Estilo de crianza democrática, ¿sabes seguir este estilo?

La crianza autoritaria es alabada como uno de los estilos de crianza más efectivos, pero la realidad es que para que sea efectiva deben haber ciertas inflexiones. Si crees que la crianza autoritaria es la mejor opción para educar a tus hijos, conoce bien cuál es para aplicarla sin perjudicar el desarrollo emocional de tus hijos ni para romper un buen ambiente en el hogar. Para conseguirlo tendrás que conocer la crianza democrática.

Todos los padres quieren tener en casa un equilibrio, para que las vidas de todos, incluida la de los hijos vayan por un buen camino. La crianza democrática, bien realizada se enfoca en esto. Pero hay que tener cuidado, porque si realizas una crianza autoritaria llevada al extremo, se puede conseguir todo lo contrario y que los hijos crezcan infelices, inseguros y con baja autoestima.

La crianza democrática

La crianza democrática se caracteriza por tener altas expectativas y una buena receptividad emocional. Se incorporan límites claros y una disciplina justa y al mismo tiempo, se ofrece calidez y apoyo a los hijos, desde el respeto. Ni el hijo ni los padres deben tener la sartén por el mango. En cambio, en una crianza autoritaria tóxica, los padres quieren tener la sartén por el mango todo el tiempo sin respetar los sentimientos de sus hijos, creen que ‘orden y mando’ es la mejor forma.

Fue en 1960 cuando la psicóloga del desarrollo Diana Baumrind estudió la interacción niño-padre en familias con niños en edad preescolar para determinar los estilos de crianza más comunes y efectivos. Su investigación pionera definió tres estilos principales, contrastando al padre democrático con aquellos que son autoritarios o permisivos.

Los padres autoritarios son muy exigentes pero ofrecen poco apoyo emocional; simplemente exigen obediencia, y son duramente críticos cuando sus hijos no cumplen sus expectativas. Los padres permisivos son cálidos y cariñosos, pero no establecen límites suficientes y pueden ser reacios a establecer reglas o cumplir con los castigos. El niño se queda con límites y expectativas poco claras y termina regulando su propio comportamiento.

Los padres saben poner límites claros

En cambio, cuando se realiza el enfoque democrático en la crianza, los padres saben cómo poner límites a sus hijos bien claros, pero también participan en mantener una buena relación con sus hijos sabiendo que es un ser independiente, con su propia idiosincrasia. Los padres democráticos no permiten que los niños tengan mala conducta, deben cumplir unas reglas y tienen unas expectativas reales.

Estos padres, son racionales, amables, cariñosos y afectuosos. Explican con razones las reglas y las consecuencias de no seguirlas, respetando a sus hijos en todo momento. Incluso pueden pedir la opinión de sus hijos en algunos momentos, y saben diferenciar lo que es negociable de lo que no lo es.

Este estilo de crianza es el adecuado ya que tiene un efecto positivo en el desarrollo de los niños y se cuida la relación de los padres con los hijos.

Características de los padres democráticos

Los padres democráticos suelen tener algunas características en común:

  • Establecen límites claros
  • Tienen expectativas reales en sus hijos
  • Saben negociar teniendo en cuenta los intereses de todos y el bien de sus hijos
  • Son cariñosos y afectuosos con sus hijos
  • Escuchan y hablan abiertamente con sus hijos
  • Dan la oportunidad a los hijos de poder expresarse
  • Son conscientes de que sus hijos tienen sus propios pensamientos
  • Potencian el pensamiento crítico y las buenas acciones
  • Son flexibles y razonables
  • Sus hijos pueden confiar en ellos
  • Las consecuencias que aplican siempre son justas e incluso en ocasiones, consensuadas

Beneficios del estilo de crianza democrático

Este estilo de crianza tiene grandes beneficios en el desarrollo de los niños. Son muchos los estudios que demuestran que los niños se desarrollan de forma saludable si sus padres son democráticos. Los niños que tienen padres democráticos son más felices, más competentes, tienen mejores relaciones sociales, son más populares allá donde van, tienen mejores calificaciones en la escuela, una mejor autoestima y un buen concepto de sí mismos. Por si fuera poco, también tienen menos probabilidades de desarrollar problemas emocionales o de conducta.

Suelen tener un buen control emocional y confianza en sí mismos para aprender nuevas habilidades y adaptarse a diferentes situaciones y contextos. Suelen ser personas asertivas, empáticas y con mayor ingenio.

Para poder disfrutar de todas los beneficios de este estilo de crianza, los padres deberán ser un buen modelo a seguir. De esta manera, los hijos aprenderán las habilidades más efectivas y se sentirán bien con ellos mismos y con el enterno. Además, el equilibrio de límites, la flexibilidad y el amor recibido creará un vínculo seguro entre los padres y los hijos.

Aplicar el estilo de crianza democrático

Si hasta ahora has utilizado un estilo de crianza no democrático y te has basado más en el modelo autoritario o permisivo, ha llegado el momento de que cambies eso, tanto por tu bien, como por el de tus hijos. Pero, ¿cómo puedes saber que estás criando de forma democrática? Tendrás que ser una persona cálida y afectuosa con tus hijos, pero al mismo tiempo deberás tener firmeza en las reglas, con unas expectativas reales en cuanto al comportamiento y capacidades de tus hijos. Además, también tendrás que ser consistente y coherente con las reglas y consecuencias que impongas. Tus hijos, siendo al mismo tiempo flexible en los momentos adecuados. Parece fácil, pero es el estilo de crianza más complicado y por supuesto, más efectivo.

Poco a poco, deberás aumentar la autonomía de tus hijos para que ganen independencia y sean autónomos en sus acciones, sabiendo cómo deben comportare a cada momento. Pero tendrá que ser de forma gradual y dejarle independiente únicamente cuando demuestre la capacidad suficiente para controlar las situaciones concretas.

Al mismo tiempo, también es muy importante estar involucrado en la vida de tus hijos para que sepan que te interesa todo lo que les ocurre. Para poder ser un padre comprensivo, saber cómo son tus hijos o qué necesitan, deberás conocerles, saber cómo es su vida tanto en casa como en la escuela, qué hace después de las actividades de la escuela, etc. Habla con tu hijo, esfuérzate en mejorar vuestra comunicación. Tu hijo sabrá que puede confiar en ti siempre, sin miedos.

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Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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