensaje especial de cariño y gratitud por respetar sus tiempos, acompañarla sin presionar y ayudarla, de una forma u otra, a sobrellevar una semana que jamás olvidará. Para ella, el apoyo emocional se ha convertido en un pilar más dentro de este proceso médico.
Luca y Liah, los mellizos más esperados
Detrás de todo este torbellino de emociones está la ilusión por la llegada de Luca y Liah, los nombres elegidos para los mellizos que la pareja espera con tantas ganas. La habitación de los pequeños está lista desde hace semanas, y la baby shower que celebró con sus amigas y las mujeres más importantes de su vida fue uno de los momentos más especiales del embarazo.
Durante los últimos meses, Estela había ido compartiendo detalles de su día a día como futura madre: desde los cambios en su rutina de sueño, ahora mucho más ordenada, hasta cómo había moderado sus apariciones en eventos nocturnos para cuidar su energía. El deporte, adaptado a su nueva situación, también ha tenido un papel protagonista en su embarazo, con entrenamientos específicos orientados a llegar a la recta final en las mejores condiciones.
Ahora, con la vista puesta en las próximas semanas, la pareja vive entre la calma tensa y la emoción: saben que el parto se acerca, pero desean que los bebés aguanten un poco más en la barriga de su madre para que nazcan lo más fuertes posible. “Mis bebés campeones, tengo muchas ganas de vosotros, pero todavía no, por favor, sois demasiado pequeñitos”, ha confesado, reflejando ese equilibrio entre deseo y prudencia.
Aunque estas Navidades no han sido como las imaginaban, Estela y Juanito miran hacia adelante con esperanza. La modelo insiste en que es “consciente cada segundo de lo afortunada” que es por encontrarse bien, por tener a sus hijos todavía dentro de ella y por poder vivir esta cuenta atrás en su propia casa. Mientras tanto, seguirá centrada en su descanso y en el bienestar de los mellizos, confiando en que cada día extra dentro del útero sea un pasito más hacia un parto tranquilo.
Con el árbol de Navidad finalmente encendido, el sofá como centro de operaciones y la maleta del hospital lista por si hiciera falta volver antes de lo previsto, Estela Grande afronta esta nueva etapa tras el alta con una mezcla de serenidad, respeto a las indicaciones médicas y mucha ilusión. Su historia de estos días deja una imagen muy clara: una madre primeriza que, rodeada de un sólido equipo médico, el apoyo de su pareja y el cariño de miles de personas, celebra cada jornada que Luca y Liah siguen creciendo dentro de ella como el mejor regalo posible.