Estrategia ante la agresividad infantil

Un niño con rabieta

Quizá alguna vez te has quedado bloqueado/a al ver que tu hijo pequeño de 3 o 4 años se comporta de manera agresiva. Antes de etiquetarle de malo o de pensar que es un niño que no sabe controlarse, primero piensa por qué se comporta así, cuáles son las necesidades que necesita resolver y si ese comportamiento está o no influido por un comportamiento adulto.

Aunque al ver a tu hijo pegar a otro o empujar a otros niños, puede ser bastante desgarrador para unos padres. Se pasa vergüenza y además, no podrás dejar de preguntarte a ti mismo/a si hay algún tipo de problema emocional más profundo en tu hijo para que actúe de ese modo.

Pero no tienes que preocuparte demasiado, la mayoría de los niños aprenden a dejar de ser agresivos cuando empiezan a hablar mejor y entran a preescolar. Mientras tanto, puedes modelar el comportamiento de los niños con animales domésticos y muñecos, para que aprendan a cómo los otros seres -tanto personas como animales- deben ser tratados con respeto y cariño.

Si tu hijo golpea a alguien, aleja al niño de la situación y dile: ‘No se golpea a los amigos, porque pegar hace daño’. Después reconoce sus sentimientos: ‘Sé que estás enfadado porque Luis te quitó el camión, pero pegando no es una buena forma de decir las cosas’. En ningún caso avergüences a tus hijos, tu hijo solo necesita un poco de orientación para reconducir su conducta.

También puedes sugerirle algunas maneras aceptables de expresar su frustración. Si él está triste por tener que compartir un muñeco para jugar y le dice a otro niño que no quiere jugar con él pero se aleja y busca ayuda para solucionar el problema, es una respuesta apropiada. 


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